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Cuando Una Mirada Y Un Momento Traspasan La Mente Humana

11 mar 2014

Adèle tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce y se enamora inesperadamente de Emma, una joven con el pelo azul. La atracción que despierta en ella una mujer que le muestra el camino del deseo y la madurez, hará que Adèle tenga que sufrir los juicios y prejuicios de familiares y amigos. Adaptación de la novela gráfica "Blue", de Julie Maroh.

Hay muchas formas de analizar una cinta como la que hoy nos ocupa, pero en el blog vamos a decantarnos por un análisis metódico y específico de cada una de las partes que conforman la cinta, especialmente del guión, y del tratamiento que se le ha dado al mismo.
En primer lugar hay que dejar una cosa clara, y es el gran paso adelante que se ha tomado con esta obra. Libre de prejuicios y sensacionalismos, "La Vida De Adèle" es una película que creará escuela, que se tomará como ejemplo para futuras narraciones, tanto cinematográficas como escritas, y que será recordada y admirada en el tiempo, por muchos años que caigan sobre ella.
Y es que la cinta se asienta sobre un principio básico de la narrativa cinematográfica, que pocos emplean o saben emplear correctamente. La eterna exhortación de "muestra, no cuentes" se ve impresa en la película durante sus 180 minutos de duración, regalándonos momentos únicos que de otro modo no habrían resultado igual de impactantes.
Y sí, la película es una perfecta reflexión sobre la madurez, los sentimientos, la sexualidad, las amistades y el amor, pero peca de excesiva en algunos aspectos y de despreocupada en otros muchos.
"La Vida De Adèle" tenía los ingredientes perfectos para ser una película de 10. Una cinta perfecta que logrará una reflexión profunda en el espectador y que creara una tendencia reconocible por muchos años que pasasen. Una cinta que podía sentar las bases de cómo tratar una verdadera historia de amor en el cine y como enfocar ciertos aspectos de la vida por muy chocantes o sorprendentes que fueran.
Y la película realmente consigue casi todo lo que se propone, pero deja de lado reflexiones que, de haberlas tratado, hubieran provocado al instante la mejor película del 2013.
Los aspectos en los que flaquea la película son exclusivamente de guión, y dentro del mismo de narración y puntos de vista, por lo tanto hay que analizarlos de forma muy específica desvelando ligeramente la trama y ciertos aspectos sobre la misma.
Durante la primera hora de película la cinta se eleva a los altares del séptimo arte. El ritmo es muy bueno, el interés del espectador no se pierde en ningún momento; vemos la evolución de Adèle, como su sexualidad se transforma, como sus inclinaciones, su posición respecto a su grupo de amistades, cambian. La cobardía y el miedo ante lo desconocido, el impulso de encontrarse a sí misma y de localizar su propio lugar en el mundo. Las relaciones con sus amigos, los prejuicios, el dolor, la apatía y la desesperación.
Los ingredientes están ahí, y se cocinan a fuego lento para cuando llega el primer gran plato: el primer acercamiento en una conversación con Emma, el rechazo de sus amigas y el hecho de encontrarse cohibida hacia esa nueva amistad. Al cabo de unos instantes Abdellatif Kechiche nos ofrece su escena más polémica, la cual, se encuentra en el límite entre la pornografía y lo artístico, con una duración de 10 minutos, y, en la que podemos ver cine sin tapujos, al desnudo (nunca mejor dicho), y con la intención de crear el primer punto y aparte de la película, recordando al cinéfilo maduro la diferencia entre el bello arte del sexo y la simple excitación momentánea del espectador confundido. La escena es por lo tanto un grito de libertad y creación que por suerte ha acabado viendo la luz. No es el morbo por ver una relación sexual entre dos mujeres de forma explícita, es la verdadera consecución de un ideal narrativo y cinematográfico.
Pero, y aquí está el 'pero', dicha escena es el clímax de calidad de la cinta, puesto que después de este momento, la historia comienza a perder fuerza (en gran parte por olvidar algunos temas importantes en la trama y centrarse en la historia de amor y desengaños de las protagonistas), aunque sin dejar de ser notable.
¿Y cuáles son esos aspectos que el director y el propio guión pasan por alto? Aquí van sólo algunos ejemplos:
1. La relación de Adéle con sus amigas (las cuales la habían acusado previamente de ser lesbiana con frases hirientes y ofensivas), se olvida, se deja a un lado para centrarse en el amor de las dos adolescentes. Nunca más sabemos de aquellas chicas. ¿Qué les pasó? ¿Volvió Adèle a verlas o a mantener una conversación con ellas? ¿Se disculparon?
2. Previa a su relación con Adèle, Emma mantenía un romance con otra mujer que duraba ya dos años (tal y como ella misma argumenta en una escena). De la noche a la mañana esa relación se acaba y es como si nunca hubiera exsisitido. Se olvida, al igual que la relación de Adèle con sus amigas.
3. Los padres de Adèle no saben nada de la sexualidad de su hija, o al menos así se da a entender en la cinta. Cuando han transcurrido más de 90 minutos de película observamos una escena de tensión oculta entre una Adèle que no le había confesado a sus padres su nueva sexualidad, su novia Emma y los padres de la primera, pero, después de esto, no volvemos a percatarnos de tensión en este sentido de la vida de Adèle o de cualquier tipo de confesión o cambio de actitud.
4. Cuando han transcurrido dos horas de película se nos ofrece un cambio temporal chocante del que no somos informados y debemos deducir por el contexto. Al parecer han transcurrido varios años desde los acontecimientos que se nos narraban al comienzo de la cinta. Adèle tiene un trabajo en una escuela infantil y ella y Emma viven en la casa de esta última.
5. Adèle tenía un amigo gay del que no descubrimos nada en los primeros compases de la película y al que sólo vemos de forma fugaz en un cumpleaños de la chica años después. Supuestamente era uno de sus mejores amigos, pero el tratamiento que se le da en la historia es más bien pobre.


