A veces las grandes historias vienen en contenedores pequeños. Este año, el castellonense Vicente Bonet ha presentado su nuevo corto, 'Sputnik', una bonita historia que forja una amistad entre una niña americana que sueña con tocar las estrellas a pesar de su discapacidad, y un astronauta ruso, el primero en viajar al espacio, que tiene problemas técnicos en plena travesía. Un relato de menos de media hora que consigue llegar al corazón y que triunfa allá donde va.

Su último hito ha tenido lugar en el Festival K-lidoscopi de cortos de Cullera, en el que 'Sputnik' se ha coronado como gran triunfador. El cortometraje, que optaba a ocho candidaturas, ha conseguido el premio a la mejor obra argumental, además de los galardones a la mejor dirección, mejor guion, mejor dirección artística y mejor fotografía.
A la conquista del mundo
Pero Bonet y su equipo ya llevan unos cuantos premios recogidos gracias a 'Sputnik'. El Islantilla Cinefórum les otorgó el galardón a la mejor dirección artística, mientras que el Festival Europeo de Cortometrajes Villamayor les dio el premio del público. También en el plano internacional, el Festival de Rosswell (Nuevo México) lo eligió como el mejor cortometraje, y el Festival Outatlantacon de Atlanta le dio el premio al mejor diseño de producción y el premio del público al mejor actor para Nikita Yashchuk.
Volviendo a Cullera, el pasado domingo 2 de octubre se entregaron más premios en la clausura del festival. 'Alike' de Manuel Martínez Lara se llevó el mejor corto de animación, 'The Perfect Protein' de Caterina Barjau fue el mejor corto documental y 'Huellas de ausencia' se llevó el premio en la categoría experimental. 'Somos pastor' se llevó el premio La Voz Enric Valor al mejor corto en lengua propia.