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ÚLTIMA HORA Muere Stan Lee a los 95 años
4,5

Fallo en el sentido arácnido...

18 abr 2014

Creo que en Marvel/Disney tienen un grave problema con Spiderman, uno de sus superhéroes más carismáticos: ¿Quieren venderlo a los niños, como una película familiar, o bien quieren hacer algo mucho más profundo, dándole una psicología al personaje principal (como pasa en el cómic original)? Pues ese problema es el que se transmite durante las eternas más de dos horas de proyección de una de las películas más esperadas.

El reboot hace unos años del lanzarredes hacía presagiar que las cosas habían mejorado, y habían de mejorar aún más, después del monumental fracaso de "Spiderman 3" dirigida por Sam Raimi en 2007. Por eso me resulta aún más sorprendente que en esta segunda parte se haya cometido prácticamente el mismo error de aquella tercera parte: guión retorcido y poco elaborado, personajes ridículos llevados al puro infantilismo, y encima, no un adversario, sino muchos adversarios del superhéroe, que tendrá que pasar por las pruebas más difíciles no solo para él, sino para la gente a la que quiere...

Peter Parker acaba de dejar el instituto y está a punto de empezar la universidad, con todos los problemas económicos que suponen para su tía May, que es la que paga las facturas. Y él vendiendo de vez en cuando al Daily Bugle (¿Donde está J. Jonah Jameson?) algunas fotos de él mismo haciendo de las suyas, esto es, de Spiderman. Pero ahora, haciendo un alarde de complejidad argumental, se intentan atar todos los cabos con los padres de Peter, con la familia Osborn, con Gwen Stacy y con la madre que lo parió: ahora Spiderman parece que empieza a tener el calado que tenía el personaje de cómic... pero no. Porque cada vez que se enfrenta a uno de los malos, las secuencias, por bien que estén rodadas, y sean espectaculares, resultan ridículas, a base de simplificar a los malos y que están completamente ridículos. Al nivel del Capitán Garfio, vamos (bueno... al fin y al cabo esto es la Disney ¿no?).

Y eso no tendría por qué estar mal... si el tono de la película fuera siempre el mismo: no nos pueden hablar de los problemas que tiene la Tia May para pagar el alquiler y apuntarse a la escuela noctura... y luego ver a un completo imbécil que casi ni sabe balbucear unas líneas de diálogo estúpido, convertirse en uno de los más poderosos enemigos que jamás haya tenido Spiderman. Toma castaña. Eso sí, Andrew Garfield está más que bien como Spiderman / Peter Parker: jamás podría haberme imaginado cómo encajaría en el personaje, con su particular físico.

Hay que reconocer que la infografía ha conseguido crear a un Spiderman prácticamente perfecto y los saltos, los movimientos las peleas, son sencillamente perfectos, creíbles y sobre todo, muy espectaculares. Un auténtico festival visual al que Webb sabe sacar partido, pero que resulta insuficiente ante los cambios del tono del resto del film, que no sabe a qué carta quedarse: está claro que tienen que vender merchandising, y que por supuesto harán varias atracciones en los parques Disney, pero creo que con esta visión le están haciendo un flaco favor al asombroso (o alucinante, si utilizamos el adjetivo "amazing" que está en el título original...) Spiderman, reduciéndolo a un monigote insulso cuando fue precisamente prácticamente el primer superhéroe que dotó de "humanidad" a este tipo de personajes, siendo además de un paladín, un fracasado chaval de instituto que no tenía éxito con las mujeres, no era popular entre sus compañeros, y encima vivía en un barrio de clase media-baja. Aunque veamos todo eso a vuelapluma, no encaja con la simplista visión que se intenta plantear desde el principio del film. De la misma manera, la partitura de Hans Zimmer es tan ridículamente estúpida, tan infantilmente televisiva, que la primera vez que empieza a sonar creía que era una broma o una sintonía de una cuña publicitaria. Y resulta que era la banda sonora. Qué desastre.

Y la fórmula acumulativa de los villanos, tampoco me funciona: si en las dos primeras películas de Raimi funcionaban a la perfección Willem Dafoe como el Duende Verde, y Alfred Molina como el Doctor Octopus (y no hacían falta más malos...) ¿entonces a qué viene que pongamos en la misma película al Duende Verde, a Electro y al Rhino? El mismito error que poner al Hombre de Arena, a Venom y al Duende verde. Un follón de padre y muy señor mío, que hay que estar encima parcheando de la misma forma que la relación que Peter y Gwen tienen a lo largo de toda la película y que podría resumirse como el fandango: ni contigo ni sin ti, tienen mis penas remedio. Ahora estoy contigo, y somos muy guais y colegas... y ahora no puedo estar. Ahora vuelvo otra vez, y ahora soy yo la que te dejo.

El remate es la incomprensible duración del film -casi dos horas y media-, con la que terminamos por desconectar de la historia en varias ocasiones. Vamos, que me aburrí como una ostra -¡¡¡en una película de Spiderman!!!- cuando no debía de haber pestañeado ni un momento. Eso no puede tolerarse en una película de estas características. Sobre todo porque Webb ya tenía la experiencia previa de la anterior, que sin ser ninguna maravilla, conseguía una atención razonablemente buena a lo largo de toda la historia.

Me he llevado un gran chasco, porque tenía bastantes ganas de ver este film -no ya como aficionado a los cómics, y en especial, al personaje- sino porque parecía que todo se iba a enmendar en esta franquicia, y lo que ha pasado es todo lo contrario: ha vuelto a caer en los mismo errores de las anteriores películas de Raimi, y si no se remedia -que ya se ha dejado todo preparado para una tercera parte- esto va de mal en peor. Y encima con el sentido arácnido estropeado.

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'The Amazing Spider-Man 2: El poder de Electro': Energía a raudales
Crítica Ecartelera
7,0