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Reducción al absurdo infantil Disney

12 mar 2019

Cada vez que veo una nueva película de Marvel, se me remueven las tripas. Porque señores, Marvel siempre fue la editora de cómics más adulta de la historia, la que se basaba en los personajes más que en los superpoderes, la que humanizó a los superhéroes (el gran Spiderman es un adolescente que sufre bullying en el instituto, Iron Man es un borracho egocéntrico e inmaduro, el Capitán América es un tontaina idealista que descubre lo podrida que es la política, los 4F son el arquetipo de una familia norteamericana media con los problemas clásicos -ama de casa superada por el talento/trabajo del marido, marido demasiado ocupado que no presta atención a su familia y a la demanda de su mujer por tener hijos, el adolescente conflictivo y problemático, el típico matón de barrio cascarrabias-) ahora se ha convertido en un escaparate de colorines, explosiones y fanfarrias infantiles más propias de una película de dibujos animados. Claro, porque ¿qué podríamos esperar de Disney?

Esta gente tiene clarísimo que tras comprar la franquicia de Marvel, tienen que rentabilizarla y para ello se han preparado a base de bien, creando una estrategia comercial en varias fases, para llevárselo a lo bestia y sin contemplaciones. Lógicamente, las películas forman parte de esa estrategia mastodóntica y la narrativa, los personajes, las historias importan lo justo para que no chirríen demasiado, porque lo que realmente importa son las cifras de merchandising y entradas en los parques de atracciones. Ahí es donde está la pasta. Y ahí es donde van los niños y adolescentes, que son el público objetivo de estas películas. Hay una enorme diferencia entre las primeras adaptaciones Marvel al cine desde la primera Iron Man (2008) a las posteriores, ya que un año después, en 2009, Disney comenzó el proceso de absorción y transformación. De hecho, habría sido muchísimo más lógico que Disney hubiera comprado DC, ya que Supermán, Batman, Aquaman, Wonder Woman son infinitamente más "infantiles" y planos que todo el universo Marvel, pero está claro que Warner no quería soltar prenda.

El caso es que este proceso de infantilismo y banalización ha llegado a su cota más alta con la llegada de Capitana Marvel: esta gente va ya a calzón quitado, y en su deseo de "tomar el dinero y correr", saturan el mercado con publicidad, la pantalla con efectos especiales, los actores con estrellas famosas (Brie Larson, ganadora de un Oscar, Jude Law, Anette Benning, Samuel L. Jackson...) y muchos chistes. Y encima, un gatito que parece el primo del mismísimo Garfield -que digo yo que podrían haber hecho ya puestos un crossover y haberlo metido también comiendo lasaña...-.

El arco argumental de Miss Marvel (que es como se llamaba el personaje de cómic, y no Capitán -ni Capitana- Marvel...) era lo suficientemente jugoso para haber hecho algo mucho más profundo, mucho más interesante, pero se ha reducido a presentar a la mayor y más poderosa superheroína de toda la galaxia, cuando una piloto humana se ve expuesta a tecnología extraterrestre y se convierte en un ser casi omnipotente. Entrenada por superguerreros Kree en el planeta Hala, formará parte de un cuerpo de élite que viaja por el universo para protegerse de los malvados Skrulls, otros extraterrestres que son capaces de transformarse a nivel genético en lo que quieran...

En realidad, habría dado exactamente igual cuál hubiera sido el argumento, ya que se lo toman por el pito del sereno, y cada diez minutos cambia el sentido de la historia, los personajes son planos, maniqueos, insípidos pero ¿a quién le importa? ¿No salen muchos rayos, colorines, explosiones y persecuciones? ¡¡¡Pues ya está hombre, que es lo que esta gente viene a ver!!! En esta obscena fanfarria de efectos de ordenador muy poco se puede vislumbrar de lo que podría haber sido una historia interesante, que por lo menos aporte algo a todo el universo cinematográfico de Marvel/Disney, pero no, todo funciona a base de parches (nunca mejor dicho, puesto que llegamos a conocer de dónde viene el parche de Nick Furia... y es de verdadera vergüenza ajena).

Lo que sí es cierto es que Brie Larson está estupenda y que algunos (ojo, algunos) chistes, tienen su gracia, igual que hay secuencias de acción que merecen mucho la pena. Pero es un empacho tal, es una sobresaturación de muñequitos tan enorme que, al igual que sucedió en "Vengadores 2: la era de Ultrón" acabamos hasta las narices de explosiones, peleas, seres infográficos y rayos. Muchos rayos. Porque la Capitana Marvel tiene que echar muchos rayos, un empoderamiento a base de bien.

Es curioso que en España Capitana Marvel se estrenara el día 8 de marzo, en día de la igualdad, en el que la mujer reivindica sus propios derechos frente a cualquier discriminación. Y en realidad, estaría bien que se hubiese hecho esto pero de verdad, porque cuando vamos al cine a ver este panfleto vacío y hortera, lo único que nos encontramos son varias secuencias de acción mal hilvanadas, unos diálogos bochornosos, y un formato verdaderamente chirriante, estridente, tópico y ridículo. E insisto, tiene momentos divertidos y buenas secuencias de acción, pero todo es de una sobresaturación que llega a provocar tal hartazgo... que aburre. Qué pena de Marvel.

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'Capitana Marvel' se contiene y no apunta ni más alto ni más lejos
Crítica Ecartelera
6,0