Aquellas personas que dudaran de si cabría o no toda una vida en la mirada de unos actores, dejaron de hacerlo tras el estreno de 'Los lunes al sol'. Los ojos de Javier Bardem y Luis Tosar eran la respuesta más contundente y emocionante, una certeza absoluta de inmensidad dramática y naturalidad interpretativa. Un equilibrio perfecto a la altura de una película escrita y dirigida por un Fernando León de Aranoa que nunca ha estado más inspirado, ni antes ni después. Sigue haciendo reír, sigue haciendo llorar, sigue cabreando y sigue recomponiendo los pedazos que deja por el camino.

El tiempo, por supuesto, le dio la razón y consolidó esta historia de personas normales y corrientes en busca de algo tan básico como una vida digna, cumpliendo así la promesa de un edén vestido de injusticias. España dolía entonces tanto como duele ahora, puede que tanto haya dolido siempre, pero pocas veces se ha contado con tanta lucidez, ausencia de subrayado y demagogia y sencillez. Cuando las piedras rompen cristales se escucha más los gritos por dentro, la incomprensión, la desesperación más justificada.

Un ejercicio de cine prácticamente perfecto que consiguió, como no podía ser de otra manera, la unanimidad total de crítica y público. Su talento era demasiado evidente como para pasar desapercibido. Incluso viéndola ahora, 'Los lunes al sol' parece escrita ayer o mañana, consiguiendo un impacto duradero de esos que se forjan a base de detalles. A continuación, descubrimos algunos de sus secretos y anécdotas más curiosas. Puro homenaje.