Pero esos son sólo algunos aspectos del guión que no terminan de cuajar ya que se pasan por alto. Aunque en ese ámbito también podríamos incluir un cierto matiz progresista y revolucionario que sólo se vislumbra de forma tímida en algunos momentos o la vena divertida de la película, que se pasa por alto, a pesar de las numerosas situaciones que tiene disponible para ello.

En el último tramo de la película, ahora sin la maravilla narrativa de los primeros pasos, aunque muy próxima a esta, descubrimos la caída de Adèle, sus emociones rotas y sus deseos incontrolados. El dolor y la amargura se hacen dueños de estos últimos momentos hasta llegar a un desenlace, al que podríamos denominar de dos formas, según el punto de vista del espectador: precipitado o alargado más de lo necesario.
Podríamos estar hablando de la trama y de sus muchos matices durante cientos y cientos de líneas de análisis, pero el conjunto de la propia crítica quedaría descolocado, y esta, se convertiría en un monólogo poco entretenido y demasiado anecdótico sobre la película.

Por lo tanto es hora de pasar al apartado actoral, donde también tenemos aspectos que destacar, y es que el dúo protagonista roza la perfección. La compenetración entre Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux es increíble y poderosamente magnética desde su primer encuentro. Esto se debe en gran parte a una buena construcción del personaje de Adèle en la primera parte de la cinta y a su posterior encuentro con Emma, con quien rápidamente se establece una gran conexión entre el espectador y la relación de las chicas. Sería prudente destacar el papel de Exarchopoulos por encima del de Seydoux, por disponer de más minutos de metraje y realizar una interpretación muy lograda en todo momento, aunque el trabajo de la segunda no tiene nada que envidiar al de la protagonista.
Las emociones y los sentimientos se palpan a medida que la historia avanza. Los gestos de las actrices sólo ofrecen una lectura de las escenas que protagonizan: 'Deslumbrantes'.
Algunos espectadores que han disfrutado de la película en versión original y doblada al castellano afirman que la primera supera a la segunda. En mi caso, y habiendo disfrutado sólo la doblada, decir que el trabajo de los actores de doblaje españoles es realmente sobresaliente, y las emociones se transmiten con la intensidad suficiente en las conversaciones como para resultar convincentes y claras.
En cuanto a los secundarios, todos cumplen su papel con solvencia y la película no se ve arrastrada a un terreno más farragoso por culpa de algunas interpretaciones.

En los apartados más técnicos debemos destacar la fotografía de Sofian El Fani, una de las más atractivas en el cine francés en años y en los dramas románticos en general.
Conjuntamente con la fotografía trabaja la dirección artística y de producción, además del director; todos juntos nos proporcionan planos detalle y secuencias intensas que quedarán para el recuerdo del espectador. Pocas veces una mirada o un gesto de los protagonistas se había captado con tanta intensidad y se había comprendido su sentido como en esta película. Los primerísimos planos logran una conexión con las actrices, con la historia y con la propia situación que no podrían haberse logrado de otra forma, por lo que en este aspecto la película gana enteros a cada minuto que pasa.
Otro gran acierto de la cinta es su banda sonora, interpretada por varios artistas pero con canciones pegadizas, movidas, marchosas, tristes, melancólicas, divertidas e ingeniosas que están perfectamente colocadas en un montaje de tres horas que poco tiene que envidiar al de las tan alabadas cintas de Peter Jackson.
Pero no sólo la fotografía, la música, las escenografía y las posiciones de cámara introducen al espectador en la película. La iluminación, los decorados, los movimientos de los protagonistas, el silencio de muchas secuencias, la desolación y la ternura de algunos momentos.
En general "La Vida De Adèle" dispone de un apartado técnico a la altura de la calidad de su historia.

Perjudicada por un tratamiento de todas las facetas de la historia algo sobrio, con temas que se dejan en el tintero y podían haberle dado mucho juego a la película, con una dirección sobresaliente, actuaciones soberbias, apartados técnicos inmejorables y una pérdida de pudor cinematográfico que realmente ayuda a la industria, "La Vida De Adèle" pasa su revisión por el blog con una nota de 8/10.
Menguada, quiero dejarlo claro, por esos aspectos olvidados en el guión, y, en una cuestión más personal, por una decepción a la hora de verla, pensando que estaba ante lo mejor del 2013 y sorprendentemente se ha quedado a las puertas de serlo.

Se podrían sacar muchas enseñanzas de la película analizada hoy, pero quizás la más importante, sea el hecho de darse cuenta de que el amor no entiende de géneros, y que vale la pena esperar a esa media naranja el tiempo que haga falta, puesto que, al final, los desengaños formarán parte de nuestra vida y no podremos evitarlos, pero el poder del amor siempre quedará impreso en nuestros corazones.

Para más críticas entrad en www.criticasdecinejorge.blogspot.com y dejad vuestro comentario.
Muchas Gracias

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'La vida de Adèle': Una epidérmica celebración del amor y la feminidad
Crítica Ecartelera
10,0