Junto a 'La noche de Halloween' y 'Viernes 13', 'Pesadilla en Elm Street' forma la triada perfecta de lo que se conoció como la época dorada del cine de terror.
Dirigida por Wes Craven en tan solo un mes y con un presupuesto que no llegó a alcanzar los 1'8 millones de dólares, la clave del éxito de la película radicó en que se trataba de una propuesta que hacía ciertas lecturas de arquetipos ya conocidos por aquel entonces, como bien eran la figura del Hombre del Saco y la del villano de turno del slasher.

El nuevo Boogeyman
La trama nos llevaba hasta la localidad de Springwood, donde un grupo de jóvenes con los rostros de Heather Langenkamp, Johnny Depp y Amanda Wyss empiezan a tener extrañas pesadillas en las que aparece un hombre llamado Fred Krueger (Robert Englund), el cual lleva un jersey a rayas rojo y negro, un sombrero, tiene el rostro quemado y porta un guante con afiladas cuchillas en los dedos. Pronto descubrirán que el tal Krueger está relacionado con un terrible hecho del pasado y que tiene el poder de matar a través de los sueños.
Convertido en uno de los éxitos de la cartelera de 1984, la película de Craven supuso el inicio para una nueva franquicia que contó con seis secuelas, un crossover en el que se enfrentaba a Jason Voorhees, un remake en 2010, una serie de televisión, cómics, novelas y un sinfín de merchandising que transformó a Freddy Krueger en uno de los personajes más destacables de la cultura pop.
A continuación os traemos algunas de las curiosidades más relevantes que ayudaron a que 'Pesadilla en Elm Street' fuese el fenómeno en el que se convirtió.