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6,5

Casi una gran película

04 jul 2007

Dirigida por Danny Boyle (Trainspotting, 28 días después) y protagonizada por Cillian murphy (Intermission, 28 días después, Batman begins, Desayuno en Plutón), Sunshine es una película de ciencia-ficción al uso que nos sitúa en un futuro no muy lejano, donde el sol está a punto de extinguirse, y con él la humanidad. La única esperanza reside en la misión del Icarus II, tripulada por siete hombres y dos mujeres, cuya misión consiste en aproximarse a la estrella y lanzar un artefacto explosivo que le insufle nueva vida.

Los físicos y astrónomos y, por ende, los listillos de turno, tardaron poco más de una semana en iluminarnos diciendo que la teoría sobre la que se basa Sunshine era completamente imposible. Bueno, eso es bien cierto, pero por lo menos resulta relativamente creíble, y eso para mí es más que suficiente; más aún si tenemos en cuenta que nos encontramos en una época en la que el género de la ciencia-ficción (espacial, me refiero) ha quedado relegado a un segundo plano en favor de los superhéroes y la fantasía.

Sunshine no es ninguna joya, eso está claro. No es una Solaris (la de Tarkosvki, me refiero), ni una Alien pero, por contra, tampoco es una Pitch Black, o una Serenity. Lo cierto es que la película de Danny Boyle peca de algo de pretenciosidad, o más bien, digamos que tiene claro cuáles son sus influencias, a qué se quiere parecer cuando se mire al espejo, y eso queda reflejado tanto en su estética, como en su trama, como en su modo de llevar la película. Y es que Sunshine parece tratar de recoger los frutos de varias películas míticas del género: desde una estética y un tramo final extraído de Alien, a ciertas reminiscencias de Naves misteriosas, pasando por ciertos guiños a 2001: una odisea del spacio y otras más.

El producto final puede que no sea el esperado, pero como mínimo resulta más o menos satisfactorio: Sunshine nos ofrece una primera mitad de película bastante buena, seria y sobria a la par que entretenida e inquietante, con ciertos momentos de tensión tanto en el exterior como en el interior del Icarus II, con unos actores que no son nada del otro mundo pero que se limitan a cumplir, incluído un Cillian Murphy algo decepcionante. La película nos ofrece planos realmente bellos, con panorámicas que enfatizan tanto la belleza de un universo que jamás alcanzaremos a comprender del todo, como la propia insignificancia del ser humano, todo ello sin recurrir a unos efectos especiales exagerados pero que quizá hastíen a algunos por su reiteración, más acostumbrados a sables de luz y hombrecitos verdes. Por desgracia, en mi pseudodefensa de Sunshine debo admitir que su tramo final da un vuelco fatídico en su trama, pasando de ser una especie de relectura seria de Armageddon a un refrito de Alien, con ciertas incongruencias y movimientos de cámara exasperantes que hacen saltar por los aires toda la base científica por la que la película aboga en su origen.

Así y todo, y a pesar de sus desaciertos, Sunshine es un soplo de aire fresco para el género de la ciencia-ficción, sin superhéroes con pijama, sin sables de luz, y sin que los marcianitos pretendan invadir la Tierra el maldito 4 de julio.

Sólo por eso, merece la pena verla, y sinceramente creo que el tiempo hará justicia con esta película, que tiene tantos aspectos positivos como negativos. Todo depende de cómo quiera cada cual ver el vaso, medio lleno o medio vacío.

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