El actor británico Sam Claflin, mayormente conocido por ser Finnick Odair en la saga Los Juegos del Hambre y por protagonizar el drama romántico de 2016 'Antes de ti', ha acudido recientemente al podcast 'Happy Place', presentado por Fearne Cotton. En su charla, de unos aproximados 50 minutos, el actor se ha referido a un tema personal que achaca a su trabajo en la industria de Hollywood: su relación con la dismorfia corporal.
El transtorno dismórfico corporal es un problema de salud mental; aquellas personas que lo padecen se concentran en obsesivamente en su apariencia, preocupándose excesiva y constantemente por las partes de su cuerpo que les disgustan y por cómo su imagen es percibida por otros. La dismorfia sume a quien la sufre en un estado de vergüenza y ansiedad continuo que propicia incluso que la persona eluda situaciones sociales en las que la relación con su propio cuerpo la hace sentir intimidada o incómoda.
"Me ha afectado enormemente", ha confesado el actor a Cotton. "Diría que a la mayoría de los chicos les pasa, pero en mi caso se agravó bastante... Es una lucha constante. Es como una lucha diaria. Me afecta enormemente lo que piensen los demás y si creen que tengo buen aspecto o soy buena persona".
Claflin relaciona el problema que ha desarrollado con su contexto laboral. En una entrevista para The Telegraph en 2025 ya se abrió en canal y declaró que opinaba que "en Hollywood se da por sentado que son los hombres con abdominales marcados los que venden la película. Sentía la presión de tener que tener ese aspecto. Como resultado, desarrollé una forma de dismorfia corporal. No era exactamente un transtorno alimentario, y no culpo a nadie más que a mí mismo, pero sin duda se debió al sector en el que trabajo".
En su conversación con la entrevistadora de 'Happy Place' ha hablado también acerca de la inseguridad que le han generado las presiones estéticas, en el apremio por tener que estar siempre perfecto para poder impresionar a la cámara. "Acabo de ir al estreno de una película en la que he participado y, nada más terminar, todo el mundo me ha preguntado '¿Qué tal estaba?'. Y yo he respondido: 'No me ha gustado nada. Es mi cara, no me gusta'".
El debut cinematográfico de Sam Claflin fue en 'Piratas del Caribe: En mareas misteriosas'. El actor ha contado que cuando lo cogieron para el papel pensó "¿Qué estoy haciendo aquí?". Estas preocupaciones, pues, se remontan al principio de su carrera, a algunos proyectos en los que se vio en la necesidad de tener que mostrar su cuerpo sin sentirse realmente cómodo.
"Tuve una escena sin camiseta en una de mis primeras películas, pero no estaba en el guion y me dijeron una semana antes que me iban a quitar la camiseta. Yo pensé: 'Mierda, no he estado haciendo ejercicio, ¿qué voy a hacer?'. Esta es mi primera toma de contacto con el mundo".
Lo relevante de sus declaraciones
Abrir diálogo sobre la salud mental siempre es importante, sobre todo en un mercado gobernado por las apariencias y condicionado por las presiones estéticas como es Hollywood. Esto se puede trasladar, realmente, al resto de los ámbitos de la sociedad, que también se ven afectados por el hecho de que la perfección canónica ya es vista como la nueva normalidad.
Que, como hombre además, Sam Claflin fomente este tipo de conversaciones también es un paso adelante en la salud mental masculina, que muchas veces se ve invisibilizada por los mismos constructos machistas.
En general es esencial garantizar un espacio seguro a la salud mental; para hacer saber, entre otras cosas, que la dismorfia corporal dista mucho del mero querer verse bien y es, por el contrario, una preocupación que puede consumir física y emocionalmente a cualquier persona.