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CLÁSICO MALDITO

'Taron y el caldero mágico', el clásico que estuvo a punto de llevar a Disney a la bancarrota

Considerado el "clásico maldito", 'Taron y el caldero mágico' es una de las películas más desconocidas e inusuales de la factoría Disney, el gran intento de hacer algo diferente del estudio.

Por Miguel Ángel Pizarro Más 19 de Diciembre 2018 | 18:02
Colaborador de eCartelera. Apasionado del cine y la cultura en general. Cine europeo y de animación, mi especialidad.

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Sin duda, los clásicos Disney han sido fuente de éxitos y obras maestras como 'Blancanieves y los siete enanitos', 'Cenicienta', '101 dálmatas', 'El libro de la selva', 'La bella y la bestia' o 'El rey león'. Sin embargo, entre todas sus producciones animadas hay también otros títulos que son desconocidos, incluso algunos que fueron estrepitosos fracasos en taquilla como es el caso de 'Taron y el caldero mágico'.

Taron y el caldero mágico

'Taron y el caldero mágico' está basada en las dos primeras novelas de la saga literaria de 'Las Crónicas de Prydain' de Lloyd Alexander. La película narra cómo Taron, un advenedizo aprendiz de porquero, debe proteger a la cerdita Hen Wen, que posee poderes de adivinación, debido a que el temible Rey del Mal desea capturarla para que le indique donde se encuentra el caldero negro, un artefacto capaz de crear un ejército de guerreros inmortales y así dominar el mundo. En la búsqueda del caldero negro, Taron tendrá la ayuda de la princesa Elena, del bardo Fausto Flama y del adorable Gurgi.

El clásico número 25 de la factoría Disney tiene el dudoso honor de ser el mayor fracaso del estudio de animación, estuvo a punto de llevar a la quiebra a la factoría. Película incomprendida, se trata de un filme diferente al resto de los clásicos, que, realmente, sirve de ejemplo perfecto para hablar de la llamada Primera Etapa Oscura de Disney, aquella que empezó con 'Los aristogatos' en 1970 y terminó con 'Oliver y su pandilla' en 1988.

El precedente al Renacimiento Disney

'Taron y el caldero mágico' fue el intento de hacer algo diferente a los anteriores clásicos Disney, a romper con el pensamiento "¿cómo lo haría Disney?" que atormentaba al estudio desde la muerte del productor en 1966. Un experimento que fracasó, cierto, pero que, sin duda, fue base para lo que después fue el Renacimiento Disney. Como dice el refrán popular: "No hay éxito sin fracaso".

Convertido en el clásico maldito del estudio, 'Taron y el caldero mágico' se convirtió en una película de culto gracias al firme apoyo de unos fans que supieron ver el espíritu de riesgo de un estudio que quiso romper con la tradición de musicales (que recuperaría en los años 90) y mundos coloridos por una película fantástica, con una estética y una trama oscura y espeluznante. Adelantada a su tiempo, es momento de hacer un repaso por los aspectos más interesante de 'Taron y el caldero mágico', el clásico Disney número 25.

'Taron y el caldero mágico', el clásico maldito de Disney

Basada en 'Las Crónicas de Prydain'

Basada en 'Las Crónicas de Prydain'

'Taron y el caldero mágico' está basada en las dos primeras novelas de 'Las Crónicas de Prydain', 'El libro de los Tres' y 'El caldero negro', escrita por el autor estadounidense Lloyd Alexander. La primera novela de la pentalogía se publicó en 1964 y la última de ellas, 'El gran rey', la publicó en 1968. De los cinco libros, dos de ellos lograron el premio Newbery.

La saga se publicó originalmente en España por Ediciones Martínez Roca entre 1987 y 1994, con traducciones de Albert Solé. Posteriormente, la editorial Alfaguara la relanzó con una nueva traducción, de la mano de la firma Atalaire, entre 2003 y 2004, encontrándose actualmente descatalogada.

