Carla Simón ha rodado sobre lo que fue un verano agridulce para ella. Sobre la pérdida de su madre y su adaptación a una nueva familia, sus tíos. Sobre pasar de la ciudad al campo en pocos minutos y sentir un cierto asco. De sus recuerdos vagos ha reflexionado sobre cómo afrontan los niños el duelo y lo inteligentes que son "para entender situaciones así de complejas".
"Cuando vi lo que habíamos hecho fue muy duro porque me di cuenta de que las imágenes que yo tenía en la cabeza no estaban", señala la directora de 'Verano 1993', que en el momento de la escritura de guión tenía varias imágenes de su infancia que quería plasmar en la gran pantalla. "Mi verano del 93 fue muy distinto al que cuenta la película", que se estrena este 30 de junio.
Una nueva Ana Torrent
Laia Artigas es Frida, la niña protagonista que un día fue Simón y a la que se añade ahora parte de ficción para dar con el tono naturalista que buscaba la cineasta para su opera prima, ganadora de la Biznaga de Oro en el pasado Festival de Málaga y del galardón a Mejor Opera Prima en la Berlinale. "Fue la penúltima niña que vimos", cuenta Carla Simón, "la cámara la quería y a mí me fascinaba su rostro. También tiene mucha ambigüedad".

Mientras, el pegamento de la nueva familia de Frida en la película guarda el nombre de Marga y tiene el aspecto de Bruna Cusí, actriz encargada de interpretar a la nueva madre de la protagonista de 'Verano 1993'. Marga se debate entre dar abrigo a Frida, ponerle límites y aprender a querer a una nueva persona como si fuera una hija más.