Asumámoslo: 'Perdidos' lo fue todo. La serie creada por J.J. Abrams y Damon Lindelof marcó un antes y un después en el mundo de la televisión, cambió la forma de ver los grandes fenómenos televisivos y revolucionó la pequeña pantalla como pocas veces se había visto. De hecho, desde su final en el año 2010, muchas han sido las series que han intentado convertirse en "la nueva 'Perdidos'" (hasta que llegó 'Juego de Tronos' y rompió los esquemas a los espectadores). Todos los seriéfilos de la década del 2000 la veían, y sus misterios, escenas y personajes obsesionaron a los fans hasta niveles muy preocupantes.
Seguro que muchos de los que estáis leyendo esto teorizasteis sobre los intrigantes números de Hurley, osos polares o los Otros. Sin embargo, si algo marcó en 'Perdidos', más allá de sus misterios, fue sus personajes. Desde sus héroes (como Charlie y su famoso "Not Penny's Boat" o Jack Shephard con esas dotes de liderazgo) hasta sus inolvidables villanos (como Benjamin Linus o el intrigante John Locke), han sido muchos los personajes que se han quedado en la memoria de los seriéfilos. Pero seamos claros: nunca habrá un personaje de 'Perdidos' como Sawyer.

Sawyer era un personaje indescriptible en muchas ocasiones. Nunca sabías por donde te iba a salir, ni qué decisión iba a tomar. Pero precisamente era eso lo que tanto nos llamaba la atención: su forma de ser, sus modales, su soberbia y su personalidad arrolladora a la par que sensible y tierna. Sawyer era el contrapunto perfecto de Jack, y en cierta manera era por eso por los que nos gustaba tanto: era la rebeldía y el caos personificado. Y, seamos sinceros: ningún otro lo hubiese hecho mejor que Josh Holloway.