Taron y el caldero mágico en eCartelera

Estuvo más de una década en preproducción

Estuvo más de una década en preproducción

Walt Disney Productions compraron los derechos de la pentalogía de Lloyd Alexander en 1971 y la preproducción empezó en 1973. Teniendo en cuenta que el filme se estrenó en verano de 1985, la preproducción duró 12 años, lo que ya provocaba ciertos malos augurios. La empresa compró los derechos gracias a la insistencia de Ollie Johnson y Frank Thomas, dos de los Nueve Ancianos de Disney, según comentó Johnston en una entrevista a Norsk Animasjon.

La adaptación era todo un desafío para el estudio, pues se trataba de condensar cinco novelas en un largometraje y una saga que contaba con más de una treintena de personajes. Debido a ello, se optó por solo adaptar las dos primeras novelas. Teniendo en cuenta su gran complejidad, se fijó como fecha de estreno el año 1980, lo que permitía a los animadores, guionistas y directores tener el tiempo suficiente para realizar una auténtica obra maestra. En la misma entrevista que realizó Johnston a Norsk Animasjon, el animador confirmó que, de haberse producido correctamente la película, se hubiera estado ante un filme "tan bueno como 'Blancanieves y los siete enanitos'". Sin embargo, el largo camino de 'Taron y el caldero mágico' coincidió también con una época muy inestable en la compañía Disney.

Taron y el caldero mágico en eCartelera

Cambios estéticos y condensación de la trama

Cambios estéticos y condensación de la trama

La adaptación de las dos primeras novelas de Lloyd Alexander conllevó a cambiar muchas tramas de la saga literaria, provocando la supresión de buena pare de subtramas y de varios personajes secundarios como Coll, el príncipe Gwydion o Arawn, el señor de la muerte, que es el principal antagonista de la saga literaria. El Rey del Mal estuvo inspirado en el Rey con Cuernos y tomó varios elementos de los otros villanos de las novelas, incluido Arawn.

No solo fueron cambios en las tramas, también lo fueron en el diseño de los personajes. La princesa Elena pasó de ser pelirroja a ser rubia, en pos de parecerse a Aurora, la bella durmiente de Disney. Hen Wen, que las novelas en una cerda mayor y muy grande, pasa a ser una cerdita de pequeño tamaño, aunque igual de adorable. Gurgi fue el que más cambió, pasando de ser un ser humanoide de estatura similar a la de Taron a ser una especie de mezcla entre tejón y mapache con forma antropomórfica.

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Iba a tener el estilo visual de 'La bella durmiente'

Iba a tener el estilo visual de 'La bella durmiente'

El estilo visual de 'Taron y el caldero mágico' hizo que se convirtiese en uno de los proyectos más ambiciosos de la llamada Primera Etapa Oscura. Cuando el veterano animador Joe Hale entró en la producción, él y Richard Rich y Ted Berman, los directores de animación, que habían dirigido 'Tod y Toby' en 1981, deseaban una animación semejante a la de 'La bella durmiente'. Por ello, contaron con Milt Kahl, otro de los Nueve Ancianos de Disney, que se encargó de diseñar a Taron, a la princesa Elena y a Fausto Flama.

Sin embargo, finalmente su estilo de animación se adaptó al que se vio en la película de 1985, pareciéndose poco al estilo de cuadro medieval de 'La bella durmiente'. No obstante, sí se pueden encontrar varias similitudes entre ambos filmes, especialmente en el diseño de la princesa Elena, que guarda cierto parecido con la princesa Aurora, mientras que Taron tiene un diseño similar al de Arturo de 'Merlín, el encantador' pero de una forma más adulta. Como ocurrió con 'Robin Hood' o 'El libro de la selva', se reutilizaron materiales de películas anteriores para algunas secuencias, como en la que Hen Wen predice la llegada del Rey del Mal, en la que aparecen escenas reutilizadas del fragmento de 'Una noche en el monte pelado' de 'Fantasía'.

