Con esa obra maestra llamada 'El club de los poetas muertos', Peter Weir consiguió la película más completa, emocionante, clásica y brillante de su trayectoria profesional hasta la fecha. Una cinta que deslumbraba desde el primer minuto hasta su inolvidable desenlace, uno de los más hermosos e inspiradores jamás filmados.
Protagonizada por un Robin Williams situado más allá del elogio, esta historia de inocencias perdidas entre versos y de sueños robados en cuevas pintadas con poemas recitados a pleno pulmón continúa helando la sangre en sus momentos de mayor dramatismo y conquistado con sus instantes más épicos. Un capitán para siempre. Una película eterna. 'Carpe Diem' grabado a fuego en la memoria cinéfila de millones de espectadores.

El tiempo, siempre tan peligroso, no solamente ha decidido pasar de largo por la puerta de este clásico sino que, además, ha sumado capas de emoción, respeto y admiración a su fórmula y recuerdo. Si te encuentras con 'El club de los poetas muertos', ni un segundo de duda, te quedas. Y volverás a desprenderte de lágrimas, reflexionaras acerca del presente y comprenderás, una vez más, que el cine puede cambiar toda una vida. Lo mismo que sucede con los mejores profesores.