Creo que todos estamos de acuerdo en que es absolutamente imposible describir con palabras las sensaciones que uno tiene cuando se sumerge bajo el mar. Esa mezcla de calma y tensión, sueño y realidad, paz e hipnosis, es una mezcla de estímulos tan maravillosa como indescifrable. Las claves de las cosas únicas siempre se caracterizan por su forma de escapar del verso y la prosa. El cine, siempre atento, se ha servido de la imagen para intentar conseguir alcanzar esta cima que comienza desde las profundidades.

Son muchas las películas que nos han contado historias que tienen en el océano a algo más que un contexto o un paisaje. Se trata, sencillamente, de un personaje más, casi esencial para conseguir encontrar la manera y la forma exacta con la que se quiere trasladar al espectador una trama, en la mayoría de ocasiones, repleta de maravillas. Porque de eso se trata, de conseguir la inmersión total del espectador en un universo desconocido y apasionante, obligar a mantener la respiración, abrir bien la mirada y mantenerse siempre alerta por el siguiente hallazgo. Puede ocurrir en cualquier momento y sería una pena perdérselo.
A continuación, repasamos diez películas que consiguieron cumplir con todos sus objetivos de manera precisa y eficiente. Trabajos cinematográficos de primer nivel en los que el océano se despliega ante nosotros con toda su inmensidad, su equilibrio, su lado salvaje, sus criaturas imposibles, su locura y su épica, su rugido y su detalle.