Lo cierto es que la semejanza con 'La bella durmiente' fue también un mal augurio, ya que el filme basado en el cuento de Charles Perrault y con la música de Chaikovski fue inicialmente un sonoro fracaso de taquilla. El estilo de la animación fue una discusión larga en la que se invirtió mucho tiempo y dinero. Antes de elegir a Kahl para el diseño de los personajes y tener a Berman y Rich como animadores, inicialmente se contrató a Mel Shaw, que creó varios bocetos que Ron W. Miller consideró "demasiado complejos" para el resto de animadores.

Vance Gerry fue el elegido para crear los storyboards, pero su estilo de animación, especialmente el siniestro diseño del Rey del Mal, tampoco convenció a Miller y a Hale. Art Stevens, que fue contratado junto con Berman y Rich, fue también sacado del proyecto al no coincidir con las demandas de Ron W. Miller. Otro de los diseñadores artísticos fue Tim Burton, del que se hablará posteriormente.

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Una historia en demasiadas manos y varios retrasos

Una historia en demasiadas manos y varios retrasos

La animación no fue solo el único conflicto. 'Taron y el caldero mágico' fue un auténtico dolor de cabeza para Disney. Si la compleja animación retrasó el proyecto de estrenarse en 1980 a estar programada en 1984, los cambios de directores y guionistas contribuyeron a aumentar más los gastos, a ello hay que añadirle que la entrada de distintos productores provocaron también sustituciones por "diferencias creativas". Inicialmente, la película iba a ser dirigida por Ron Clements y John Musker ('La sirenita', 'Aladdin', 'Vaiana'), e iba ser la ópera prima de ambos. Sin embargo, la llegada en la producción de Joe Hale provocó la salida de ambos directores, a los que se les permitió debutar con la notable 'Basil, el ratón superdetective'.

Con la salida de Clements y Musker, llegó también la de la guionista original del filme, Rosemary Anne Sisson, que se marchó también "por diferencias creativas" con la llegada de Hale, que impuso a David Jonas y Al Wilson para reescribir la historia. Con la marcha de Clements y Musker, Ted Berman y Richard Rich, que estaban como directores de animación, pasaron a ser los directores de la película (ambos ya tenían experiencia al haber dirigido 'Tod y Toby').

En la cinta llegan a aparecer acreditados nueve nombres en calidad de guionistas, demasiadas personas para una película de 80 minutos y que hacían presagiar lo que muchos temían.

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Tim Burton y Don Bluth participaron y Ralph Bakshi la rechazó

Tim Burton y Don Bluth participaron y Ralph Bakshi la rechazó

Entre las curiosidades más interesantes, está la de la participación de Tim Burton en la película. Burton fichó por Disney y participó en calidad de animador y artista conceptual de películas como 'Tod y Toby' (1981) y 'Tron' (1982). Para 'Taron y el caldero mágico', Burton fue contratado para diseñar el arte conceptual de la cinta. Como se ha comentado antes, su estilo no convenció al productor Joe Hale, que lo apartó de la producción. Burton fue despedido durante el rodaje de 'Taron y el caldero mágico', debido a la temática del corto que realizó para el estudio, la gótica 'Frankenweenie' (1984).

Otro animador de prestigio que participó inicialmente en la preproducción de la película fue Don Bluth, antes de su marcha de Disney y de fundar su estudio, que se convertiría en el principal rival de la empresa del ratón en los años 80 y 90 con éxitos como 'NIMH, el mundo secreto de la Sra. Brisby' (1982), 'Fievel y el nuevo mundo' (1986), 'En busca del valle encantado' (1988) o 'Anastasia' (1997).

Lo curioso es que, originalmente, Disney le propuso dirigir la película a Ralph Bakshi, realizador de animación más adulta y que ya había dirigido dos cintas fantásticas de animación, 'Los hechiceros de la guerra' (1977) y 'El señor de los anillos' (1978). Sin embargo, Bakshi rechazó participar en el proyecto porque consideraba que su estilo de animación era demasiado maduro para una compañía de entretenimiento familiar.

