Hazte así que tienes un poco de limpiacristales. Bueno, lo mismo es al revés, y lo que te falta son unas gotitas del particular líquido sagrado con el que el padre de Toula Portokalos rociaba todo y a todos. Esa es la gracia de una comedia tan "endiablada" como 'Mi gran boda griega': que te cueste despegarte del tufillo que deja el limpiacristales y, también, que no puedas deshacerte de tu familia ni en la taza del váter.
Lo cierto es que la película traslada a la pantalla muchas de las experiencias que Nia Vardalos, actriz protagonista y guionista de la misma, ha vivido por tener un origen griego y por presentar a su familia una pareja que no compartía los mismos orígenes que ella. De ahí, nace el choque cultural en el que se prodiga la comedia. ¿No eras vegetariano? Pues toma cordero.

Sorpresas te da la vida
Desde el momento en que Vardalos se puso a escribir la historia, el destino le depararía muchas sorpresas. Tantas, que casi 15 años después de la cinta original, nos hemos reencontrado con la familia Portokalos en la secuela de 'Mi gran boda griega', una cinta que la actriz tuvo en mente en el momento en que se convirtió en madre.