Bienvenido Conéctate para puntuar películas, escribir críticas y mucho más

¡Puedes utilizar tu nombre de usuario y contraseña existente de FormulaTV!

8

Sensiblería con clase

05 nov 2010

Estamos ante una película "bonita". Es de esas que te llegan al corazón, pero no por casualidad. Está concebida, planificada y musicada magistralmente para que te lo atraviese, te lo sacuda, te lo zarandee y te exprima los lagrimales a la mínima que uno se deje llevar. Esto no tiene porqué ser un defecto, al contrario, hay que tener un pulso magnífico para no pasarse y no caer en un exceso de sensiblería barata. Y esta película lo consigue, y sin caer en la vulgaridad en la que muchas veces han caído algunas, por ejemplo la similar y sobrevalorada "Cuenta Conmigo".
Todo tiene un precio, y el que ha tenido que pagar Pau Freixas para conseguirlo es el de una excesiva idealización de la infancia. Estos chavales, algunos ya adentrándose en la adolescencia y otros a punto de dejar la niñez, viven en un mundo irreal de puro idealizado, e idealizado (lamentablemente) a la manera de las series para adolescentes estadounidenses.
En los años en los que transcurre la historia de los chicos (yo quizás fuera un par de años mayor que ellos en esa época, por eso lo atestiguo) era imposible que en España un niño subnormal, como los llamábamos entonces, o un niño con síndrome de Down, como se les llama ahora, formara parte de una panda de chavales. Y que no se me tache de animal por decir esto, la integración de los retrasados mentales en aquellos tiempos entre los niños era nula.
¿Por qué Xavi sale espantado cuando el personaje de Nerea Camacho le da un beso con lengua? Esto es algo que ya recuerdo ver en episodios de "Con ocho basta", estupenda y puritana serie estadounidense para críos allá en los últimos años 70. Quizás los niños españoles de mi época no eramos tan ñoños como los tontorrones niños yankies, pero estoy seguro que entonces (y ahora) un niño español de doce años hubiera estado encantado de que una chica algo más mayor abusara un poco de él.
Demasiada inocencia y demasiada candidez.
Otros detalles que chirrían: el cuartel general de la pandilla, esa caravana totalmente equipada y trasplantada directamente también de cualquier episodio de serie para adolescentes yankies, o la cabaña mágica, objetivo de los niños durante toda la película. La podían haber hecho algo más cutre. Tal y como aparece en el árbol ya la quisiera no una panda de niños, sino cualquier adulto hecho y derecho para pasar allí temporadas de vacaciones.
Por otra parte, esta magnificación de la infancia, aunque sea a la americana, es muy útil para la historia cuando irrumpe brutal la muerte. Inesperada e inoportuna es un mazazo tremendo para el corazón del espectador, redondeado a la perfección con la escena del oso. Un director menos hábil hubiera hecho el ridículo aquí.
Y hay que hablar de los chavales. Todos magníficos, actorazos totalmente creíbles. Y mención especial a Nerea Camacho, en un papel muy pequeño, casi sin diálogo, pero que se come la pantalla cuando sale. Esta chica, ya más crecidita que en "Camino", es de las que enamora a la cámara, ojalá tenga un carrerón por delante.
Y los adultos muy buenos también, Lluis Homar y Emma Suarez magníficos, como siempre, Eva Santolaria repitiendo a la medida como chica chispeante, y un sorprendente Alex Brendemühl, que demuestra ser además un gran actor de comedia. Su personaje, no él, encierra a mi ver otro de los fallos de la película, aunque supongo que también planificado y deliberado. Apenas tiene peso en la parte infantil de la historia, lo que debe estar ideado para no reventar el factor sorpresa del final, cuando todos averiguamos quién es. Truco útil para la trama, pero que no deja de ser una trampa.
Resumiendo, estamos ante una película muy hábil, resuelta con mucha inteligencia, menos espontánea de lo que a primera vista parece, pero que consigue su fin. Te toca la fibra sensible y sales del cine encantado y con ganas de recomendarla a todo el mundo, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

0
1
Valorar esta crítica
'Héroes', forever young
Crítica Ecartelera
8,3