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4,2

¿Más allá de "El Guateque"?

02 ago 2009

Bueno, bueno, no saquemos los piés del tiesto, y que nadie se vaya a pensar que estoy comparando ni a Simon Pegg (un cómico divertido) con un genio del humor como Peter Sellers. Pero ambos nacieron en Inglaterra. Ni por supuesto, la película que nos ocupa con el clásico de Blake Edwards. Pero en las dos, un recién llegado mete la pata constantemente, organizando lios cada vez mayores, hasta llegar al límite de la cordura. Dicho esto, tenemos que decir que estamos ante un comedia razonablemente divertida, y que habla de un tema de tan candente actualizada como la prensa del corazón: un periodista inglés que trabaja en una revista alternativa, y cuyo mayor talento -esto, dicho por el mismo personaje- es cabrear a los demás, consigue que una prestigiosa publicación neoyorquina le contrate. Tras llegar a la gran manzana, comprueba que ascender en el mundillo no solo es difícil, sino que le exigirá hacer cosas que en principio, no está dispuesto a hacer.... Basada en una famosa novela autobiográfica de Toby Young "How to loose friends & Alienate People" (de hecho, es título original de la pelicula, que en español sería "Como perder amigos y caer mal a la gente" -vaya inteligencia la de los distriibuidores españoles "retitulando"...-) es una verdadera lástima que lo que podría haber sido una comedia políticamente incorrecta, con todo tipo de elementos y recursos cómicos que podrían haber dado muchísimo más de sí, sobre todo por la participación de Pegg, habitualmente correcto, se haya quedado en una demasiado simplona comedia romántica que añade realmente poco al panorama actual de este, ya casi destrozado género: al final, todo se reduce a la típica ecuación "chico conoce chica", pero con algunas -y tontas- variaciones. El esforzado papel que también realiza Kirsten Dunst junto al antes comentado Simon Pegg queda empañado por el bajo nivel del resto de secundarios, auténticas caricaturas incluido Jeff Bridges, dando vida a un otoñal magnate periodístico que recuerda con nostalgia su rebelde planteamiento de juventud. Ni siquiera la mordaz visión hacia el mundo del famoseo de Hollywood consigue salvar este film, que de haber sido dirigido por un director con más entidad, y adaptado con más mala leche, se habría convertido en una vuelta de tuerca más, como la que en su dia diera Tom Wolfe con "La Hogera de la Vanidades". Ahora, solo han sido algunas chispas y ninguna llama.

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