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2,5

Inútil

16 jul 2014

Año 2028, la compañía multinacional OmniCorp domina la tecnología robótica. Sus robots han ganado todo tipo de guerras fuera de los Estados Unidos y ahora quieren probarlos dentro del país. Por su parte, Alex Murphy es un policía de Detroit que se esfuerza por acabar con la ola de crímenes que arrasa la ciudad. Cuando Alex resulta gravemente herido en acto de servicio, OmniCorp utiliza sus conocimientos de ciencia robótica para salvarlo y, además, dotarlo de extraordinarios poderes, que lo obligarán a enfrentarse a problemas fuera de lo común.

Antes de comenzar, dejemos a un lado la anterior versión de Robocop, puesto que no vamos a trabajar con ella para este análisis, es decir, tomaremos la película de José Padilha como una cinta independiente de todo lo anterior del mismo personaje, para así poder analizarla con una mayor imparcialidad, sin necesidad de compararla con su predecesora.

Una vez aclarado este primer punto, debemos comenzar hablando de los intentos de esta película. La ciencia ficción siempre ha sido un género con infinidad de posibilidades y, si bien es cierto que los estudios de Hollywood dejan toda la creatividad y el gusto de los creadores a un lado, para centrarse más en los éxitos económicos de una producción, hay muchas situaciones (no especialmente en la actualidad, aunque sí de forma esporádica varias veces al año), en las que las películas dejan a un lado las historias simples y vanales con multitud de efectos digitales y se centran en profundizar más en diferentes aspectos de la trama.
"Robocop" es una de esas cintas, intenta profundizar en los personajes, en las situaciones que viven, en como el mundo es un lugar hostil que compromete las acciones de los mismos. Pero se queda en lo antes mencionado, en un 'intento', una mera chispa de profundidad narrativa, un simple paso hacia una buena película del género. Tanto es así, que todo lo demás deja mucho que desear, y esos intentos quedan aún más ocultos por un torrente de diálogos estúpidos, actuaciones pobres, secuencias de acción mal llevadas y muchos otros aspectos que le quitan mucho rigor a la película.
Con el guión podemos ver desde el inicio de la película esos intentos por ser diferente al resto, por abrirse un hueco en las películas que querían contar 'algo', más allá de explosiones y acción desenfrenada. La premisa de la historia es interesante, el cómo la seguridad de la población puede verse afectada por la misma protección que debe recibir, pero, en cuanto llega el accidente que deja a Alex Murphy prácticamente muerto, la película cae en picado y el guión se desperdiga sin sentido en un sinfín de momentos absurdos, villanos de cartón piedra y esos diálogos tan vanales y tristes que hacen al espectador llevarse las manos a la cabeza.
El componente dramático de la cinta también está pobremente llevado a cabo, en ningún momento sientes la unidad de la familia de Alex Murphy, o el dolor de su mujer, la necesidad del padre de tranquilizar a su hijo o de hacer ver que no pasa nada. Es simplemente un componente más añadido de forma superficial queriendo mostrar algo que no existe, y es conexión emocional plena entre los personajes.

Pero si ya de por sí el guión deja mucho que desear, las actuaciones, y, más bien el desaprovechamiento de los grandes actores de la cinta, no hacen sino aumentar el fracaso de una película que pretendía ser el inicio de una nueva franquicia cinematográfica del más alto nivel, pero que, al final, se queda en una mala película que la gente olvidará rápidamente para centrarse en otras propuestas.
El hecho de tener a Gary Oldman, uno de los mejores actores británicos, con un personaje tan plano (salvo algunos atisbos de moral) como el doctor, el cual simplemente parece como un personaje puente para unir los diferentes nexos de la historia, es verdaderamente terrible. Su actuación también deja mucho que desear, aunque tiendo a pensar que más que el propio actor, el culpable principal es el propio guión y la construcción de su personaje.
Con el personaje de Samuel L. Jackson la cinta trata de hacer un guiño o una ironía a la manipulación de los medios de comunicación, aunque lo hace de forma tan simple y pobre, además de después de secuencias de diálogo realmente soporíferas y sin sentido, que el potencial de esas escenas pierde toda su gracia, y por ende, el trabajo de Jackson queda reducido a lo que es, una simple interpretación mediocre oscurecida aún más por las sombras del guión.
Del personaje principal, Alex Murphy (interpretado por Joel Kinnaman, un actor totalmente desconocido para el público habitual de las salas de cine, salvo para los aficionados al cine sueco) sólo podemos decir que hacía mucho tiempo que una actuación no era más horrible en el panorama Hollywoodiense, siempre todas las malas actuaciones tenían un mínimo de carisma, aquí no, cada vez que vemos un plano de Kinnaman es como si fuera controlado por una máquina, sin ninguna muestra de sentimientos, sin emociones, sin lágrimas, sin sonrisas, sin expresión, aunque, quizás podríamos denominarlo como una inmersión épica en el personaje que interpreta. Tanto ponerse el traje de Robocop que, desde el inicio de la película es la máquina quien controla el cuerpo. El T-800 de Arnold Schwarzenegger tenía más alma.

En cuanto a los medios técnicos, sólo una escena de acción despertó interés en mí, aunque por aquel entonces ya estaba bastante dormido debido al ritmo lento y tedioso de la cinta. Una de las peleas finales con el traficante de armas, a oscuras y con las simples luces de los fogonazos de las armas. Bien rodada e interesante, lástima que sólo sean 2 de 118 minutos de película.
La banda sonora tiene sus momentos, y es correcta en la mayor parte, aunque no habrá una melodía que se quede en tu cabeza una vez terminen los créditos.
Por último, y como apunte final, por sorprendente que parezca las escenas de acción están mal rodadas, y es que, a pesar del enorme gasto en efectos visuales, el vaivén de la cámara y la simpleza de las secuencias hace que el espectador no se sorprenda en ningún momento por lo que está viendo en pantalla. Una lástima.

Incoherencias científicas aparte (que hay a montones), "Robocop" demuestra que una película no se forma sólo de buenas intenciones de cara a la historia. Es necesario que todos los elementos de la película estén bien conectados: guión, edición, historia, actuaciones, construcción de personajes, dirección, efectos especiales, fotografía, música, edición de sonido, etc ... Si todo esto falla, las buenas intenciones se pierden en un mar de incongruencias.
2.5/10 de nota final para el reboot de la saga. Una lástima.

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'RoboCop': Un sombrío reboot con luz propia
Crítica Ecartelera
7,0