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El último proyecto de Ron W. Miller en Disney

El último proyecto de Ron W. Miller en Disney

'Taron y el caldero mágico' se convirtió en el último proyecto en el que estuvo involucrado Ron W. Miller en calidad de productor. Su figura resulta muy controvertida para la historia de la compañía Disney, especialmente porque hay muchos que consideran que él fue el principal artífice de la década oscura y de fracasos de taquilla de la compañía.

Presidente de Walt Disney Productions entre 1978 y 1984 y CEO entre 1983 y 1984, los méritos de Miller antes de llegar al cargo fueron el de coproducir 'El sabio en apuros' (1963), 'Un verano mágico' (1963) y 'Un gato del FBI' (1965). Logró ser productor con la comedia 'Ni un momento de respiro' (1968) y posteriormente produjo 'La montaña embrujada' (1975) y 'Pedro y el dragón Elliott' (1977).

Aunque, a simple vista, parezcan méritos suficientes, entre sus detractores siempre estuvo que Miller era el yerno de Walt Disney y que carecía de verdadero conocimiento profesional. De hecho, Miller, nada más llegar a la presidencia, quiso abrir horizontes al estudio y quiso crear producciones que fueran más allá del público familiar. Sin embargo, en su deseo de buscar a audiencias maduras pero jóvenes a la vez, se produjeron extraños filmes como 'Los pequeños extraterrestres' (1978), 'El abismo negro' (1979), 'Los ojos del bosque' (1980), 'Popeye' (1980), 'El dragón del lago de fuego' (1981), 'Tron' (1982), 'El carnaval de las tinieblas' (1983) u 'Oz, un mundo fantástico' (1985).

'Taron y el caldero mágico' fue el aporte animado a una serie de películas con las que Disney intentaba abrirse paso en una época en la que triunfaban éxitos de estudios ajenos como 'Star Wars' (1977), 'Conan, el bárbaro' (1982), 'Cristal oscuro' (1982) o 'E.T., el extraterrestre' (1982). Aunque Miller tiene el mérito de ser el impulsor del sello adulto Touchstone y de la creación de Disney Channel, su gestión fue muy discutida. Hasta tal punto que su primo político, Roy E. Disney, forzó su dimisión en favor de Michael Eisner, Frank Wells y Jeffrey Katzenberg, artífices del llamado Renacimiento Disney iniciado en 1989. Su marcha del estudio provocó que 'Taron y el caldero mágico' fuese su último proyecto.

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Demasiado oscura para los niños

Demasiado oscura para los niños

La marcha de Miller provocó que Eisner y Katzenberg heredasen un proyecto completamente opuesto a lo que, posteriormente, desarrollaron con 'La sirenita' en 1989. Esto se corroboró cuando en 1984 se llevó a cabo una proyección de prueba con público en el estudio de animación de Burbank, California. Fue esto la causa por la que la película pasaba de estrenarse en Navidad de 1984 a verano de 1985.

La proyección fue desastrosa, la película resultó demasiado "aterradora" para la mayor parte de los niños que asistieron al pase. Es más, la escena en la que los no-muertos salen del caldero provocó que varios padres se llevasen a sus hijos de la proyección. El retraso a 1985 se debió a que Disney necesitaba reescribir varias escenas, que debían ser animadas de nuevo, máxime cuando se buscaba evitar la calificación PG-13 o la R, algo que hubiera condenado al clásico a un fracaso que ya se empezaba a oler. Finalmente, la película se estrenó con una calificación PG, convirtiéndose en el primer clásico Disney en obtener una calificación mayor que la G.

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Jeffrey Katzenberg y la tijera

Jeffrey Katzenberg y la tijera

Efectivamente, la mala recepción del público infantil en la proyección de prueba llevó a Jeffrey Katzenberg, que acababa de ser nombrado presidente de la división de Walt Disney Studios, a editar la película. Esto iba en contra de los deseos del productor Joe Hale, que protestó y se negó a cambiarla, ya que el proceso de postproducción de las cintas de animación difiere bastante que el de una película en imagen real.

