Para su reencuentro dos años después de la notabilísima 'Tigerland', Joel Schumacher y Colin Farrell firmaron con 'Última llamada' un maravilloso ejercicio de suspense cinematográfico que, partiendo de los elementos justos, conseguía atraparte y mantenerte al filo del asiento a lo largo de sus ajustados 80 minutos. La duración perfecta para una propuesta que sigue manteniendo intacta su capacidad para entretenerte de inicio a fin.

Nada faltaba y nada sobraba en un fabuloso divertimento al que un magnífico Farrell se entregó al 100%, demostrando a lo grande que podía cargar con todo el peso de una historia sobre las férreas espaldas de su talento. Por su parte, Schumacher imponía ese tono, ritmo y forma visual tan característico, convirtiendo la película en una auténtica montaña rusa de estímulos, planos imposibles y grandes escenas que funcionaban desde el mismo núcleo del vértigo.

El tiempo parece haberla escondido ligeramente en un segundo plano, pero 'Última llamada' continúa brillando en su condición de artefacto ideal a la hora de pasar un estupendo mal rato. Intriga y tensión hasta el final. Una joya que se ha ganado con creces una encendida reivindicación.