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7,5

Juego De Dos

05 abr 2014

Antes de Elvis, Elton John y Madonna, existió Liberace: pianista virtuoso, artista exuberante, habituado a la escena y los plató de televisión. Liberace apreciaba la desmesura y cultivaba el exceso, dentro y fuera del escenario. Un día de verano de 1977, el joven y hermoso Scott Thorson entra en su camerino y a pesar de la diferencia de edad y del medio social, los dos hombres empiezan una relación secreta que duraría cinco años.

Estrenada en televisión, "Behind The Candelabra" nos traslada a finales de los años 70, en una época en la que el hecho de salir del armario y pronunciarse sobre la homosexualidad no era un tema de buen gusto. Pero ahora, en pleno siglo XXI, Steven Soderbergh nos traslada esta historia basada en hechos reales y con una recreación sorprendentemente verídica.
Pero esto es un tema que trataremos más adelante.
Para empezar comencemos analizando el guión de Richard LaGravenese, basado en el libro de uno de los protagonistas: Scott Thorson. El guión está bien construido, los personajes, las situaciones, todo se ha creado de acuerdo a unos cánones predefinidos de la escritura de guiones, y, de hecho, el resultado es más que satisfactorio. No se nos presenta la historia de golpe, sin que sepamos las motivaciones o los deseos de cada personaje, esto último se ve, se nota, se siente.
En gran parte por las enormes actuaciones de sus protagonistas, pero también en gran medida por la dirección de un Soderbergh que nos traslada con sumo cuidado esa excentricidad que rodeaba al genio del piano y que tan maravillosamente está reflejada en la película.
Pero no todo es un camino de rosas, y el guión, obviamente, tiene sus flaquezas. Especialmente en el último tramo, con una conclusión un tanto precipitada y un despegue por completo de la idea de "hacer disfrutar al espectador", ya que, en este tramo, todo el cariño y la compenetración que habíamos construido con los dos protagonistas, se pierde de golpe, y no por exigencias de la historia, ya que no debería de ser así, sino porque se dejan de lado aspectos clave para la correcta conclusión de la trama, como son el avance de la enfermedad en Liberace hasta su posterior muerte, o el trauma personal de Thorson, que no parece excesivamente dramático.

Pero si por algo ha sido reconocida esta cinta, es por las actuaciones de sus protagonistas, ganadores ambos de varios premios importantes como por ejemplo premios Emmy, BAFTA o incluso Globos de Oro, todos especialmente dirigidos hacia vejete Douglas, quién realiza una interpretación digna de estos galardones, aunque, a la misma altura que la de Damon, quién sólo ha sido reconocido por medio de alguna que otra nominación.
Y es gracias al trabajo de estos actores como descubrimos el avance de la historia, las emociones y las motivaciones sobre todo de Thorson y más adelante de Liberace. La vergüenza, el temor al eterno: '¿qué dirán?', son situaciones y sentimientos maravillosamente reflejados en la película y que, obviamente, ayudan a que el espectador se introduzca en la trama y llegue a compenetrarse con los personajes de manera muy profunda.

Pero también podemos destacar esta cinta por su estrambótico estilo. No por el de Soderbergh, que ya no sorprende, sino por la dirección artística y de fotografía maravillosas de las que goza la película. Con una recreación impresionante de la mansión del genio estadounidense y una obsesión por el detalle y la perfección, no sólo del personaje, sino del propio equipo de decoración, que llega a puntos preocupantes, aunque el resultado final no podía ser mejor.
La opulencia y el lujo que se vislumbran en la película no podía haber sido obtenido de otro modo, si no es con un enorme trabajo de los equipos artísticos, que ofrecen el escenario perfecto para que la narrativa del guión fluya sin problemas.
Nada más comenzar la cinta nos percataremos del tono de color que se la impregnado a esta para hacerla parecer antigua, al estilo de finales de los 70, recargando en gran medida los tonos amarillos y ofreciéndonos algunas imágenes que quedarán para el recuerdo de los espectadores que disfruten de la cinta.

Hay que dejar una cosa clara antes de finalizar el análisis: "Behind The Candelabra" no es una película que todo el mundo sabrá apreciar, hay que estar seguro de lo que se va a ver. Es una historia de amor entre dos hombres. No hay escenas sexuales ni nada por el estilo, no tiene efectos especiales ni un ritmo muy acelerado, es más, peca de lento en algunos tramos. Es una cinta para cautivar al espectador deseoso de nuevos desafíos dramáticos que, en esta ocasión, se ve recompensando con una muy buena cinta.
La nota final por lo tanto es de 7.5/10. Perfecta para una tarde de reflexión y cine dramático, sin llegar a extremos de alto riesgo de deshidratación, es más, todo lo contrario, lágrimas, más bien ninguna. Para pensar.

Para más críticas entrad en www.criticasdecinejorge.blogspot.com ¡Muchas Gracias!

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