ENTREVISTA ECARTELERA

Barbet Schroeder ('El venerable W.'): "Hago documentales como si fueran una película de ficción"

Hablamos con el director de uno de los platos fuertes del último Atlàntida Film Fest de Filmin.

Por Antonio Miguel Arenas Gamarra 7 de Agosto 2018 | 16:25

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Uno de los platos fuertes del Atlàntida Film Fest de Filmin fue el estreno en España de 'El venerable W.', todavía disponible en su plataforma. Un documental dirigido por Barbet Schroeder que se centra en la polémica figura de Wirathu, el más controvertido líder budista de Myanmar, que utiliza su poder entre la población (el 90% de la sociedad ha adoptado el budismo como fe para difundir violentos mensajes en contra de los musulmanes. Según datos de la ONU, en 2017 más de cien mil personas huyeron de sus casas y mil fueron asesinadas. Aunque el gobierno niega que se trate de una limpieza étnica, los rohingyas carecen de reconocimiento étnico y son discriminados por el estado.

El venerable W

Para tratar de arrojar luz sobre este asunto y profundizar en las contradicciones de una religión tan pacífica como el budismo, Barbet Schroeder viajó hasta Myanmar con el fin de entrevistar a Wirathu. ¿Cómo te interesas por la situación de los musulmanes en Myanmar? ¿Fue difícil acceder hasta Wirathu y conseguir retratarle con tanta naturalidad? "Leí sobre el genocidio y descubrí que detrás estaba el budismo. Me fui allí de forma clandestina para ver qué sucedía. Traté de utilizar la misma técnica que hago siempre, hacerle hablar de sí mismo y no juzgarle. Eso fue lo más importante, si no juzgas y dejas hablar, la gente se revela mucho más que con cuestiones incómodas. Yo hago preguntas que no le amenazan, está repitiendo cosas que ha hecho y dicho".

Porque 'El venerable W.' no es el único largometraje de su filmografía que se adentra en un ser moralmente cuestionable, Schroeder ya hizo lo propio con 'General Idi Amin Dada' (1974) y 'El abogado del terror' (2007), finalizando así su trilogía del mal. ¿De dónde proviene este interés por el mal? "Fue al grabar a Amin Dada. Yo tenía curiosidad por conocer a este hombre y con él aprendí a hacer retratos. Cuando le entrevistaba me di cuenta de que yo estaba filmando el mal, pero el mal tenía una cara. Un rostro cómico, simpático, decente, pero también sanguinario. Una mezcla de todo. Fue una revelación para mí. A continuación quise hacer otra película, un proyecto sobre los Jemeres Rojos de Camboya en el 79, entrevistando a los que habían sido atacados por la armada vietnamita. Iban a desaparecer y yo tenía la posibilidad de acercarme a ellos. Al final no se logró porque la televisión francesa no quería, fue un desastre"

El venerable W

En la línea de 'The Act of Killing', la película consigue ser tan didáctica a la hora de poner en situación el contexto socio-político del país como inquietante al mostrar la carencia absoluta de remordimientos de su protagonista, que se regodea en sus actos e ideas por terribles que sean. Aunque con sus preguntas Schroeder nunca parezca rebatir al entrevistado, la película siempre lo hace a través del montaje, que pone en duda y alerta al espectador del peligro o la falsedad de lo que está escuchando. "Más que cuestionar, siempre estoy haciendo pequeñas marcas. Un montaje que duró nueve meses de trabajo en los que tomé muchas decisiones".

Otro elemento clave por medio del que la película se distancia de los argumentos de Wirathu es la voz en off, más un llanto por el país que una narración al uso, a cargo de la actriz portuguesa Maria de Medeiros. "Buscaba que fuera una voz budista, emocionalmente era muy importante comprender que hay gente que no está de acuerdo con esta locura, pero que tienen un punto de vista muy reservado y también muy irónico sobre la cuestión. Nos ayuda a dar algunas informaciones esenciales sin las que la película no tendría sentido. Este es un recurso de ficción. Tengo un personaje de ficción, que es el personaje principal, tengo los enemigos del personaje de ficción, aquellos que no están de acuerdo con él. Todo es una construcción de film de ficción, cada punto de vista nuevo se descubre como sucede en la ficción".

