¿Qué podemos decir de una película por la que ha tenido que pedir perdón hasta su propio protagonista? De acuerdo, las disculpas de Will Smith llegaron demasiados años tarde, pero 'Wild Wild West' merecía un golpe tan contundente como el arrepentimiento de la superestrella que la lideró en aquel lejano verano de 1999. A su lado, Salma Hayek interpretando a Salma Hayek y un Kevin Kline que parecía pedir auxilio al espectador con cada uno de sus gestos y la versión más excesiva e insoportable de Kenneth Branagh se esforzaban lo mínimo en mostrar un ápice de interés en la historia que estaban interpretando.

Normal, estamos ante un "western" (subrayamos las comillas) que falla de manera estrepitosa en su ambición por mezclar comedia y ciencia ficción, tirando por la borda el carisma de su estrella y, peor aún, el notable talento visual de su director, Barry Sonnenfeld, el único que parece tomarse en serio todo este lamentable espectáculo sumando alguna escena ligeramente interesante al conjunto.
Un éxito fugaz
En su momento, el cariño y la admiración que Smith despertaba en los espectadores, no olvidemos que estaba en la mejor etapa de su carrera, convirtieron a 'Wild Wild West' en un éxito de taquilla, gracias especialmente al empuje internacional, pero ya entonces la sensación era de estar ante un fracaso cinematográfico en toda regla. El tiempo no ha hecho otra cosa que agrandar la certeza. A continuación, descubrimos diez curiosidades sobre este naufragio en el Oeste.