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5,9

Me cago en ebay

24 sep 2011

Estamos ya un poquitín hartos de la falta de imaginación de Hollywood. Hartos de ver adaptaciones (más o menos malas) de cómics. Hartos de interminables repeticiones en sagas cada vez peores. Y por supuesto, hartos de los "remakes" de películas ya clásicas. En los ochenta, un director llamado Tom Holland revolucionó de un plumazo el género del terror, añadiendo elementos cómicos y sociales, con títulos como "Muñeco diabólico" y por supuesto, el que podríamos considerar su mejor título, "Noche de Miedo", una revisión al mito de los vampiros, enfocado desde una óptica adolescente y reflexionando sobre el clásico enfrentamiento entre juventud y madurez (y con mimbres tan ilustres como la participación de Chris Sarandon para hacer uno de los vampiros más memorables de la historia del cine, gabardina de cuero gris incluida). Era completamente innecesaria esta versión, porque aunque el título original haya envejecido mal, aún conserva cierto halo de excelencia y dignidad dentro del género. A pesar de apestar a cine de los ochenta, a pesar de plantear ridículos personajes adolescentes y a pesar de tener a actores mediocres como protagonistas (el pobre William Ragsdale no ha vuelto a hacer prácticamente nada interesante en toda su ¿carrera? como actor...). No obstante, seamos justos: la nueva versión de Craig Gillispie -director de egregio apellido (¿será familia de Dizzy Gillispie?)que me fascinó con un divertimento en 2007 de título "Lars y una chica de verdad"- tiene elementos interesantes, como un tono autoparódico que quizás da un toque interesante. Pero el dibujo de personajes es infinitamente más grueso, el guión está menos cuidado y todo es como muchísimo más macarra. Ahora el vampiro no tiene glamour alguno, sino que parece un rockero patibulario, en libertad condicional por el último atraco a una gasolinera. El experto en vampiros, no es el cobarde y egregio alter ego de Vincent Price, sino una especie de estrambótico e histérico cantante de rock con peluca y pantalones de cuero incluidos. Vale, el guión tiene cosas interesantes, como situar toda la acción en Las Vegas -exactamente, en una urbanización cerca de uno de los mayores centros de ocio nocturno, donde la gente trabaja de noche y duerme de día, un lugar perfecto para un vampiro...- o frases y diálogos que se ríen de todo -como la frase que he elegido de titular "me cago en ebay", y que es dicha por un matavampiros en plena cacería, cuando un artefacto lanzador de estacas comprado por internet deja de funcionar justo en el momento más complicado...-. Pero el cómputo general es bastante mediocre, bastante poco noble, y por supuesto, ni añade nada al género, ni supera en modo alguno a la película original. La historia, de sobra conocida por todos, es la de un tímido adolescente de complicada relación con su madre, novia y compañeros de instituto, que tiene que enfrentarse contra un extraño vecino que viene a vivir a la casa del al lado...y que es un vampiro, con todo lo que eso conlleva. Demasiada comedia, y demasiado poco terror. Aquí no hay demasiado miedo por la noche, y es muy difícil hacerse cómplice ni del chaval protagonista (Anton Yelchin, el nuevo Chejov del reboot de "Star Trek" dirigido por Abrams) ni por supuesto del vampiro macarra que viene a vivir al vecindario (un Colin Farrell demasiado afectado y ridículo, más cercano a un "serial killer" de la Norteamérica profunda, que a un ser demoniaco que ha conseguido sobrevivir durante 400 años).

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