Antes de convertirse en uno de los cineastas más influyentes y taquilleros de la historia de Hollywood con películas como 'Terminator', 'Titanic' o la saga Avatar; James Cameron vivió sus primeros años en la industria en un entorno marcado por proyectos de bajo presupuesto, caos y prácticas que hoy en día serían totalmente impensables para él.
En una entrevista en el podcast 'In Depth With Graham Bensinger', el reconocido director ha confesado experiencias que le tocó vivir en sus primeros años en la industria que le marcaron. Durante el tiempo que estuvo trabajando como director artístico en la película de 1980 'Los siete magníficos del espacio', del director Roger Corman, fue encomendado con una tarea a la que nunca antes se había enfrentado: distribuir cocaína y anfetaminas entre el equipo.
"Y él simplemente estaba poniendo todas estas cosas sobre la mesa, y yo pensaba: 'Espera un momento, ¿qué hago con estas cosas?'. O sea, yo no consumía drogas. Para mí, el café era suficiente".Cameron no quiso involucrarse con la situación: "Me dijo: 'Bueno, tienes que entregárselo al equipo'. [...] Así se hacían las cosas en ese mundo de presupuesto tan bajo [...]. Se lo di todo a mi subdirector de arte. Le dije: 'Ocúpate tú de eso'. Me respondió: Bueno, sé qué hacer. No pasa nada. Yo me encargo'".
Según se enteró más tarde, "Al parecer, en ese mundo, te juzgan [...] por la equidad con la que distribuyes las drogas. O sea, no quería jugar a ese juego. No era lo mío".
Esa no fue la única mala experiencia que vivió durante su tiempo en el plató de la película: "No estaba diseñando ni construyendo los decorados a tiempo. El horario era horrible, y básicamente estabas colocando vías frente a un tren a toda velocidad. Y vieron que yo era un tipo al que no le importaba trasnochar, que tenía buen talento artístico y que sabía dibujar".
Del caos a los grandes estudios
Este episodio caótico muestra un gran contraste con la carrera posterior de Cameron, quien ha pasado de las producciones de bajo presupuesto a liderar grandes superproducciones globales con exigencias técnicas y presupuestarias inimaginables en sus inicios.
A lo largo de su trayectoria, el cineasta ha demostrado un gran talento por el detalle y por llevar cada proyecto más allá de lo convencional, valiéndose para ello de las tecnologías más punteras, y por tanto más costosas. Gracias a esto ha conseguido un gran éxito en taquilla.
Es más, ha logrado lo que ningún otro director había conseguido hasta el momento. Sus tres entregas de la saga 'Avatar' han cruzando el umbral de los 1.000 millones de dólares en recaudación, con la segunda alcanzando 2.320 millones y la primera, como todo el mundo sabe, en lo más alto de la lista de películas más taquilleras de la historia con 2.743 millones.