La negativa hizo que Katzenberg, que consideraba era demasiado "oscura y con una naturaleza gráfica violenta", se llevase la cinta a un área de montaje y él mismo empezase a recortar la película sin el consentimiento del productor. Hale informó a Michael Eisner, recién nombrado CEO de la empresa, de la forma de actuar de Katzenberg, lo que provocó que Eisner le parase los pies.

Sin embargo, Katzenberg exigió que la película se editase, provocando el retraso de su fecha de estreno y que su presupuesto se disparase todavía más. Katzenberg exigió que se suprimiesen diez minutos. Hale declaró en una entrevista que él y Roy E. Disney se reunieron para ver qué escenas se podían recortar sin afectar a la trama, suprimiendo seis minutos. Katzenberg furioso, exigió diez minutos, recortándose al final doce. Hale comentó: "Con los doce minutos que quitó, hizo mucho daño a la película".

La tijera de Katzenberg se puede apreciar en la película, especialmente en la escena del ejército de no-muertos del Rey del Mal, en la que se aprecian cortes en la banda sonora. Esos cortes corresponden a las imágenes en las que los soldados no-muertos devoraban a los secuaces del rey que sí estaban vivos, mostrando imágenes de cómo estos se descomponían rápidamente y se convertían también en no-muertos.

La actuación de Katzenberg provocó fricciones en la nueva ejecutiva que inició el Renacimiento Disney. Roy E. Disney, sobrino de Walt y el que provocó la salida de Ron W. Miller, no confió más en Katzenberg, que posteriormente fue exigiendo mayor crédito en cada nuevo éxito que tuvo el estudio, que desembocó en su salida de Disney en 1994, durante la producción de 'El rey león', al intentar ocupar el puesto de Frank Wells, como presidente de toda la empresa. Con su marcha, Katzenberg se llevó varias ideas de Disney al estudio que fundó, DreamWorks, como 'El príncipe de Egipto' o 'Antz (Hormigaz)'.

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Innovación tecnológica... cuya fama se la llevó otro

Innovación tecnológica... cuya fama se la llevó otro

Una producción tan larga provocó que 'Taron y el caldero mágico' también sirviese de laboratorio para el uso de nuevas tecnologías en el cine de animación. Fue el primer filme de animación al que se le aplicó el proceso de transferencia de fotos de animación, con el que cual se mejoraba el traspaso de la animación en bruto al celuloide. También, el clásico Disney número 25 se convirtió en el primer largometraje animado de Disney en incorporar imágenes generadas por ordenador, como las burbujas, el orbe de luz flotante de la princesa Elena o el propio Caldero Negro.

Sin embargo, pese a tener ese honor en la historia de Disney, el reconocimiento se lo llevó otro clásico, 'Basil, el ratón superdetective', estrenado un año después y que obtuvo mayor apoyo en crítica y en taquilla. La excusa para ello es que ambos filmes estuvieron en producción de forma simultánea durante algún tiempo y que los gráficos por ordenador se hicieron primero para la película protagonizada por el ratón detective. Sin embargo, fue 'Taron y el caldero mágico' el que primero llegó a salas.

Aunque no sea una innovación, 'Taron y el caldero mágico' se estrenó en Super Technirama 70, un proceso de fotografía que Disney no usó desde 'La bella durmiente' en 1959 (otra conexión con el clásico). El filme también se estrenó en Dolby Stereo de seis pistas de sonido envolvente para película en 70mm, todo un lujo audiovisual que, tristemente, cayó en saco roto.

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Casi lleva a Disney a la bancarrota

Casi lleva a Disney a la bancarrota

Tras una producción accidentada de 12 años, 'Taron y el caldero mágico' se estrenó en Estados Unidos el 24 de julio de 1985, en España llegó el 19 de diciembre del mismo para convertirse en el estreno de las Navidades. Aunque los ejecutivos de Disney declararon que, oficialmente, el presupuesto fue de 25 millones de dólares, según comentó Don Hanh en el documental 'Waking Sleeping Beauty', el presupuesto se disparó hasta los 44 millones, una cifra desorbitada para una película de animación en esos años.

