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moore

10

La derrota más dura.

15 feb 2014

Vale que sea esto lo que pretendiera el director, pero es que esta película me ha llegado directamente y de una manera íntegra, sin fisuras. Se nos presenta a un protagonista, Randy, con una historia planteada de una manera sólida, a la vez que bastante clara, asequible para cualquiera. Pero esto último no es ni muchísimo menos una apunte negativo para la película, sino más bien todo lo contrario, es magnífico que se haya logrado realizar una película inteligente, profunda y conmovedora a partir de algo tan simple como a priori, parece ser la premisa.

Lejos de ser un entretenimiento barato de mala muerte para los eruditos del Pressing Catch, por mucho que las apariencias nos puedan indicar lo contrario, lo que se nos presenta aquí es un ejercicio que brilla con luz propia y que manifiesta a las claras el alcance de la mano de Aronofsky, y de su prodigiosa mente, que ha constituido un relato desgarrador a partir de fórmulas visuales, con un buen ritmo, que mantiene alerta al espectador en todo momento, para retratar de una manera demoledora el cúmulo de infortunios que asalta la existencia de un hombre, a priori desagradable, pero al que se le otorgan unos matices con una habilidad insólita, hasta conseguir que cualquier espectador empatice con su persona y se entregue por completo a su situación. Gran parte de este colosal mérito lo tiene el actor protagonista, Mickey Rourke, que es Randy durante los 110 minutos de esta película.

La cinta es increíblemente dura, al desafortunado protagonista parecen venirle las desgracias todas juntas. Haga lo que haga, su suerte está echada; siempre le sale cruz. Randy se esfuerza por salir de su pésima situación, por tratar de adaptarse, pero es despreciado y ninguneado por todos hasta llegar a la marginación con una crueldad muy sutil, pero a la vez tan perceptible como un torrente de agua que se te parte en el pecho. La narración es muy gráfica; el espectador se entera y percibe perfectamente todo lo que se quiere transmitir, como si fuera un dibujo didáctico que pretende instruir a los niños. Los factores espcio-tiempo, a los que por lo general, sería lógico darles importancia no la adquieren en esta producción, ni falta que hace, sinceramente. Cada escena es como un nuevo golpe, que llega al espectador, el cual lo siente en sus carnes, esta película consigue que te pongas en la piel de Randy, que asimiles su situación como si fuera la tuya propia. El director presenta la historia enlazando esas escenas demoledoras, con solvencia, denotando mucha seguridad en su trabajo, tiene muy claras sus pretensiones, las que desde luego no pasan inadvertidas, a pesar de que son un fondo, un contexto secundario que lo lógico es que sería eclipsado por lo inmediato, por lo que ves en la pantalla, hasta sin que te des cuenta todos los elementos se fusionan para dar lugar a uno solo. Y crear esa relación no está al alcance de cualquiera y menos aún con la maestría que es dada en este caso. Reparo en la escena de la charcutería, cuando Randy se pone trabajar ahí, intenta estar de buen humor, con energía jovial, la cual emana de él por los cuatro costados hasta lograr asentarse en los compradores. Todo eso a pesar de las adversidades. Eso sí que es lucha, ese hombre sí que es un luchador. No me extrañaría nada que el título que Aronofsky otorgó a su película tuviese un doble sentido. Pero lo que acaba pesando es la incompresión ajena, de un mundo amargado y opaco, y la inevitable sensación de triunfo del pasado puede con tu recién adquirida autoestima. Por mucho que nos pese. Después me quedo especialmente con la escena en la que la hija de Randy, Evan Rachel Wood, comete un despiadado acto que rebosa injusticia y que sentencia definitivamente al ex-campeón, propinándole el golpe definitivo que acabaría por completo con su exigua transformación, la que quizás podría haberse llegado a completar. La actitud tomada por ese personaje es tan simple, tan inhumana. No hay redención, no hay perdón, solo una nueva desilusión y un nuevo impacto, más férreo que nunca. La vida de este buen hombre, que es mucho más que un pedazo de mierda, por mucho en que la sociedad esté empeñada en tratarlo como tal, queda limitada a una insatisfactoria existencia que ningún ser humano querría de llevar, en cuanto se desprendiera por un momento del autoengaño y percibiera la realidad sin ningún anestésico artificial, que sólo puede ser superada por una última lucha, precisamente la que más le hace feliz a Randy. No es tan difícil darse cuenta de eso. Randy intentó luchar por lograr la felicidad, hasta el último momento, pero cada esfuerzo que hacía por tratar de librarse de toda la mierda, esta le volvía rebotada con más fuerza que nunca, justo como en aquel capítulo en el que a Homer Simpson le volaba toda clase de desperdicios y Lisa le preguntaba: "¿Volveremos algún día a Nueva York?" Y Homer le respondía a la par que la apestosa basura se le estampaba en el medio de la cara: "Ya veremos, Lisa. Ya veremos".

Situaciones con semejante carga de magnitudes brutales esbozan un solido drama, bueno, no me parece adecuado este calificativo para esta película, - no sé por qué, - te mantienen pegado a la pantalla y hacen que disfrutes con la visualización, no porque te guste (entiéndaseme bien) lo que ves, sino porque esto sí que es cine. En una palabra. Y con mayúsculas.

