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Segundas partes sí son buenas

30 nov 2016

Tan sólo dos años después de ser premiado con sendos premios Óscar a la mejor película y guion adaptado por la transliteración a la gran pantalla del libro del italo-americano Mario Puzo, Francis Ford Coppola marcó todo un hito en la industria hollywoodiense haciendo que su continuación fuese la primera secuela en ser galardonada, al igual que su predecesora, con el Óscar a la mejor película.

Tras deleitar al mundo entero con su particular visión del mundo de la mafia siciliana y su control de los bajos fondos de la ciudad de Nueva York de la mano de Don Vito Corleone (Marlon Brando, ganador de la estatuilla dorada al mejor actor) en su predecesora, Coppola nos entrega esta vez dos historias paralelas: una de ellas abarca desde la infancia en Sicilia de Corleone en 1901, donde vio cómo su madre era disparada a bocajarro por el capo de la mafia local, hecho que le llevó a huir a los Estados Unidos, hasta la fundación de la familia Corleone en la ciudad de los rascacielos; la otra sigue la vida del nuevo jefe de la mafia, Michael Corleone (Al Pacino), hijo de Don Vito, y sus quehaceres entre 1958 y 1959.

Interpretado por un Robert De Niro en pleno estado de gracia (y ganador del Óscar al mejor actor secundario por su tan maravillosa interpretación), asistimos a la excitante vida de un joven Vito Corleone dispuesto a todo por protegerse a sí mismo y a quienes le rodean y de cómo llega a convertirse en el jefe de la Cosa Nostra (inapagable la escena del tiroteo a Don Fanucci). Estamos ante una de las obras clave del cine sobre mafiosos, donde el siempre atractivo mundo de los bajos fondos de la ciudad que nunca duerme se nos presenta con la naturalidad que Coppola supo visionar y llevar a escena dando fruto a la inigualable secuela que para el gusto de un servidor, supera a su antecesora rompiendo aquel dicho de que "Segundas partes nunca fueron buenas".

'El padrino II' no tan sólo supera a 'El padrino' en forma y contenido, sino que lo hace en forma de reconocimiento "oficial", y es que aunque siempre cabe poner en duda la valía real de la ceremonia de entrega de los Óscar, esta secuela consiguió superar en número la totalidad de premios ganados (6 estatuillas frente a las 3 de su antecesora) y logró encumbrar al podio de los personajes ficticios a Vito Corleone (personaje doblemente premiado en 1972 y 1974) e hizo que, aunque despiadada, Francis Ford Coppola y su visión de la mafia se convirtieran en algo un poco más cercano para la gente de a pie con su, seguramente, mejor película realizada hasta la fecha de hoy.

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'El Padrino. Parte II': pasado y presente de la familia Corleone
Crítica Ecartelera
10,0