Malas noticias para Blake Lively en su juicio contra Justin Baldoni por el supuesto acoso recibido durante el rodaje de 'Romper el círculo'. En una sentencia publicada este jueves, el magistrado Lewis Liman desestimó 10 de las 13 causas de la actriz contra Baldoni, incluyendo las principales de acoso, difamación y conspiración. Las únicas tres aceptadas han sido incumplimiento de contrato, represalias y complicidad en las represalias.
Entre los motivos esgrimidos por el juez, están el reconocer que Lively era una empleada independiente, por lo que no puede acusar de acoso laboral. Además le recordó que no podía utilizar las cortes de California para una disputa sobre un rodaje que tuvo lugar en el Estado de Nueva Jersey.
Lively también denunció que Baldoni había contratado a un ejército de publicistas para difundir noticias falsas sobre ella así como amplificar la difusión de artículos negativos. En ese sentido, estas son las únicas causas que el juez ha considerado que deben llevarse a juicio.
Todos ganan
A priori, la decisión del juzgado supone un duro revés para Lively, aunque a tenor de las declaraciones de sus abogados, están encantados de la vida, porque al final "el caso siempre había sido y seguirá enfocado a las consecuencias devastadoras de las represalias y los pasos que tomaron los demandados para destruir la reputación de Blake Lively por defender la seguridad en el set de rodaje".
Los abogados de Baldoni también están contentísimos porque "eran unas acusaciones muy serias y estamos agradecidos que la corte se haya tomado los hechos en serio. Lo que queda ahora es un caso tremendamente pequeño, y estamos deseando presentar nuestra defensa a las causas pendientes en corte".
Y es cierto que, en parte, todos tienen razón. Al final, este caso está especialmente diseñado para montar todo un acontecimiento mediático entorno a él. Se espera que Lively acuda a declarar en mayo. Al final, no se trata de ganar en la corte (donde una indemnización apenas supondría una mancha en las cuentas corrientes de ambos actores), sino de hacerlo delante de la opinión pública, y la decisión judicial deja claro que aún hay partido.
Quien desde luego ha perdido es Sony, que ha visto como una franquicia que recaudó 350 millones de dólares en su primera entrega se esfumaba de su estantería por culpa de las disputas personales de sus dos protagonistas.