Segundas partes, dicen, nunca fueron buenas. Es probable que este dicho tuviera algo de cierto hace tiempo, cuando la industria cinematográfica no estaba tan acostumbrada como hoy a las interminables sagas, que han proliferado hasta convertirse en la norma. Hace no demasiado, las películas no se concebían pensando ya en la segunda parte, y las secuelas eran casi una anomalía, una excepción a la regla de que cada película solía ser una historia contenida, con un desenlace definitivo para todos sus personajes.

En consecuencia, las secuelas eran algo un tanto arriesgado, en tanto que el equipo creativo podría tomar nuevos derroteros no previstos con antelación, y que acababan por no tener los efectos deseados. ¿El resultado? Secuelas flojas o que, directamente, desearíamos que no hubieran existido. Pero Hollywood ha ido aprendiendo de sus (muchos) errores, perfeccionando las entregas para lograr los vastos universos de los que podemos disfrutar hoy.
Así, hay multitud de segundas partes que merece la pena disfrutar. Y si no te lo crees, aquí tienes diez secuelas que, lejos de estropear todo lo logrado por la primera entrega, consiguieron hacerle justicia a su antecesora y expandir su mundo, abriendo las puertas para otras cintas que, en algunos casos, tuvieron también un éxito arrollador y, en otros, no tanto.