Dejar de sentirse solo, tener la capacidad de encontrar refugio cuando todo a tu alrededor parece vacío, planear una huida hacia delante sin poder dejar de lado lo que viene detrás. Esconderte en una canción, grabar un casete con las canciones favoritas de esa persona que, en medio del infierno, se ha convertido en tu ángel de la guarda, recorrer la ciudad de madrugada dejando que el viento te golpee en la cara, saboreando cada segundo como si fuera el último. Interpretar tu musical favorito, bailar en medio de una fiesta donde la esquina de luces apagadas parecía tu destino, dejarte llevar por la sinceridad hacia un punto donde el beso y el tortazo, la victoria y la derrota, viven separados por una línea fina e invisible.
Hablar de una generación sin tiempo ni lugar o, mejor dicho, con un tiempo y un lugar infinito, adaptable a cualquiera. Hablar de unos personajes y, al mismo tiempo, ser capaz de hablarle a todo tipo de espectadores. 'Las ventajas de ser un marginado', adaptación de Stephen Chbosky de su novela homónima, plantea todo esto. Y consigue mucho más. Esquiva todas las trampas que se le ponen por delante, el tópico y lo previsible, por la absoluta devoción que siente hacia sus personajes, contando su historia con el corazón, de manera apasionada y delicada al mismo tiempo. Regala momentos preciosos para una película que nunca deja de tener presente el dolor como elemento imprescindible en el proceso de crecer y madurar. La inevitable balanza de cosas buenas y malas. Las despedidas y los reencuentros. Los primeros besos y los últimos regalos. Escribir como método para contarle a alguien que no está lo que ya no puedes decirle.

Puede que 'Las ventajas de ser un marginado' tenga mayor o menor impacto dependiendo del estado emocional frente al que te enfrentes a ella pero lo que es innegable es que todos, ya sea hoy, ayer o mañana, nos hemos sentido solos en alguna ocasión, nos hemos enamorado, hemos sentido la plenitud de una amistad, nos hemos entusiasmado, hemos perdido, hemos ganado, hemos hecho de una canción algo personal e intransferible. Todos hemos sido héroes alguna vez. De lo contario, siempre hay tiempo para sentirse, durante un instante, infinito. Aunque sea frente a una pantalla. En definitiva, una película (muy) cercana a la obra maestra.