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9,3

Se apagan las luces: la trágica comedia de Charles Chaplin

09 oct 2012

El propio Chaplin dijo durante su cine temprano que todo lo que necesitaba para hacer una comedia era un parque, un policía y una chica guapa. Dentro de este esquema tan simple, se encierra el director más comprometido socialmente del cine.

Me resulta irónico que todas las películas de Chaplin se consideren comedias. Para mí, son más tristes que la mayoría de dramas. El director, consciente de que en su época el cine era un entretenimiento para las clases más altas, debía camuflar lo que quería decir bajo este género. Pero la realidad es muy diferente: a diferencia de las screwball comedies, comedias ligeras que no pretenden ir más allá de la mera diversión, la crítica social que dedica el director británico en cada cinta salta a la vista, aunque quizás no para sus contemporáneos.

No sabemos muy bien si reflejar siempre las clases pobres era simplemente la mejor estrategia que conocía para crear sus historias, pero lo que sí está claro es que nos ha dejado como legado una parte de su tiempo. Cuántas veces me habrán puesto "Tiempos modernos" en Historia para conocer así la sociedad industrial de principios de siglo. Chaplin, mediante su obra, ha inmortalizado un trozo de su época, así como podemos conocer siglos pasados gracias a los cuadros que pintaban los artistas.

El romance se establece generalmente entre un vagabundo y una joven pobre o/y con algún tipo de minusvalía, dando lugar a tiernas historias de amor y de superación de adversidades. Dentro de sus primeras obras, las más destacadas son "El chico", "El circo", "La quimera del oro", la ya mencionada "Tiempos modernos" y, la más elogiada de todas, "Luces de la ciudad". Es en esta cinta donde podemos encontrarnos su cine más característico. Los gags más originales y variados, una doble historia de amor y amistad, y un final espectacular (El propio Woody Allen diría que cambiaría toda la filmografía de Buster Keaton por el final de esta película).

El cine de Chaplin es simple, pero profundo y a un altísimo nivel. Sin menospreciar a Keaton o a Lloyd, Charlot es cine puro, original,... este arte en sus primeros pasos. Con el cambio del cine mudo al sonoro, el director no se queda estancando, y nos sigue regalando obras maestras como "El gran dictador" o "Monsieur Verdoux". Por desgracia, él fue un claro ejemplo de actor renegado por la famosa lista negra americana, por lo que su trabajo fue despreciado por los conservadores americanos en sus ansías de acabar con el Comunismo.

Así acabó el "barbero judío" que pronunció uno de los discursos liberales más conmovedores de la historia. Firme defensor de la libertad más allá de la política, criticando el sistema americano corrompido, fue expulsado del país para acabar muriendo en Suiza, precisamente, un 25 de diciembre. Sin embargo, su grandísimo cine y su magnífica persona quedarán en la memoria de quienes continuemos visionando las divertidas historias de ese entrañable vagabundo.

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