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Un Trueba directo al corazón

28 feb 2011

No se si decir que Chico y Rita es la mejor película de Fernando Trueba porque me falta alguna de las suyas por ver, pero lo cierto es que con esta historia de amor a ritmo de jazz y de bolero consigue emocionar desbordando sensualidad a raudales y homenajeando al cine clásico hollywoodiense desde el primer fotograma.
Nos encontramos con una historia de pasiones desatadas, de esas donde el inmenso amor que se profesan el chico y la chica es aplastado por las barreras que les interpone la fatalidad, al estilo de Tú y Yo (An affair to remember), el peliculón de Leo McCarey de 1957. Aquí, la elegancia de Cary Grant y Deborah Kerr es sustituida con creces por la desbordante sensualidad de Rita y de Chico, y la correcta y comedida cantante interpretada por la Kerr es arrasada por el fuego cubano de una Rita dibujada en estado de gracia.
En esto está el mérito de Javier Mariscal. Aporta un subidón de sensualidad a esta historia clásica de amores y desamores, de encuentros y desencuentros entre un pianista y una cantante de boleros a lo largo de varias décadas. Especialmente el personaje de Rita, toda una cima del dibujo animado, emana sensualidad por todos sus poros, o mejor dicho en todos y cada uno de sus trazos.
Todo es conocido y visto ya en infinidad de películas de la era dorada americana, pero importa poco que nada nos sorprenda: chico encuentra chica, chico pierde chica, traiciones, celos, malos que truncan la historia de amor y todo eso culminado y sublimado por un final que es capaz de tocarte el corazón y en unos ambientes plasmados con un calor portentoso.
Trueba dirige este festín para la vista y el oído con ritmo, sin sensiblería, consiguiendo momentos de magnífico lirismo. La escena en la que Chico, completamente sumergido en sus recuerdos interrumpe la melodía que toca con la orquesta para desgranar la balada de Rita es de esos instantes mágicos que no todas las películas tienen. De hecho no todas las películas de Trueba, las que yo he visto al menos, los tienen.
La Habana de Chico y Rita, más que dibujada está viva, es un personaje más que palpita con la música de Bebo Valdés. Los hoteles y salas de fiestas de Nueva York, París, La Habana, resultan imposibles dibujarlos de otra manera si has visto cientos de películas del Hollywood del star-sistem. Se nota que Trueba ama este cine. Su amor por él emana de cada fotograma, independientemente de los homenajes directos que le hace (los cameos de Marlon Brando, Humphrey Bogart-Ingrid Bergman, la escena onírica de Un día en Nueva York), parece que estamos viendo una película de la Metro calentada por el fuego de la música latina y los dibujos de Mariscal.
Y una mención al tema musical principal de la película, la canción "Rita-Lily", tocada continuamente por Chico lo largo del metraje, tarareada, y aflamencada al final por Estrella Morente. En otra época, estaría condenada irremediablemente a ser un clásico, al igual que todos esos boleros a los que homenajea.
Espero que esta colaboración Trueba-Mariscal no quede en este primer y magistral alumbramiento. El cine necesita de vez en cuando regalos como este.

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