Otra escena conmovedora, que te mantiene el corazón en un puño es el final, cuando Randy decide volver a pelear, ya que al fin y al cabo, es su vida, es su pasión, es lo que más le gusta, y además su úinica salida, como la única redención que puede existir en este mundo inhonesto y cruel. Fijaros en como vuelve a jugar aquí con nosotros Darren Aronofsky, haciendo creernos durante toda la película, que los luchadores se llevan mal de verdad, cuando esas actitudes hostiles, que incitan a pensar en que existe un odio a muerte entre los combatientes, cuando en realidad es todo un paripé. Vaya manera de ilustrárnoslo, de volver a abrirnos los ojos otra vez con una fórmula, descubriendo el engaño, su truco de atraparnos por completo y de hacernos dejar de creer en lo que ya conocemos (yo sabía que los de Pressing Catch era solo un teatrillo, sin embargo me lo he tragado). Y es que lo hace de la manera más dura posible, dotando de nuevo de matices a un personaje, al contrincante de Randy, esta vez de matices sentimentalistas y profundos, lo que nadie se podía esperar. Cuando este se empezaba a sentir mal, el otro, el árabe, le susurraba: Venga, dame solo una más, tienes que hacerlo y ya ganas y quedas bien", provocando una sensación de tristeza punzante, cuando hace un par de momentos, lo único que se podía apreciar era un intercambio de torrentes de insultos, sucesión de violencia gratuita verbal que decía incluso más que los puños y los golpes. Es difícil de describir en palabras lo que este magnífico filme puede llegar a transmitir, para eso hay que verlo. Y después, cuando Randy ya se siente muy mal muy mal, hace un último esfuerzo para subir... y se tira en picado a por el árabe. El sufrimiento y la agonía, tan lenta, pero a la vez tan rápida es transmitida con perfección y deleite por el director. Una pausa, dos pausas, un silencio, un latido... Nunca una pausa ha sido tan trepidante y eléctrica. Se tira, haciendo un último esfuerzo, la última contracción...

Y ahí se corta la película. Al principio siento indignación, ¿cómo me lo han podido cortar ahí?, pero luego me digo a mi mismo, ¿y para qué hace falta más? ¿Búsqueda de autocompasión, ganas de decirte a tí mismo que ha habido un buen final? Aronofsky no pretende eso y deja un final más que claro, porque no hay más ciego que el que no quiere ver, ¿verdad, queridos lectores?

Son necesarios, como mínimo 10-15 minutos para asimilar ese final, que te deja sin palabras, con la boca abierta, sin capacidad de centrarte en alguna otra cosa, tienes que asimilar lo que has visto y digerirlo... Magnífico, una impresión de vació mental, pero a la vez tan llena, incluso lucrativa, se te vienen a la mente ejemplos, opciones, alternativas, pero nada que reprochar. He disfrutado mucho con el visualizado. Esa fórmula tan franca y natural de hacer cine, ilustrada con quiebros de situaciones que conforman una historia sólida y con contenido, muy denso, y por supuesto, con elementos de dureza, pero que te sea algo agradable de ver, algo llamativo. Pero por lo visto no todo el mundo ha encontrado esta película como un estupendo ejercicio de entretenimiento y de autorrealiazción, no hay más que ver ese mediocre 3,4% de audiencia que hizo el filme en su estreno televisivo, una cifra que me llenó de cabreo y de indignación como refleje en algunos comentarios, que no reproduzco por educación y consideración. Claro, si aquí la realización televisiva es lo de menos, ¿para queeeee? Si con ver a una panda de gilipollas haciendo el subnormal (Antena 3, 22:40; "Tu Cara me Suena" [16,2%]), o a un tropel de niñitos acostumbrados a ser el centro de atención con un micrófono jugando a ser cantantes (Telecinco, 22:30;"La Voz Kids" [30%]). Esto es lo que es interesa ver en este país. Esto último supone además, un manifiesto ejercicio de la más auténtica hipocresía que es lo que se quiere ver y presenciar a todas horas y en todos los lugares en este país. Y normal, aquí las películas tardando 4 o 5 años en llegar, cuando no se para de hacer mierda para la panda de primates descerebrados que cada noche encienden la tele. Hay demanda, y hay que satisfacerla. Hijos de puta. Puto país de gilipollas. Menudos retrasados mentales... Es que como cae la audiencia después de El Intermedio, es increíble. No es casualidad Ausencia absoluta de incultura. y que lo diga yo, joder!! Esos coaches, aiiii el niño que mooono, que llamar la atencion en este pais siempre ha tenido premio. Asi salen los niños, caprichosos, acomplejados por ser siempre los mejores y hay que hacerse los gilipollas y alabar esa actitud, que e4s lo que parece gustar en este pais... Subnormales y falsos. Así son los integrantes y los prototipos ideales que hay en este país. me indigno, ¿pero qué es lo que triunfa? Ved, por favor, 5 minutos de estos espacios, os lo ruego, y me entendereis...

Bueno, que me voy del tema, la película, la polla, eh!!



Nota: Pensaba hacer esta crítica de otro modo, la tenía redactada ya completa hace cosa de un mes, pero se me borró, y tengo la sensación, inequivoca, por desgracia, de que esta me ha salido mucho peor... Una auténtica lástima. Gracias y un saludo a todos.

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