El venerable W

El venerable Barbet Schroeder, historia viva del cine

Dejamos atrás su última película porque la vida de Barbet Schroeder es una que merece la pena ser contada. Apátrida, comenzó su carrera en Francia a finales de los sesenta, como productor de autores de la relevancia de Rivette o Rohmer, pero su nombre probablemente sea más conocido para el gran público por haber dirigido thrillers norteamericanos tan exitosos en los noventa como 'Mujer blanca soltera busca' o 'Asesinato... 1-2-3'. ¿Cómo tuvo lugar este tránsito del cine francés a Hollywood en su trayectoria? "Durante toda mi vida el cine americano ha sido lo más importante. Como la pintura clásica de Florencia era la más importante para un pintor, una referencia en la historia de la pintura, el cine americano siempre fue la mía".

"Yo no tenía raíces, soy colombiano de corazón, ahora ibicenco, nací en Teherán, mi madre es alemana, tuve pasaporte suizo pero estudié en Francia... mi verdadera educación de cine fue en la Cinémathèque francesa viendo cine americano. Mi primera película, 'More', en el fondo es una película gringa, con una actriz que actuaba genial y había trabajado para Roger Corman. Ella era buenísima, era la estrella. Mi primera película era realmente americana, no es que yo fuera parte del cine francés y después me fuera a América. Pero conocí a Bulle Ogier y me enamoré de ella. Por aquel entonces no logré hacer 'El valle' en inglés, era con otros actores y otra actriz, pero no logré el dinero. Así que dije, sin problema, conozco a la mejor actriz, lo hacemos en francés" (risas).

Barbet Schroeder en Los locos viajes de Celine y Julie

Por último, aunque nos confiesa que Rohmer fue el cineasta más importante de su trayectoria, no en vano fue su productor en numerosas ocasiones, nos detuvimos en una película realmente especial de su filmografía, que también se puede ver en el catálogo de Filmin. Hablamos de 'Los locos viajes de Celine y Julie' (Céline et Julie vont en bateau), dirigida por Jacques Rivette, de la que no solo fue productor sino también uno de los actores protagonistas. "Podría estar hablando horas de esa película. Sobre cómo surgió, cómo fue la producción, cómo acabé yo siendo el responsable de hablar con los inversores para convencerles de que Rivette haría por primera vez una película de menos de una hora y cincuenta minutos... Me dijeron que si yo lo garantizaba, adelante. Y al final terminó haciendo una de sus películas más largas" (risas).

A lo largo de sus fascinantes tres horas de duración, 'Los locos viajes de Celine y Julie' crea un mundo propio abierto a la fantasía que esconde múltiples historias en su interior. Algunas de ellas parecen repetirse ante nuestros ojos por arte de magia, cambian al cruzar la puerta de la mansión, otras podrían ser generadas por el mero deseo de sus personajes, en cualquier caso se trata de un rompecabezas que se desliza por la pantalla con tanta ligereza como las dos amigas protagonistas recorren París con sus patines. "Cuando la vi por primera vez pensé que se podría cortar un poco. A la segunda vez un poco menos. Y a la tercera o cuarta vez decidí que él tenía razón. La película es como un castillo de naipes, si se saca una carta todo el castillo se derrumba. Fue un momento muy duro, porque me tocó explicar eso a los productores, pero en aquel tiempo había un público para ese tipo de películas. También produje otra de Jean Eustache que duraba tres horas y cuarto, lo mismo. Y fue un gran éxito de público. Antes era posible estrenar películas largas, ahora es algo muy raro".

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