Tal y como indica su propio nombre, la técnica narrativa del metraje encontrado ha sido utilizada (sobre todo) en el cine de terror para presentarnos una serie de hechos (ficticios) como si fuesen reales, a modo de material fílmico descubierto que ve la luz para el espectador.
Corría 1980 cuando un genio llamado Ruggero Deodato convertía 'Holocausto caníbal' en la película de la que todo el mundo hablaba (que se lo digan a los de Interviú) y quería ver, pues en ella se presentaban como veraces una serie de atroces hechos cometidos por parte de una tribu caníbal del Amazonas sobre un equipo de documentalistas. Pasaron casi dos décadas hasta que llegó 'El proyecto de la bruja de Blair', título que acabó de sentar las bases de uno de los estilos harto explotados por el cine de género.
A medida que un sinfín de obras de bajo presupuesto fueron apareciendo, el estilo propio que destilaban todas y cada una de ellas llegó a gestar una serie de reglas y esquemas que englobarían este tipo de films en un subgénero propio. Así pues, las normas de todo found footage no suelen ir más allá de presentarnos una trama cotidiana explicada en primera persona que hará partícipe al espectador de una serie de situaciones tomadas como reales donde el factor sorpresa y los planos desenfocados serán fundamentales para asustar al espectador de turno.

Reivindicando el found footage
A modo de reivindicación, en el presente especial se han seleccionado los que son, para quien esto escribe, los mejores found footage del cine de terror, y siendo consciente de que estamos ante una forma narrativa casi inabarcable, nos adentramos en el formato seleccionando una serie de títulos que tienen en su haber elementos de corte fantástico.
Ya sean zombis, extraterrestres, posesiones, fantasmas o monstruos varios, en este primer especial sobre cine de metraje encontrado hablamos de una serie de títulos a tener en cuenta y que harán las delicias de todos los amantes de un tipo de cine que, si bien ha sido abanderado del bajo presupuesto en muchas ocasiones, también ha logrado crear un lenguaje propio dentro del séptimo arte, dialogando sobre cómo entender lo digital y la forma en la que la generación millennial consume cine.