En estos tiempos en los que el streaming parece empezar a ganarle la partida a la asistencia a los cines, el estreno en España de una película-evento como 'La flor', dirigida y escrita por el cineasta argentino Mariano Llinás, viene a tratar de recuperar la importancia de la sala como espacio de encuentro y resistencia. Y lo hace con una propuesta tan fascinante como para muchos suicida, sobre la que profundizamos tras su estreno en ZINEBI, 14 horas de duración repartidas en tres partes que se proyectan en tres días consecutivos.

Cine contra el reloj
Aunque estamos acostumbrados a que la duración estándar de una película sea de dos horas, múltiples cineastas han transgredido esa norma no escrita para expandir las posibilidades narrativas o de observación documental. Y es que se da una circunstancia curiosa en lo que al tiempo que dedicamos consumo de audiovisual se refiere. Los espectadores pueden llegar a ver temporadas enteras de una serie en un día o dos, pero la simple idea de ver una película de más dos horas se nos hace cuesta arriba. No digamos ya de tres, cuatro o catorce, cuando en el fondo no dejan de ser poco más que varios episodios juntos. Y así también lo plantea Llinás, que divide la película en seis episodios, separados a su vez por intervalos para que el público pueda estirar las piernas y desconectar, si es que su desbordante mezcla de géneros se lo permite.
Sin incluir casos de estudio más próximos al videoarte y el ámbito museístico como los de '24 Hours Psycho' (Douglas Gordon, 1993), que ralentizaba 'Psicosis' de Hitchcock hasta hacerla durar 24 horas, o 'The Clock' (Christian Marclay, 2010), un ejercicio de found footage que durante 24 horas aglutina secuencias que transcurren a esa hora exacta del día, a continuación recomendamos diez películas tan largas como extraordinarias. Muchas de ellas piezas de culto de la historia del cine, de 'La Flor' a 'Shoah', pasando por la obra del cineasta filipino Lav Diaz o de Wang Bing, auténticos maestros de la gran duración que cuentan con varios largometrajes en su filmografía superiores a las 8 horas, con los que han generado un discurso cinematográfico contra el reloj. E irónicamente a favor del tiempo en toda su extensión.