Aitor Gabilondo ('Patria' , 'Vivir sin permiso') está detrás de 'Salvador', una nueva serie original de Netflix protagonizada por Luis Tosar y Claudia Salas que cuenta la historia de Salvador Aguirre, un antiguo médico destituido por sus problemas con la bebida y ahora conductor de ambulancias. En una noche que cambiará por completo su vida descubre que su hija Milena (Candela Arestegui), con la que apenas mantiene relación, pertenece a un grupo neonazi.
Un relato repleto violencia que no solo busca quedarse en el thriller policiaco, sino que propone un ejercicio de conciencia que llevará al espectador a preguntarse por las costuras de los valores racistas y homófobos, por la manipulación y la corrupción, a la vez que reconstruye la vida de sus personajes, removiendo su pasado e hilándolo con las circunstancia de su presente.
Así, Gabilondo propone dos paradigmas o, en palabras de Luis Tosar, “dos tormentas, que transcurren al mismo tiempo. Sobre la tormenta exterior, que es espectacular, artificiosa a veces, y que, por momentos incluso, no deja ver muy bien lo que está ocurriendo de verdad. Y luego la tormenta interior de cada uno de los personajes, que va circulando de manera paralela todo el rato. Esta era un poco la premisa de la serie, intentar contar que hay una tormenta social, pero que finalmente deviene porque hay una tormenta interna”, nos cuenta el actor en una entrevista para eCartelera.
Claudia Salas, que interpreta a Julia, otra de los miembros de los White Souls, el grupo ultra del que forma parte la hija de Salvador, se suma a las palabras de su compañero: “Creo que está bien que el punto de partida sea esta cosa más de la espectacularización de la violencia, tan frenética, tan intensa; pero que luego pare todo y se vaya a una profundidad de personaje y a las consecuencias que trae precisamente ese punto de partida”.
“La capa más superficial es esa, y luego nos vamos adentrando en las capas más profundas y ahí, efectivamente, ves el arco y las consecuencias humanas. Lo que viene a ser un poco, yo creo, el ADN de esta serie. ¿Qué pasa por dentro de todo esto?”.
Julia y Salvador son el eje central de esta dualidad: se encuentran en el ojo de ese primer huracán, a la vez que otro los sacude por dentro. Resultando, a simple vista, personas tan distintas, terminan conectando en la intrahistoria. “Su relación es muy significativa porque, a priori, pueden haber pasado por circunstancias similares, cada uno en su contexto, pero ambos reconducen sus errores hacia el camino de empezar a hacer las cosas bien”, continúa Salas.
“Me gusta mucho cómo se aborda que Salvador, valga la redundancia, no salve a Julia, que él presente un espacio seguro donde ella pueda decidir y empezar a pensar por sí misma. Es ella la que toma una decisión voluntaria: 'me ha extendido la mano y entonces, por mí misma, elijo'. Hay una especie de autonomía por parte de ella”.
Otorgar significado a la violencia
La otra gran vertiente, la primera en asaltar al público, es esa palpable violencia: física, verbal, intimidante, representada a través escenas de mucho movimiento y con un enorme despliegue de figurantes. No actúan como meros efectos sensoriales, sino que cada una de ellas está configurada en favor de generar un clima de alerta, procurando sostener un significado mayor.
"Daniel Calparsoro (director de la ficción) nunca rueda la acción exenta de lo que produce”, explica Tosar, "No quiere hacer un simple artificio de ese ejercicio visual, sino contar qué es. Si todo esto se ejerce, se ejerce primero por una razón y con un objetivo, y el objetivo tiene consecuencias, algunas fatales”.
Julia era uno de los personajes con más cantidad de acción, y la propia Salas estuvo en primer plano de muchas de estas secuencias. "El jefe especialista Roca y todo su equipo nos han cuidado y protegido en todo momento, nos han preparado para este rodaje", afirma la actriz, "No era una serie fácil de filmar, había mucha noche, gente muy cansada, pero aun así, había algo como de levantar este proyecto desde las ganas, desde el amor y desde el respeto. Contar con humildad y poner todo tu ser al servicio de la obra. Nos hemos sentido parte de algo mayor. La verdad creo que se ve en el resultado, que al final merece la pena también poner todo a favor de algo".
Destripar la actualidad
El porqué de todo este telón escenográfico, el objetivo que mencionan los protagonistas y que mueve los hilos de toda esta acción, es que el espectador se haga ciertas preguntas incómodas: abrir un debate político y social.
"Es un poco el cometido, aplacar este silencio colectivo que ha ocurrido estos últimos años. Todos sabemos que está pasando y que nos rodea, que forma parte de nosotros y de momento cotidianos del día a día", reflexiona Claudia Salas, haciendo referencia a que aquellas personas que ejercen la violencia no son marginados de la sociedad, sino que están integrados en ella. "Es el profesor de historia, el comercial que te vende la casa, la camarera que te sirve el café".
"El origen de esta serie es mirar de frente a algo que está ocurriendo, aunque sea incómodo, abordarlo, afrontarlo; saber que esta ahí y que hay que tomar medidas"."Y poner herramientas que sirvan al espectador para diseccionarlo y entenderlo", añade Luis Tosar, dándole importancia al lenguaje cinematográfico que usa la ficción para llegar hasta un público que debe colaborar para hacer del visionado una conversación. "Espero que genere debate, interés y que alimentarla bien y también cuidarla nos ayude a que la convivencia mejore, que el entendimiento mejore. Atravesamos un momento social muy difícil en el que, probablemente, la gran carencia es el diálogo, y deberíamos intentar aportar lo posible".
Se trata de una realidad que vivimos actualmente pero que lleva años perpetuándose: como sociedad, hemos normalizado ignorar la violencia que no se ejerce directamente sobre nosotros; cada vez estamos más polarizados y nos prestamos menos a la empatía. Tememos la discusión y eso nos ha convertido en blancos fáciles de manipular ideológicamente a través de bulos, acciones desentendidas y aparentemente humanitarias. Nos hemos vuelto imperturbables ante la injusticia.
"Esto se ha ido produciendo a lo largo de la historia, desde que el mundo es mundo: el abuso de poder, el control, el adoctrinamiento. Pero ahora creo que ha ido un paso más allá, porque tenemos también nuevas tecnologías y maneras de expresarnos, comunicarnos y divulgar información que llega en nada, en cero segundos a sitios muy lejanos. Es más peligroso porque se puede hacer muy mal uso de ella", sentencia Salas.
"Creo que 'Salvador' es muy necesaria", va concluyendo la actriz. "Cuando se empezó a hacer hace dos años ya era actual, imagínate ahora. Nos va a acompañar de alguna manera, va a generar debate e incomodidad. Yo, personalmente, confío en la ficción como una herramienta para abordar todo este tipo de situaciones. Y espero también, como decía Luis, que así sea".
'Salvador' se estrena en Netflix el 6 de febrero.