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8,6

Grandioso final para esta época Bond

05 dic 2021

Ha sido no sólo la película más esperada de la época pre-covid -estuvo a punto de estrenarse justo cuando explotó todo, y se ha pospuesto su llegada a las pantallas grandes hasta cuatro veces- sino la más larga, más cara y más lujosa de toda la saga 007. Y encima, ha sido la última colaboración de Daniel Craig para dar vida al agente secreto más famoso del mundo. Todo preparado para conseguir la famosa afirmación olímpica de "Citius, Altius, Fortius" (más rápido, más alto, más fuerte). O sea, como una gran mascletá en la que se pone toda la carne en el asador, se revisan todas las claves más interesantes en la biografía de Bond, James Bond, y se utilizan todos los recursos posibles para conseguir el gran broche de oro de esta etapa.

Desde el momento mismo de su estreno -y cuando ya pudimos comprobar todos de qué iba la película, cuál era el guión exacto (con una rumorología previa)- se ha levantado una gran controversia sobre la evolución de James Bond: que si ahora es más "real", más "humano", más "creíble"? Y yo me pregunto ¿por qué no iba a serlo, si desde que Daniel Craig tomó el relevo del personaje es lo que se ha intentado, dejando atrás el circo -hasta cierto punto infantil- creado por Roger Moore e incluso por Pierce Brosnan? Es paradójico que todos los que jalearon "Casino Royale", "Spectre" o "Skyfall" ahora se rasgan las vestiduras con "Sin tiempo para morir" porque todo es más "real". Pues claro, se llama hacer evolucionar al personaje, y se lleva haciendo siglos en la historia de la dramaturgia, desde los clásicos teatrales al cine, los cómics o los videojuegos. Drácula no es el mismo desde que naciera en las novelas de Bram Stoker, ni Supermán, ni Robin Hood? Ni James Bond, claro. El tufo reaccionario, machista y facha de la primera época Connery ya no tenía mucho sentido, y el toque lúdico festivo posterior, tampoco.

Pero ojo, es que no sólo el personaje de Bond ha cambiado, sino todo su entorno: ahora los malos no son los rusos, ni narcotraficantes; y también los jefes, ahora Monnypenny y Felix Leiter son negros, Q es un chavalito nerd fanático de la tecnología, M es un veterano del ejército inglés que luchó contra el IRA. Mucha más carne en los personajes para entender sus motivaciones, sus orígenes y sus reacciones. Claro, y ahora surgirán los puristas -que ya se quejaron en su día que Bond condujera un BMW en vez de un Aston Martin, o bebiera una Heineken en vez de Martini con Vodka, o llevara un Omega en vez de un Rolex?- que dirán "si, vale, que todo cambie, pero a Bond que no me lo toquen". Pero hombre?¡¡¡es que hay que tocarlo, es que necesitaba una actualización como el comer, como el Iphone que se queda obsoleto!!!

Una vez dejado meridianamente claro que a mí me parece todo un gran acierto el 007 versión Craig, y hacia donde ha evolucionado, decir que argumentalmente "Sin tiempo para morir" tiene sus sombras? pero muchas más luces y aciertos: Ahora el gran agente está retirado en Jamaica, pero tiene que volver a entrar en acción cuando su amigo Leiter le pide que lo ayude, descubriendo un enorme complot mundial que deja a la mismísima Spectra como un grupito de colegialas ursulinas. Y encima, todos los fantasmas personales de James Bond surgen de nuevo para cuestionar todo el sentido de su trabajo y de su vida.

Dirigida con pulso y nervio por Cary Fukonaga, el aplaudido creador de "True Detective", le ha sacado lustre a la saga, y ha aprovechado cada uno de los céntimos de los 300 millones de dólares que ha costado la película -y que por cierto, ya lleva recaudados en todo el mundo casi 740?-, trasmitiendo calidad y empaque a cada fotograma. Es verdad que el guión en la segunda mitad flojea un poco, y que hay flecos que podían haberse perfilado mucho más -sobre todo porque contaba en el guión a la famosa Phoebe Waller-Bridge (creadora de exitosa serie "Fleabag"), además de los clásicos Neal Purvis y Robert Wade, conocedores de la saga- pero aún así, nos encontramos con una película excelente en su conjunto, funcional en su desarrollo, y apoteósica en su despedida, recapitulando y reflexionando sobre el universo 007, incluso más allá del mismísimo James Bond.

En cuanto a la continuidad de la saga, los productores ya explicaron que hasta el 2023 no se planteaban el dilema sucesorio, no ya del personaje de Bond, sino de toda la filosofía de la franquicia. Existen múltiples teorías -a cada cual más rocambolesca- pero visto el monumental éxito que ha conseguido este film, estoy convencido que tenemos saga Bond (o 007) para rato. Y que así sea.

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'Sin tiempo para morir' exprime cada minuto y despide a Daniel Craig amando como nunca a su Bond, James Bond
Crítica Ecartelera
9,0