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moore

10

No hay dolor, ¡NO HAY LÁSTIMA!

31 jul 2014

Les seré franco; esta película me ha marcado. No hay que ser un lince para pisparse de ello, ¿no? No hay más que ver mi nick. Me_Creo_... ¡Rambo! Jejejejejeje! No, enuncio, no soy para nada el típico friki entregado fan hasta los límites de la locura por este personaje, ¿de verdad han llegado a pensar por un momento que he entregado mi nick a la piel de este personaje por alguna de sus tres casposas precuelas? Que no es que sean objeto de mi más profunda desidia, tampoco es eso. Ni extremalicemos. Son pasables... y punto. Pero desde luego que nada que ver con esta abismal cuarta parte, rodada por el propio Sylvester Stallone, lo que se llama como amor al arte. Amor CON MAYÚSCULAS. ¡Y qué amor! ¡A lo bestia! Una entrega incondicionada al trabajo, al espíritu, a lo que se pretende transmitir. Algo que no puede ser compensado con algo menor que la devolución de esa misma entrega, la que presento yo, cediendo mi existencia en esta preciada por todos nosotros página web a este increíble personaje, una resurrección lejos de cualquier imaginación posible, algo inalcanzable al entender de la mente, algo grandioso, algo pletórico... ¡algo fantástico, maravilloso! Bravo, Sr, John Rambo, lo ha hecho usted a las mil maravillas. y ahí se va cociendo la 5ª parte! OOOOOOOOOOOOHH! Señores, vamos a disfrutar.

Pero claro que no puedo cerrar este, ya adelanto que extenso, episodio sin mencionar y describir minuciosamente los aspectos que me hayan causado impacto, casi toda la película, que rompe todas las barreras y alcanza unos límites... La proporción de la perfección.

John Rambo es un hombre con un pasado desolado que ahora lleva una bonita existencia conviviendo con los lugareños en una zona pantanosa, inmediaciones en las que, con una sonrisa en la boca pesca peces y caza anguilas, que le sirven como sustento alimenticio. Escenas verdaderamente preciosas. Hasta que en su apacible existencia le surge un trabajo, más bien una obligación, ya que se lo encarga el mismísimo comandante que ocupa un alto cargo en las filas militares dentro del ejército estadounidense, el de llevar a unos misioneros de un lado de la charca a otro. Para ello se le asignan varios militares, los cuáles van de prepotentes ante nuestro héroe, al que achacan de senil. Imprudencias propias de la juventud, que proviene de esa pérfida arrogancia que asalta a sus personas, el de creerse los mejores cuando aún se estaban comiendo los mocos mientras Rambo huía combatiendo de una unidad movilizada para cercarle. Eso en el 82. Rambo hace 'check', pasa, no muestra sus cartas, sabiendo que ya llegaría un momento más adecuado y oportuno de desdoblarles a estos nuevos enemigos, de romperles en dos, literalmente.

Pero aparecen problemas... Los criminales lugareños aparte de ser muy guapos todos son unos hijoputas de cuidado, que descuartizan animales y hombres para luego comérselos, no os digo más. Por lo que nuestro amgo John muy tranquilo hasta ahora, se ve obligado a tirar de su recurso clásico, el de cargarse a 6 de estos mamonazos en un santiamén, dejando flipando en colores a los que hasta ese momento les estaban tocando la polla. Noo, me equivoco, antes fue lo de los flechazos, cuando le dijeron a Rambo que se quedase en ese cascarrón destartalado que usaban para desplazarse por las inmediaciones marinas, acusándole al pobre de 'poder ralentizar la expedición'. Pues ha llegado más rápido de lo que vosotros movíais vuestro seboso culo en vuestra vida para salvaros a todos, pedazo de cabrones! La escena de rescatar a los rehenes, por la noche muestra que el que de más subidito iba no le importaba en absoluto que Johnny se perdiese por ahí, para así volver a recuperar el testigo del mando. Anda que no es listo... Se le notaba hasta una nota de esperanza en sus constantes plegarias de que John no llegaba al lugar acordado.

Y que bonitas palabras se oyen a lo largo del trascurso del filme... Hablo de cuando estos se querían rajar al ver que el bacalao que había que cortar estaba demasiado duro para sus blanditos dientes limpiados todas las mañanas con H&S Neutro Crystal White y ese impávido: "Este es nuestro trabajo, hay que hacerlo", mientras el otro le apuntaba con una flecha a los ojos y Rambo entre la indiferencia y la impasibilidad, de un tranquilo absoluto, con una mirada de tigre y con una distendida y potente voz en la que se notaba la llama del fuego candente del amor por la batalla, por el deber, por los principios decía. "Vivir por nada o morir por algo"... PRECIOSO!

Y no es tanto lo que se dice, sino lo que se da entender. Lo que tú experimentas cuando presencias la belleza visual y sonora de esos atronadores estampidos de la masacre final, que no es la única belleza que se da al deleite del espectador. Lo maravilloso, aparte de ese impresionante despliegue de medios visuales, del bendito impacto de las imágenes, que tú idolatras es lo que sientes, lo que experimentas, la brillante acción te transporta al campo de batalla donde tú eliges que hacer, esonderte detrás de una piedra o armarte de valor, empuñar un arma y salir adelante reventando a todos estos desgraciados en medio de impresionante y sobrecogedor escenario. Madre mía, ¡qué acción!

Pero lo que por supuesto no se puede dejar de lado es una descripción de esos instantes de en el campo de batalla, cuando todo parecía perdida, llega el salvador, el mejor, el castigador más veterano... Que al principio con sigilo degolla al que estaba sentado en esa infernal y desmadrada máquina de pegar tiros, objeto de invención de una mente enferma, desquiciada y perturbada y... RATATATATATATARATATATATATATATA. Entonces es cuando llego la hora de hacerse notar, de hacerse ver, de hacerse oír.

Y los que iban a ser ajusticiados tampoco se quedan atrás. Luchan con todo! Con las armas que encuentran de los vietnamitas despedazados, con su cuerpo, con sus puños, con su cuerpo, con su violencia... El final es triste muchas veces pero es lo que menos se puede esperar de una batalla a muerte, honrosa, sin escrúpulos y sin miedo, solo hay que ganar, solo hay que matar. No hay dolor, no hay lástima! Es lo que se puede ver en sus penetrantes y duras miradas, en las marcadas facciones de sus rostros. Solo guerra, solo el deber, solo la hombría. Destaco hasta la imploración a la violencia del cura, ese sacerdote envilecido poseído por la fuerza que el dios, el demonio, o él mismo se ha concedido.

MORID, HIJOS DE PUTAAAAAAAAAAAA! Brillante, portentuoso, nunca he visto una cosa tan magnífica!

Pero mientras tanto Julie Benz patética. Llora ante ver tal masacre y suelta un grito de horror al ver que han herido a Rambo, el cual tras unos instantes de ausencia y en los que la cruenta batalla continúa efectuándose la tranquiliza resarciéndose de su momento de distracción aniquilando de una manera espectacular e impresionante a toda esa manada de desgraciados que llegaban en el camión descubierto. Brillante.

Muchas gracias a todos. Os idolatro. Obra maestra, imprescindible de la acción. Irrepetible. QUIERO MÁS!

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