La 98ª edición de los Premios Oscar se celebró en un momento de gran tensión internacional, con varios conflictos abiertos como el genocidio en Palestina o el ataque de EEUU e Israel a Irán. En ese contexto, la intervención de Javier Bardem se convirtió en uno de los instantes más comentados de la ceremonia, recordando que Hollywood (quien ha callado durante años sobre la situación Palestina) también ha sido históricamente un espacio donde algunos artistas utilizan el foco mediático para expresar posicionamientos políticos o sociales.
El actor español aprovechó su presencia en la edición de los Premios Oscar para lanzar un mensaje político desde el escenario del Dolby Theatre de Los Ángeles. Bardem fue uno de los encargados de presentar el galardón a la Mejor Película Internacional y, antes de anunciar al ganador junto a Priyanka Chopra, pronunció una breve declaración: “No a la guerra y Palestina libre”.
El acto arrancó aplausos y vítores generalizados en el público, mientras Chopra a su lado permanecía sonriente pero impertérrita, sobre todo teniendo en cuenta que la actriz que en este aspecto nunca se ha posicionado, más allá de compartir una historia en Instagram de "Todos los ojos sobre Rafah".
El intérprete acudió a la gala con un símbolo visible en la solapa de su traje: un pin con el lema “No a la guerra”, el mismo mensaje que utilizó durante las protestas contra la invasión de Irak en 2003. La insignia fue especialmente reconocible para el público español porque Bardem la llevó también en aquella edición de los Premios Goya marcada por las manifestaciones contra el conflicto bélico. Más de dos décadas después, el actor decidió recuperar el gesto en un contexto internacional igualmente tensionado.
No fue el único pin que lució el actor. Justo debajo llevaba a Handala, un personaje creado en 1969 por el artista Naji al-Ali símbolo de la resistencia palestina. Handala es un niño palestino de 10 años que nos da la espalda porque nosotros se la hemos dado primero a él, y que no crecerá hasta que no vuelva a su tierra. Por eso sigue teniendo 10 años desde 1969.
Durante su intervención, Bardem utilizó el breve momento que tenía en el escenario para expresar su rechazo a la violencia y a los conflictos armados. Sus palabras se produjeron en medio de una ceremonia donde, más allá de algunos comentarios en discursos y monólogos, no abundaron las referencias directas a la situación geopolítica actual. El gesto del actor español fue el más explícito de la noche.
Antes de entrar al auditorio, el intérprete también había insinuado que aprovecharía la visibilidad de la gala para expresar su postura. En declaraciones en la alfombra roja, defendió que los artistas pueden celebrar el cine y, al mismo tiempo, pronunciarse sobre cuestiones que consideran importantes: “Se puede estar en este tipo de eventos y seguir siendo ciudadano”.
Javier Bardem siempre alza la voz
Además de su intervención en la alfombra roja, la postura de Bardem no resulta aislada dentro de su trayectoria pública. El actor español ha utilizado en numerosas ocasiones su visibilidad internacional para pronunciarse sobre conflictos y causas políticas, desde la guerra de Irak hasta la situación del pueblo saharaui, cuyo derecho a la autodeterminación ha defendido reiteradamente en foros internacionales: “Hay que aprovechar estos momentos para hablar de las cosas que importan" (SPS Rasd).
La relativa ausencia de posicionamientos políticos en esta edición reflejó una tendencia hacia el no posicionamiento de las estrellas de Hollywood. La mayor parte de los asistentes optó por mantener un tono más neutral o centrado en el cine. Bardem insistió en que el cine puede ser también un altavoz para estas cuestiones: “El cine hay que celebrarlo, pero también hay que aprovechar este altavoz para denunciar lo que está pasando en el mundo".