En junio de 2016, decepcionados con el resultado de la película dirigida por Gareth Edwards, desde Lucasfilm encargaron al guionista Tony Gilroy (nominado al Oscar por 'Michael Clayton') reescribir el guion de 'Rogue One: Una historia de Star Wars' para intentar arreglar los problemas. Dos meses después, tomó el control de la postproducción y supervisó los reshoots, incluyendo el del final de la película, lo que cambió por completo el resultado inicial llegando a ser considerado el director fantasma de la producción.

Desde su inclusión en el equipo, no había hablado públicamente sobre su trabajo para la franquicia, hasta que este lunes en el podcast The Moment with Brian Koppelman comentaba lo rápido que se dio cuenta de cómo podía mejorar la película según llegó al rodaje: "Sabes a dónde va, sólo hay que verlo. Es una película en la que todos van a morir, es una película que trata sobre el sacrificio", recoge The Hollywood Reporter.
Gilroy también ha señalado cuánto cambió el proyecto desde que se unió. Decidido a explotar la oportunidad de conocer mejor a los protagonistas (interpretados por Felicity Jones y Diego Luna), exploró los motivos por los que estos personajes estarían dispuestos a sacrificarse al final de la película con tal de que la Alianza Rebelde consiguiese los planos de la Estrella de la Muerte.
El éxito de Rogue One
A pesar de todos los problemas vividos durante la producción, la película cumplió las expectativas del público llegando a recaudar más de 1.000 millones de dólares en la taquilla global, además de ser estrenada rodeada de buenas críticas. El guionista salvador también ganó unos cuantos millones por su trabajo pero todo esto no le incita a volver a la franquicia: "nunca he estado interesado en Star Wars (...) No me llama la atención volver".