El actor Miguel Rellán ha vuelto a ser nominado a Mejor actor de reparto en los Goya 40 años después de que obtuviese la victoria en la misma categoría durante la primera edición de la historia de los premios en 1987, por la película 'Tata mía'. 'El cautivo' le ha garantizado la segunda candidatura a estos galardones de toda su carrera. Rellán se ha abierto sobre este y otros temas en una entrevista para El Mundo.
Aunque, realmente, no se puede decir que este asunto de los premios le interese demasiado. De hecho, no está exactamente seguro de cuántos tiene ni de dónde los guarda. "Tengo 54 premios y creo que hay algunos más en el sótano de esos enormes que molestan en cualquier sitio"; y ha añadido que "la chica que viene a limpiar a casa me dijo que está hasta los ovarios de limpiar esos muñecos".
Lo que sí le sorprende ciertamente es haber acumulado tantos. "La mayoría de ellos no me los merezco y no sé por qué me los han dado", ha asegurado. "Cuando yo pensaba que me lo merecía ni me han nominado".
El actor ha afirmado creer que el desempeño de la labor interpretativa es, desde luego, uno de las más complicados de objetivizar; los resultados no están basados en evidencias ni datos: "Podemos medir quién salta 2,40, pero qué actor está mejor o qué novela es mejor". Para él, la relevancia de estos galardones no es comparable al "reconocimiento instantáneo" que siente al poner un pie en el escenario y que "la gente esté de pie aplaudiendo".
Aunque es difícil sentirse completamente realizado cuando hay un espectador en particular que cuestiona todos tus pasos y no queda convencido. En el caso de Rellán, es él mismo. "Yo siempre pienso que no lo he hecho bien porque, como decimos en el teatro, la mejor representación siempre es la siguiente. Todo es relativo y a veces te premian por algo que no te ha costado esfuerzo".
"Muchas veces me gustaría ser menos crítico conmigo mismo. En esta última etapa lo pensaba mucho: 'Vamos a ver, Miguelito, vienes de uno de los teatros más emblemáticos de Madrid [La Abadía con su monólogo 'El maestro Juan Martínez que estaba allí'], con las localidades agotadas y no estás contentos'. Hay que ser gilipollas. Conozco amigos que por mucho menos, porque han hecho un casting se vuelven locos y dan una fiesta de 100 personas. Tampoco hay que pasarse, pero no hay que estar pensando siempre en lo negativo. Y no se me va eso eh".Rellán ha achacado estos nervios a la dramaturgia y no tanto al cine, y a la responsabilidad que se siente al saber que un teatro "está lleno para ver un monólogo tuyo. Yo ahí siempre pienso quién me mandó a mí a meterme en esto, por qué no me dediqué a la filatelia en lugar de estar ahí solo". Pero frente a este medio, igualmente elige la actuación y se ve especialmente motivado ante los retos: "A mí me llaman muchos directores que no tienen imaginación para hacer de profesor con gafas, corbata y gusto por la música clásica. Coño, échale imaginación, yo quiero hacer de drag queen o de algo que no tenga que ver conmigo".
"Yo podría representar a un montón de drag queen mayores algo patéticos, eso sería más bonito que de profesor, filósofo o escritor. Por eso estoy más contento de lo que más trabajo me ha costado aunque después no haya un reconocimiento".
El teatro y el cine político y social
Los inicios de la carrera cinematográfica de Miguel Rellán se remontan a finales de los setenta, pero su recorrido en el teatro había comenzado unos años antes, en los sesenta; etapa en la que ingresaría en el Teatro Español Universitario y formaría su propia escuela dramática: Esperpento.
Desde sus inicios como actor ha estado involucrado en varias obras de carácter político. Cuando el periodista le ha preguntado si echaba en falta ese tipo de proyectos en el panorama actual, no ha dudado en responder: "Yo creo que siempre ha sido igual, siempre hemos sido una minoría los que nos hemos posicionado. La gente que produce teatro quiere ganar dinero, en mi época hacían a Alfonso Paso o Alonso Millán, vodeviles... Pero los que hacíamos ese teatro éramos unos chavales con la policía en la puerta a los que nos lo prohibían cada dos por tres. Ahora los productores también quieren ganar dinero y los teatros están llenos de musicales, que están muy bien, pero para encontrar ese otro teatro hay que ir al Teatro del Barrio o a salas alternativas".
En aquellos momentos todavía gobernaba Francisco Franco y la dictadura obligaba a ser discreto con este tipo de producciones: "Yo recuerdo estar en El Rinconcillo, en Sevilla, y hablar bajito porque cualquiera te podía delatar si parecías un comunista. Yo me llevé una buena paliza con una cartera llena de libros. No podías ni dar un beso a una chica por la calle".
El actor tiene un mensaje para los defienden el discurso de que en aquellos años se vivía más libremente que en la actualidad: "Eso es absoluta ignorancia. Hace poco veía a dos chicas de veintitantos en la tele en Ferraz con un cabreo enorme diciendo que esto era una dictadura y llamando hijo de puta al presidente del Gobierno. Con Franco solo con pensarlo estabas en la cárcel. Si un tío a tu lado le parecía que lo estabas pensando, ibas a la cárcel. Eso es no tener ni puta idea de lo que es una dictadura".
Una larga y trabajada carrera
Miguel Rellán interpreta a Antonio de Sosa en la nueva película de Alejandro Amenábar, 'El cautivo'. Guarda una singular relación con la obra de Miguel de Cervantes. "'El Quijote' es una cosa prodigiosa", ha comentado, "me sé muchas cosas de memoria y aún así lo vuelvo a leer. Este año he empezado a leerlo desde el primer capítulo otra vez, pero hay veces que lo abro por la mitad y nunca termino de asombrarme. Nunca me hubiera creído tampoco que yo iba a volver cada día a casa con un teatro de pie por mí. Cuando alguien me dice que soy un referente, es como si hablaran con otra persona. Debe ser sorprendente cuando te pasa con 17 años, que de pronto pasas de ser un desconocido a sufrir esa estupidez de la fama".
A pesar de ser un veterano en lo suyo y llevar más años siendo actor que no siéndolo, tiene muy claro que aún está "empezando". "A no ser que seas gilipollas, en esta vida siempre eres un novato. Cuando tienes la más mínima tentación de pensar, que en mi caso no la tengo, que empiezas a saberlo todo, siempre hay alguien que te demuestra cuánto te queda por aprender".
"El ser humano siempre lo hace todo mucho mejor, lo bueno y lo malo. A Paganini la Inquisición lo quería matar porque no se podía tocar como él tocaba. Nadie podía tocar los 24 caprichos de Paganini, era imposible y decían que tenía un pacto con el diablo. Hoy te lo toca un alumno aventajado de tercero de violín. A mí me encantaría asomarme por aquí dentro de 100 años a ver qué estamos haciendo nuevo. Solo eso, nada más".Pero algo sí que ha aprendido, y es lo que le ha dado la experiencia de la vida, aunque todavía le quede camino por recorrer. "Se lo digo a muchos jóvenes actores a los que doy cursos, la vida tiene que pasar por nosotros y nosotros tenemos que pasar por la vida para ser buenos actores. Se muere tu madre y tienes que llorar, sentir el dolor, pasar el duelo y continuar".
La gala de los 40º premios Goya tendrá lugar el próximo 28 de febrero en Barcelona. La ceremonia podrá seguirse en directo a través de Movistar Plus+.