Con ya casi dos décadas dirigiendo, primero cortos y luego mediometrajes de corte experimental, a principios de los ochenta el Maestro de la Nueva Carne era ya conocido dentro del panorama fantástico por sus aportaciones al género.
'Vinieron de dentro de...', 'Rabia', 'Cromosoma 3', 'Scanners' y 'La zona muerta' (sobre la novela de Stephen King), habían posicionado a David Cronenberg como uno de los grandes realizadores de terror moderno. Pero era 1983 cuando presentaba al mundo una de las obras maestras de su filmografía: 'Videodrome'.

Única en su especie
Escrita por el propio director, su historia nos presentaba a Max Stern (James Woods), el operario de una televisión que verá como su vida cobra sentido y pierde todo lo que tenía que ver con lo anodino, cuando descubra que existe un canal de televisión que emite la realidad, frente a la que el protagonista no podrá resistirse y acabará optando por pasar a formar parte de esos que idolatran algo que llaman "La Nueva Carne".
Acompañado en el reparto por Sonja Smits, Deborah Harry y Jack Creley, esta rareza a camino entre la ciencia ficción y el terror, con despuntes hacia las teorías conspiranoicas y el body horror, pasó con más pena que gloria en el momento de su estreno, pero por todos es sabido que su mensaje acabaría llegando a todos los recovecos del mundo con su irrupción en los videoclubs. Ahí fue, y como si ese hubiese sido su verdadero destino desde un primer momento, donde 'Videodrome' adquiriría la etiqueta de culto con la que se conoce a día de hoy, pasando a ser no solo uno de los títulos más importantes de la carrera de Cronenberg, sino uno de los ejemplos de cine fantástico más relevantes del siglo XX.
A continuación, hacemos un repaso a algunos de los detalles de su contenido y que tuvieron lugar en el momento de su creación. Porque tal y como reza su filosofía, hay que seguir manteniendo aquello de "larga vida a la Nueva Carne".