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7,9

Desempolvando una vieja historia de vaqueros

07 mar 2014

En medio del constante declive del western en Hollywood, James Mangold ("Walk the Line") tuvo la idea de desempolvar una vieja historia de vaqueros que habían marcado su infancia. Adaptación de una novela Elmore Leonard (autor querido, como se sabe, de Tarantino), El Tren de las 3 y 10, había sido llevado a la gran pantalla por Delmer Daves hace exactamente medio siglo con Glenn Ford en el papel principal.
Mangold, artesano de conciencia, se ha mantenido relativamente fiel a la película original. El resultado es una película a la antigua realizada en el respeto a las tradiciones del western, pero utilizando con discreción los medios de hoy en día.

Por cierto, antes de seguir leyendo podéis ver la película complea: http://cinestream.es/pelicula/el-tren-de-las-310

El Tren de las 3 y 10 es la historia de un granjero abrumado por dificultades económicas, Dans Evans (Christian Bale, el Bueno) que malvive con su mujer y sus dos hijos en una granja que se encuentra sobre la futura vía del Southern Pacific Railroad. Amenazado de expropiación, el ranchero tiene la esperanza de conseguir el dinero que le permitirá conservar su propiedad. Para adquirir la suma de 200$, Evans acepta ser escolta del temido bandido Ben Wade (Rusell Crowe, el Feo) hasta la estación de Contention, donde cada día a las 03h10 P.M., se para el tren que va a la prisión de Yuma. La misión parece peligrosa. A pesar de la ayuda de unos pocos hombres valientes, Evans se enfrentará a los acólitos de Wade, encabezados por su cruel brazo derecho Charlie Prince (Ben Foster, el Malo), dispuestos a todo por liberar a su líder.
Ataviado con su sombrero y sus botoas, con bastante clase y desenvoltura, Russell Crowe da vida a un Feo fascinante. Bandido esteta no desprovisto de principios y maneras, Ben Wade es uno de esos heroes malditos sobre los que el mito del Oeste salvaje se construyen. Del otro lado de la ley, Christian Bale, alias Dan Evans, su antítesis, corresponde a otra figura típica del Far West: la de el pionero determinado, que encarna el honor, el derecho y los valores de justicia. Pero el caracter de cada uno de estos dos hombres oculta un misterio. En consecuencia, el cara a cara entre Wade y Evans no se reducirá al habitual encuentro maniqueo.

Pero la revelación de la película, el granito de pimienta de la salsa, es el personaje del brazo derecho de Wade, un tal Charlie Prince, representado con genialidad por Ben Forter (Angel en X-men: The Last Stand).

Charlie Prince es extremadamente "salvaje" (puede quemar a un hombre vivo en una diligencia en dos tiempos y tres movimientos), por un lado es un psicópata más, pero por otro, es un dandy casi afeminado protegido por su abrigo de cuero blanco empolvado. Desde su primera aparición (con sus ojos pintados) y viendo su absoluta y toal lealtad, digna de un samurai a su Daimyo, uno se pregunta si Charlie no esta completamente enamorado de su jefe.

En 1957, Delmer Daver, declaraba: " He intentado fotografiar esta historia como lo hubieran hecho en los años 1870-1875: con una ausencia completa de maquillaje y buscando las sombras negras (...) Hace falta que se sienta verdaderamente la tierra seca y quemada, que se sienta en color, Es intentar plasmar el estado de espíritu de los hombres de esa época (...)... en el Far West"

En El tren de las 3 y 10 de James Mangold, los desesperados están cubiertos de polvo y arena, son verdaderos perros del desierto de mirada dura, bandidos de largo recorrido y de generación perdida. Los "civilizados", usan relojes de bolsillo, bombin y ofrecen sus servicios al mejor postor con la esperanza de no recibir una bala. En medio de esto, el granjero Evans, veterano y cojo, intenta sobrevivir en el lugar y momento equivocado. Intenta sobre todo conseguir la estima y admiración de su hijo mayor que ve a su padre como un loser de primera linea. El es un personaje sólido y heróico el prototipo del paladín de estricto código. Irá hasta el fondo de su valor y su lealtad y acabará forzando la admiración del mismo diablo, Ben Wade. Si, Ben Wade es un verdadero demonio, su potro tambien está maldito y obedece solo a su dueño. Un demonio carismático, tentador, manipulador y muy muy cool...

No quiero dejar de señalar el cuidado puesto en la recreación de los decorados, puntillosos y profesionales, que confieren a El tren de las 3 y 10, ese look de vieja escuela. Los decorados son inmesos y ofrecen una gran profundidad de campo.

La otra estrella de la película, fuerte y eficaz, es la banda sonora de Marco Beltrami. El Tren de las 3:10 es una película casi musical. Una música innovadora con tambores y percusiones apaches e instrumentos inventados para la ocasion: un piano "mandolina" para los arpegios y acordes que acompañan a Ben Wade. Un inspirado Beltrami propone melodias fascinantes en ritmos sincopados de 5 tiempo... en fin, la música nos dá otra visiíon del género sin desentonar. Ella participa indiscutiblemente del exito y la fuerte identidad del film. Marco Beltrami ya nos había propuesto temas muy originales en Hellboy o Mersine pero es en esta película, donde consigue una coherencia con los ambientes que nos permiten revivir la pelicula con tan solo escuchar el album. Marco Beltrani ha colgado sun partituras y mucho videos mostrando, entre otras cosas, la gravación de la banda sonora original (http://www.marcobeltrami.com).

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