La saga Saw se prepara para un nuevo giro creativo con James Wan al frente del universo que él mismo creó hace más de dos décadas. Coincidiendo con el regreso de la película original al Festival de Sundance en 2026, el cineasta australiano ha confirmado su implicación creativa en la undécima entrega de la franquicia y ha dejado claro cuál es su objetivo principal: recuperar el espíritu y la filosofía que definieron 'Saw'.
Wan ha explicado a Letterboxd que su intención es cambiar el prototipo de las víctimas de Kramer en los últimos años, centrado simplemente en personas que habían hecho el mal: "Jigsaw va a por personas que no aprecian sus vidas. Si eres un canalla, pero aprecias tu vida, él no te ve como alguien que esté desperdiciándola. Queremos recapturar el espíritu de la primera película y revisitar esa filosofía".
Según Wan, la nueva entrega buscará ser “realmente aterradora”, fiel a la idea de poner a prueba la voluntad de vivir de sus personajes. El director busca “cerrar el círculo” con la película que lanzó su carrera. “Es extraño volver con una película y que sea precisamente con la que empecé hace más de veinte años”, reconoce, describiendo la experiencia como “melancólica y agridulce”. También ha subrayado que su objetivo es hacer que 'Saw' vuelva a ser verdaderamente perturbadora desde lo psicológico:
“Una de las cosas que realmente quiero hacer con esta nueva Saw es que vuelva a dar miedo. Quiero hacer una Saw aterradora, no solo gore, sino psicológicamente cicatrizante, como lo que Leigh y yo hicimos en la primera película. Siento que puedo volver con una mirada fresca, con una nueva perspectiva, pero sabiendo exactamente de dónde viene todo”.
El filme se estrenó en el propio Sundance en 2004, en la sección Midnight, causando un fuerte impacto gracias a su giro final y a una propuesta que, pese a su bajo presupuesto y estética rugosa, conectó con el clima social de la época posterior al 11-S. El éxito fue inmediato: Lionsgate adquirió los derechos antes incluso de su estreno y convirtió la película en uno de los mayores fenómenos del cine de terror moderno.
Una muy reivindicable ópera prima
Wan recuerda con nerviosismo aquel estreno de 2004, cuando sentía que había hecho “una película casera, barata y de bajo presupuesto”. Sin embargo, el tiempo ha terminado por reivindicar aquella ópera prima, a la que hoy defiende frente a la etiqueta de torture porn: “Fue una etiqueta muy vaga y perezosa que cargó a 'Saw' con una connotación negativa. Creo que ahora la gente mira atrás y dice: En realidad había más artesanía de la que le dimos crédito entonces”.
Con la undécima película en el horizonte, Wan insiste en el equilibrio que busca entre respeto y reinvención: “Quiero honrar lo que a la gente le encanta de la franquicia, pero al mismo tiempo intentar algo fresco y nuevo que no hayamos visto antes. Después de once películas, necesitamos hacer algo diferente para llegar a una nueva generación que no creció con 'Saw'”. Un regreso que, para el cineasta, tiene también un peso personal: “Siento que debo toda mi carrera a este pequeño y monstruoso bebé del cine indie”.