A pesar de haber trabajado durante muchos años en televisión, Aníbal Gómez nunca había pensado en materializar a la protagonista de su novela 'El alucinante mundo de Rafaella Mozarella' en un ser de humano de carne y hueso. Al menos no hasta que un muy buen amigo suyo quiso apostar por el formato televisivo. Este fue Arturo Valls y todo esto sucedió sin comerlo ni beberlo, según nos cuentan ambos ahora en una entrevista para eCartelera, con el primer capítulo de 'Rafaela y su loco mundo' ya disponible en Atresplayer.
Valls acudió como invitado a una de las presentaciones del libro con el único motivo de captar la atención del mayor número de personas posibles para que así se incrementara el número de asistentes (y de ventas). Lo que se podría haber quedado en un mero movimiento comercial ha terminado convirtiéndose en una de las series más excéntricas y arriesgadas de la historia del catálogo de la plataforma. “La historia es muy larga”, afirma Gómez, “pero fue así. Arturo es un poco el artífice de todo esto”. El mismo Aníbal firma la ficción como creador, interpreta a uno de los personajes principales y codirige algunos capítulos junto al actor y cineasta Ernesto Sevilla.
“A pesar de que era la primera vez que hacía de showrunner, me ha parecido muy natural todo. Mínima duda que tenía, la comentaba, pedía ayuda”.La trama sigue a Rafaela (Ingrid García Jonsson) y a sus tres amigas, Corpus (Gómez), Chelo (Carlos Areces) y Debo (Joaquín Reyes), cuatro adolescentes que, a lo largo de ocho capítulos autoconclusivos, viven multitud de aventuras, tratando de salvar el mundo antes de incorporarse a la tan temida vida adulta. Valls, Carmen Ruiz y Pepa Cortijo completan el reparto como Papá, Mamá y Abuela, junto a Laura Weissmahr, que encarna a la villana de la ficción, una tanoréxica y envidiosa compañera del instituto de las chicas llamada Bombi G.
Esta escueta premisa, sin embargo, no refleja ni por asomo el frenético ritmo de ‘Rafaela y su loco mundo’. La serie es, en sí misma y nunca mejor dicho, una locura; una sucesión de escenas que se distinguen por un estilo cómico absurdo, chanante y surrealista que no abandona jamás las imágenes.
Trasladar un producto así al audiovisual podría parecer complicado pero, con la ayuda adecuada y con un equipo dispuesto a lanzarse a la piscina para defender lo que haya que defender, todas las ideas pueden tener cabida fuera del papel. Y nada sirve mejor como ejemplo que ver cómo un grupo de cómicos adultos de mediana edad cargan con la investidura de unas adolescentes.
A pesar de que el relato está planteado desde la adolescencia temprana, la idea original siempre había sido que el reparto fuera enteramente adulto. “Sí, desde que supimos que Joaquín, Carlos y yo interpretaríamos a las amigas. Pero necesitábamos un contrapunto, que Ingrid fuera una adulta interpretando a una adolescente pero que pusiera un poquito de equilibrio, entre la mamarrachez”, cuenta Aníbal Gómez.
Y aunque esa “mamarrachez” pueda asustar, él tiene muy claro que “si te gusta y te apasiona, a alguien le va a llegar. No sabes el número de personas, que ojalá sean muchas. Pero si algo te hace gracia, a alguien le va a hacer gracia. Más nicho que era para Carlos (Areces) y para mí Ojete Calor”. El creador hace referencia al grupo musical que comparten cuyo concepto empezó a cocerse en 2005 materializándose en un primer álbum de música tecnopop en 2013.
Conociendo la historia y la trayectoria de ambos, quizás pueda entenderse mejor el por qué de las formas y el contenido de ‘Rafaela y su loco mundo’. Los personajes de las amigas están originalmente basados en unos sketches desarrollados por Areces y la unión, como bien explica Aníbal, fue más que “natural”. “Pensamos que sería muy divertido traer la esencia de Tontili, Monguili y Gilipich, de Carlos, aquí”.
La ficción está llena de referencias a la adolescencia, a la que se suma una estética muy cuidada y uniforme que busca rescatar, en cierta manera, ese pasado. “He hecho como un listado de cosas que me han inspirado”, nos cuenta Gómez. “En el capítulo 1 hay una inspiración de 'Regreso al futuro'; un homenaje a Mecano y a los ochenta. Hay homenajes en otros capítulos también: a 'Al final de la escalera', 'Terminator', 'Jumanji'. La estética del mundo pop, de Pipi Calzaslargas, de 'Vaca y Pollo’".
