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4,5

El efecto Schumacher se apodera de Iron man

04 ago 2013

Iron man 2 es a Iron man 1 lo que fue Batman Forever al Batman original de Tim Burton. Es decir, un exceso tanto de las virtudes de la primera entrega como de sus defectos que se carga todos los méritos de su predecesora. Y aunque la armadura de Tony Stark aún no tiene pezones, esta película es una fiesta de 200 millones que se han pegado Robert Downey Jr y el director Jon Favreau en la que el desfasado anfitrión da vergüenza ajena mientras el aburrimiento hace que desees estar en cualquier otra parte.

La historia comienza 6 meses después de lo narrado en la primera entrega y al igual que en aquella ocasión, la amenaza viene de manos de los diferentes gobiernos y empresas empeñados en fabricar su propio Iron Man. En vez de sacar jugo del interesante punto de partida pudiendo generar un ambiente de nueva guerra fría y tensión entre potencias, el director parece más interesado en mostrarnos lo canalla que es Tony Stark entre fiestas molonas y ligoteos con todo lo que se mueva. Y ese es uno de los principales defectos de Iron man 2, que han jacksparrizado al protagonista convirtiendo sus características en tópicos insufribles.


Si hace un par de años nos presentaban a un Stark que hacía gala de la chulería e inteligencia de los comics potenciadas por una interpretación clavada de Robert Downey Jr, en este caso "el hombre que todos queremos ser de mayor" se convierte en el bocazas de la clase. Es imposible darle más líneas de diálogo a un personaje sin que realmente diga nada, aunque tanto chiste por segundo tiene que deparar alguna sonrisa en el espectador solamente por estadística. Además el actor parece que se ha metido de golpe todas las drogas de las que abusó en los 90 porque es imposible verle quieto un segundo y llegamos a desear que la acción se centre en otro personaje. Algo que realmente sucede cada 5 minutos ya que Iron man 2 tiene personajes secundarios hasta debajo de las alfombras.

Por un lado tenemos al cyborg de Scarlett Johansson contoneándose y sin decir más de 3 palabras seguidas en ninguna frase -ningún problema-. Por su parte Samuel L. Jackson hace lo que mejor sabe hacer: de Samuel L. Jackson.Y Don Cheadle convierte al sobrio Jim Rodhes de Terrence Howard de la primera parte en un GI Joe bipolar que solo funciona en la recta final de la película. Pero sin duda la peor parte se la lleva ese genial actor que es Sam Rockwell (El último golpe, Moon), convertido en esta ocasión en un payaso de manual repitiendo al milímetro su irritante rol de Los Ángeles de Charlie -bailecito incluído-. En el caso de Gwyneth Paltrow su rol podría desaparecer del montaje final y nadie se daría cuenta.


La verdadera estrella del relato es un Mickey Rourke con una caracterización tan gratuita como bizarra. Y es que contra lo que podáis pensar viendo las pintas del actor en la cinta, Rourke interpreta a un científico ruso aunque parezca más bien un travesti mexicano. Sus motivaciones y recursos no están claros pero da igual, el intérprete está de vuelta de todo y le basta media sonrisa para captar todo el interés del espectador. Algo que el director Jon Favreau no parece tener en cuenta y limita al personaje al comienzo y al final de la película olvidándose de él durante casi una hora.

Una de las sorpresas de Iron man fue descubrir el buen hacer de Favreau, capaz de ocultar sus carencias como realizador con un uso muy acertado de la tecnología y las escenas de acción. En esta ocasión esa utilización de la tecnología llega a niveles que solo serian realistas en Matrix y SPOILER Stark hasta es capaz de fabricarse un acelerador de partículas en su cuarto con un par de tuberías y un poco de Superglue para crear un nuevo elemento FIN SPOILER. La cinta se le escapa de las manos en todos los aspectos, y es que simplemente Favreau carece de la mano necesaria para poner firmes a sus actores y dar consistencia al relato. Además el director alarga el papel de guardaespaldas que se adjudicó en la primera parte porque le ha debido parecer que no había suficientes secundarios planos en la historia.


Con la etiqueta de "la decepción de la temporada" Iron man 2 complica muchísimo las cosas de cara a una tercera entrega. Y es que como ya demostró Spiderman 3, los buenos resultados en taquilla -que seguro tendrá Iron man 2- no son suficientes para mantener una franquicia cuando el caos se apodera de una trama que en esencia es una mala exageración de la de la película original. Por lo menos en este caso la batalla final cumple y sorprende con creces salvando al conjunto del bochorno más absoluto.

Y para los sufridos que esperen una gran sorpresa tras los créditos finales -en los que parece que suenan 3 discos enteros de AC/DC- avisados están de que no es para tanto ni mucho menos.

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'Iron Man 2', secuela protocolaria
Crítica Ecartelera
7,0