El filme recaudó en taquilla 21,3 millones de dólares, menos de la mitad de lo que costó, convirtiéndose en el fracaso más sonoro de Disney. De hecho, el fiasco económico estuvo a punto de llevar a Walt Disney Studios a la bancarrota. En un artículo para Slate, Dan Kois le dio al clásico el título de "la película que casi mató a Disney". No es exagerado pensar en ello, ya que la ejecutiva de Disney barajó el cierre de la factoría de animación si 'Basil, el ratón superdetective' no daba beneficios en taquilla.

Para añadirle más sal a la herida, Disney vio horrorizada cómo le superaba, en datos de taquilla, la película de 'Los osos amorosos', estrenada meses antes y que superó los 22 millones de dólares en recaudación, provocando que una superproducción de un estudio importante quedase derrotada por una película de bajo coste.

Esto produjo que el filme fuese un fracaso en la mayor parte de los mercados internacionales. Únicamente en Francia fue apoyado, logrando vender más de tres millones de entradas y convirtiéndose en la quinta película más taquillera del año, según datos de France Box Office.

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La crítica tampoco la apoyó, pero el autor sí

La crítica tampoco la apoyó, pero el autor sí

Al rechazo del público se unió el de la crítica. Pese al pasar de los años, el filme sigue sin tener la bendición de la prensa. En Rotten Tomatoes, 'Taron y el caldero mágico' cuenta con el 57% de apoyo, basándose en 30 reseñas que cuentan con una media de 5,7 sobre 10. La web señala: "Ambiciosa pero con muchos defectos, 'Taron y el caldero mágico' es técnicamente brillante, como siempre, pero carece de los personajes convincentes de otros clásicos animados de Disney".

La revista Time Out la consideró "una gran decepción", mientras que el New York Times, pese a elogiar la animación y el doblaje de John Hurt, consideraron que "no iba a quedar en la memoria" de un público que ya había visto "animación más sofisticada" en la saga 'Star Wars'. Aunque no todo fueron malos comentarios, Roger Ebert, en el Chicago Sun-Times, dijo que 'Taron y el caldero mágico era "un retorno a la tradición" de Disney y que la película "tenía un poco de nostalgia, fuerza y la absoluta convicción narrativa" de los primeros clásicos de la factoría.

Entre sus defensores se encontraba el propio autor de la saga literaria, Lloyd Alexander. En una entrevista para Scholastic, el escritor declaró: "Primero, tengo que decir que no hay ninguna semejanza entre la película y las novelas. Dicho esto, el filme por sí solo, puramente como un largometraje, me pareció muy agradable. Me divertí viéndolo. Lo que espero es que cualquiera que vea la película la disfrute, pero también espero que lean los libros. Las novelas son bastante diferentes. Son historias muy poderosas y conmovedoras. Creo que la gente encontraría mayor profundidad en la saga".

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Disney la condenó al ostracismo

Disney la condenó al ostracismo

Su fracaso en taquilla y el tener el dudoso honor de llevar casi a la quiebra a Disney, provocó que 'Taron y el caldero mágico' quedase condenada al más absoluto olvido por más de una década. De hecho, su merchandising fue muy limitado, únicamente los libros editados por la editorial Gaviota hicieron que se recordase que, en algún momento, hubo una película titulada 'Taron y el caldero mágico'.

Después de numerosas solicitudes de fans, Disney lanzó la película en vídeo en 1997 en el Reino Unido y un año después en Estados Unidos, 13 años después de su estreno en cines. En 2000, el filme fue lanzado en DVD siendo parte de la Gold Collection del estudio. Sin embargo, esta edición no fue publicada en ningún mercado de habla hispana.