“Siempre me ha parecido muy graciosa la adolescencia. Es una época en la que estamos viviendo todo con tanta intensidad. El cine que oyes, la música que ves… Es todo una pasada. Luego ya no se vuelven a vivir las cosas igual”.Y aunque alguien pueda no estar convencido de que todos estos elementos pueden converger, Gómez describe la producción de ‘Rafaela y su loco mundo’ como una de “las más cómodas” en las que ha estado, sobre todo teniendo en cuenta que es un género “muy amplio”. “Todos íbamos en el mismo barco. Sabíamos a dónde queríamos llegar; la cadena lo sabía, los productores lo sabían. Entonces, de verdad que puede parecer como una serie que se ha luchado mucho por lo gamberro, por los dragones, pero es que no ha sido el caso".
"Realmente no ha sido una lucha. Cuando Daniel, analista de guion, pasaba unos apuntes, eran apuntes lógicos de cosas de la trama, de ‘Oye, aquí’. Pero entendíamos todos el lenguaje que estábamos hablando. No había un ‘Esto es muy absurdo’. Entendíamos el código. Por tanto, cuando se trabaja así, solo te encuentras con los problemas habituales que puede haber en cualquier producción”.
La voz de la razón: Ernesto Sevilla
La clave, entonces, para conseguir que ‘Rafaela’ fuese fácil era un poco la diversión de normalizar lo que, en el mundo real, serían las circunstancias más absurdas e inimaginables. Es normal, entre tanto supuesto ridículo, perder a veces el norte. Pero para eso estaba allí Ernesto Sevilla, a quien muchos en el reparto definen como la voz de la cordura.
Y es que Sevilla se lo ha pasado, igualmente, muy bien, pero como director de la ficción era su deber conseguir formular un orden entre tanto desmadre. “A mí me tocaba un poco las narices a veces y tenía que llamar la atención, pero bueno”, nos confiesa el cineasta. Habiendo trabajado entre amigos, además, es más complicado tomar las riendas y ocupar tu sitio. “Porque la confianza da asco. Hay muchas veces que no me tomaban en serio. Pero ellos son profesionales, así que la cosa ha ido bien”.
Ernesto Sevilla ha estado en multitud de ocasiones fuera de plano pero, en muchas otras, también en pantalla. “A mí me gusta mucho dirigir y también me gusta mucho actuar. Cada cosa tiene lo suyo, pero yo prefiero dirigir”, nos confiesa el cineasta, “porque me parece una experiencia más completa dentro del audiovisual. Pero bueno, es que cuando estás actuando te pagan para divertirte casi exclusivamente. De hecho, del inglés se traduce, literalmente, como jugar”.
Jugar es, en realidad, una muy buena palabra para hablar de ‘Rafaela’. La materia prima de la que surge la serie partía de una ventaja: era una vía que permitía no poner límites a la imaginación, como sucede con todo libro. El audiovisual es un formato más limitado, ya que te obliga a tener en cuenta unos presupuestos y unos tiempos.
Pero, con la dificultad que podría haber implicado trasladar el lenguaje de la novela a live-action, Sevilla y Gómez han logrado aprovechar toda la libertad que se les ha garantizado así como el resto de elementos que remaban en favor de su propuesta.
En este sentido, en un mundo en el que todo está permitido, que juega según sus propias normas, ¿dónde está el límite? ¿Dónde se encuentra la línea que separa lo brillante de lo gratuito?. "Desde Atresmedia nos dieron muchísima libertad en cuanto al contenido. No se metieron en un solo chiste. Entonces, efectivamente, la libertad la ponía nuestro sentido común", nos dice el director. "Éramos nosotros los que tratábamos de no pasarnos, de quedarnos en el punto”.
Ya con todo el trabajo hecho, y al tratarse de una serie tan singular, solo falta saber cómo va a recibir el público a ‘Rafaela y su loco mundo’. Pero ni Aníbal Gómez ni Ernesto Sevilla están muy preocupados: “Yo creo que la gente se va a divertir”, afirma Sevilla. “Es una serie muy simpática, muy fácil de ver, 20 minutos cada capítulo; muy sencilla. Se necesitaba recuperar el humor”. Se suben, definitivamente, al barco para rodar una segunda temporada.
El primer capítulo de 'Rafaela y su loco mundo' ya está disponible en Atresplayer. Nuevo episodio disponible todos los domingos.