Joachim TrierEl recorrido internacional de 'Sirât' sigue creciendo y consolidándose como uno de los grandes éxitos del cine europeo de la temporada. La película dirigida por Oliver Laxe ha firmado una noche especialmente significativa al alzarse con cinco Premios del Cine Europeo, un reconocimiento que refuerza su posición en el tramo decisivo del curso y subraya el peso creativo de una producción española que ha apostado sin concesiones por el riesgo formal y la ambición artística.
El triunfo de ‘Sirât’ se ha concentrado en las categorías técnicas, donde el filme ha demostrado músculo y personalidad. Laia Ateca ha sido premiada por el diseño de producción; Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas por el diseño de sonido; Cristóbal Fernández por el montaje; Nadia Acimi, Luis Bértolo y María Rodrigo por la dirección de casting; y Mauro Herce por la fotografía. Un palmarés que pone el foco en el trabajo colectivo y en la precisión artesanal que sostiene el universo de la película.
Durante la recogida de premios, los miembros del equipo técnico no han dudado en agradecer a Laxe su confianza y su manera de entender el cine. "Gracias por hacer un cine valiente, libre", ha sido una de las frases más repetidas desde el escenario. El propio director gallego ha respondido con humildad y humor: "Estoy rodeado de increíbles artistas y personas; el cine es dar con la tecla correcta, con ese ¡ah!", bromeaba al recoger uno de los galardones.
La gran ausente para 'Sirât' ha sido la estatuilla a mejor película y mejor dirección, que finalmente han ido a parar a 'Valor sentimental', tal y como apuntaban las quinielas. El nuevo trabajo del noruego Joachim Trier, que ya coincidió con Laxe en Cannes, continúa así un recorrido paralelo al de la cinta española. Trier también se ha llevado el premio a mejor guion junto a Eskil Vogt, firmando uno de los discursos más políticos y reivindicativos de la noche.
"Creo en la colaboración entre países para crear películas de forma colectiva, protegiendo nuestras lenguas y oportunidades", ha defendido Trier, que apelaba a la empatía y a la libertad de expresión en un contexto global marcado por la polarización. Para el cineasta, el cine sigue siendo un espacio de encuentro: "Mantengamos el cine vivo porque es el lugar en el que hemos crecido y aprendido".
El apartado interpretativo también ha sido territorio de 'Valor sentimental'. Stellan Skarsgård ha sido premiado por su retrato de un padre ausente y director de cine que regresa al hogar familiar, mientras que Renate Reinsve ha confirmado su excelente momento con el galardón a mejor actriz. Ambos discursos han combinado emoción y cercanía, con Reinsve dedicando el premio a su familia y al reparto, en una interpretación que la mantiene en plena carrera internacional.
La noche no ha sido favorable para el resto de representantes españoles. El documental 'Fiume o morte!', del croata Igor Bezinović, se ha impuesto a 'Tardes de soledad' , de Albert Serra, mientras que en animación 'Olivia y el terremoto invisible', de Irene Iborra, se ha quedado sin premio. El galardón ha sido para 'Arco', del francés Ugo Bienvenu, una fábula distópica que sigue ampliando su ya notable palmarés.
Reconocimiento a Liv Ullmann
Más allá de los premios, la gala ha estado marcada por varios momentos de fuerte carga simbólica. Liv Ullmann ha recibido un emotivo homenaje por toda su carrera, recordando el papel del cine como herramienta de conexión humana en tiempos convulsos. La actriz noruega ha alertado, entre la ironía y la preocupación, sobre la pérdida de empatía global y la necesidad de proteger la cultura como espacio de reflexión compartida.
El cierre político de la ceremonia ha llegado de la mano del cine iraní. Jafar Panahi ha subido al escenario para denunciar la represión en su país y llamar a los cineastas a no guardar silencio ante la injusticia. Un mensaje que ha reforzado Sara Rajaei al recoger el premio a mejor corto europeo por 'City of poets', dedicándolo a quienes arriesgan su vida por la libertad. Una noche en la que el cine europeo ha celebrado su diversidad creativa sin olvidar su responsabilidad ética.