En 2008 se anunció una Edición Especial en DVD que iba a lanzarse en 2009, pero finalmente se retrasó la publicación al 2010, aprovechando el 25º aniversario de la película. A diferencia de anteriores ocasiones, la edición de 2010 sí se lanzó en España y en Hispanoamérica, poniendo fin a la ausencia del clásico en mercados hispanos, 12 años después de su lanzamiento en cinta de vídeo.

Eso sí, pese a estar disponible actualmente en DVD, 'Taron y el caldero mágico' es, junto con 'Música maestro' y 'Tiempo de melodía', los únicos clásicos Disney que no han tenido edición en blu-ray en ningún territorio internacional.

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Los fans la convirtieron en cinta de culto

Los fans la convirtieron en cinta de culto

El intento de Disney de condenarla al ostracismo provocó que se crease una comunidad de fans que la reivindicasen y la convirtiesen en una obra de culto. Su estilo de animación más adulto, su temática fantástica y medieval y la ausencia de canciones durante toda la película hicieron de ella un clásico inusual y extraordinario dentro del canon Disney.

Esto ha llevado que, seguida de que el estudio apenas la nombra, tenga cierto halo de misterio que haya ayudado a encumbrarla como cinta de culto. Algo similar le ocurrió a 'Cars 2' y a 'El viaje de Arlo' de Pixar, al ser "los puntos negros" del estudio, como también le sucedió a Studio Ghibli con 'Puedo escuchar el mar' y 'Cuentos de Terramar'.

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Elena, la princesa rechazada

Elena, la princesa rechazada

Lo cierto es que 'Taron y el caldero mágico' lo tenía todo para triunfar. Una historia épica, un valiente guerrero como protagonista, una hermosa princesa y dos alivios cómicos diferentes que se complementaban. Sin embargo, debido a los motivos ya expuestos, no logró conectar con el público

De hecho, una muestra de que Disney tiene muy olvidado al filme es que la princesa Elena nunca ha aparecido dentro de la línea de las princesas Disney, cuando tendría todo el derecho de estar. Una lástima, puesto que Elena rompía con la imagen canónica de princesa Disney mucho antes de la llegada de Bella, Pocahontas o Mulan, al ser una heroína valiente y ser ella la que rescatase a Taron y no al revés.

Es más, la relación entre ambos, pese al final ser romántica, es de ayuda mutua y de igual a igual, algo innovador para Disney en relación a las historias de princesas. Algo similar ocurre con otras heroínas Disney que no están dentro del canon de "princesas" como Esmeralda, Megara o Kida, la princesa de 'Atlantis: El imperio perdido'.

El "olvido" de Disney por Elena provocó que su ausencia en el canon de princesas se convirtiese en meme en redes sociales, debido a que las protagonistas de 'La princesa cisne', 'Anastasia' y 'La espada mágica' (las tres pertenecientes a estudios ajenos a Disney) hayan sido muchas veces confundidas como "princesas" de la compañía del ratón, mientras que Elena, que sí lo es, "nadie" la recuerda.

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La mejor banda sonora de Elmer Bernstein

La mejor banda sonora de Elmer Bernstein

La banda sonora de 'Taron y el caldero mágico' fue compuesta por Elmer Bernstein, ganador de un Oscar por 'Millie, una chica moderna' y con trabajos muy reconocidos como la música de 'Los siete magníficos', 'Matar a un ruiseñor', 'La gran evasión', 'Los Cazafantasmas' o 'Lejos del cielo'. A diferencia de los anteriores clásicos Disney, 'Taron y el caldero mágico' no tiene ninguna canción, ni siquiera en los créditos finales.

Al contrario que la película, la banda sonora obtuvo unas críticas magníficas y es considerada una de las grandes composiciones de Bernstein, como también una de las mejores bandas sonoras de un clásico Disney. Aunque no tuvo unas ventas estratosféricas, sus críticas fueron fabulosas. En retrospectiva, esta disonancia suele ser comparada con la de las bandas sonoras de 'Xanadu' o '1492: La conquista del paraíso', cuyas composiciones musicales obtuvieron un éxito excepcional que contrastó con la mala recepción en taquilla y crítica de sus respectivas películas.

La web Fimtracks consideró en una reseña que "la banda sonora de 'Taron y el caldero mágico' fue para Bernstein lo que 'Mulan' fue para Jerry Goldsmith en la década siguiente: un viaje fascinante a un nuevo reino cuya música desempeña un papel más que importante en la película".

Sin embargo, pese a las críticas positivas, Disney no distribuyó durante mucho tiempo la banda sonora. De hecho, el álbum se agotó en poco tiempo y no fue repuesto, manteniéndose durante más de 25 años fuera de circulación. Debido a los múltiples cambios que tuvo la película, buena parte de la composición de Bernstein no se utilizó. Algunas partes perdidas tuvieron que ser regrabadas para el lanzamiento del álbum de la banda sonora. Aunque el disco estuvo descatalogado durante muchos años, se logró distribuir una copia de contrabando durante los años posteriores al lanzamiento de la banda sonora. En 2012, gracias a un acuerdo de Walt Disney Records e Intrada Records, se relanzó el álbum de la banda sonora.

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Los cambios del doblaje al español

Los cambios del doblaje al español

El doblaje original en inglés contó con voces de actores de prestigio como Nigel Hawthorne como Fausto Flama o el gran John Hurt como el Rey del Mal. En 1985 se realizó el doblaje al español, dirigido por Francisco Colmenero y hecho en México para todos los países de habla hispana, incluida España.

Eso sí, al doblar la película al español se cambiaron los nombres de la mayor parte de los personajes debido a su "complicada" pronunciación, cabe recordar que los nombres de los personajes provienen del galés antiguo. Por ello, el protagonista de la película, cuyo nombre original es Taran, pasó a llamarse Taron (aunque en España se promocionó como Tarón, con sílaba tónica aguda pese a ser llana en la pronunciación del doblaje).

La princesa Eilonwy cambió su nombre por Elena y el bardo Fflewddur Fflam se renombró como Fausto Flama. Las brujas Orddu, Orwn y Orgoch pasaron a llamarse Ondina, Orvina y Olguina. The Horned King (que en las traducciones de los libros se llamó Rey con Cuernos) se llamó Rey del Mal en la película. Únicamente se mantuvieron los nombres original de Dallben y la cerdita Hen Wen.

Taron y el caldero mágico en eCartelera

Una de las primeras películas Disney en tener videojuego

Una de las primeras películas Disney en tener videojuego

'Taron y el caldero mágico' se convirtió en uno de los primeros clásicos Disney en contar con una versión para videojuegos. Pese al fracaso de la película, en 1986 salió el videojuego, desarrollado por Sierra On-Line y diseñado por Al Lowe. Los directores de la película, Ted Berman y Richard Rich, supervisaron el proyecto, que también fue producido por Joe Hale. Junto con el videojuego de 'Cristal oscuro', fue una de las pocas películas que Sierra On-Line adaptó a los videojuegos.

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Pese a todo, tendrá un remake en imagen real

Pese a todo, tendrá un remake en imagen real

Aunque Disney haya querido condenar al olvido al clásico, algo que los fans, afortunadamente, han conseguido evitar, lo cierto es que el estudio en 2016 volvió a comprar los derechos de la saga literaria de Lloyd Alexander. En plena época de readaptaciones de sus clásicos en versiones en imagen real, 'Las Crónicas de Prydain' se antojaba como una posible saga cinematográfica. Hay también quien ve en este movimiento como una maniobra en evitar que otro estudio lo adapte.

Pese que Disney ya lo intentó con la fallida 'Las Crónicas de Narnia', debido a la popularidad de varias franquicias que ha adquirido como 'Star Wars' o el Universo Cinematográfico de Marvel, es posible que el estudio intente volver a explorar el fantástico mundo de Prydain. Según informó Variety, Walt Disney Studios el proyecto se encuentra en primeras fases de desarrollo y se espera que, más que una película que condense a la pentalogía, sean cinco películas, una por cada novela.

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