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0,1

La jubilación de Peter Jackson

30 dic 2012

No, no he ido a ver el Hobbit, así que técnicamente, esto no es una crítica. ¿Que por qué no he ido a verla? Pues ahí va una lista:

A) No me gusta que me engañen. Peter Jackson se ha dedicado desde hace muchos años a expoliar el universo creado por Tolkien en una serie de libros, y utilizando la veneración que muchos seguidores han tenido desde hace años, los ha contentado con adaptaciones totalmente literales a los libros, para sacarles la pasta a base de bien con tres películas, cientos de ediciones en DVD, reediciones en 3d, Imax, Omnimax, merchandising, y así un largo etcétera. Con la mano en el corazón, esto me parece otra operación más de marketing, dividiendo un libro en otras tres películas, para seguir vendiendo exactamente lo mismo que con las tres primeras películas de la saga. El colmo es que en el caso de las dos últimas de la saga anterior, se rodaron simultáneamente, pero se estrenaron con 2 años de diferencia para así poder sacar más pasta. Eso a mí, me parece un engaño, como lo fue el que hizo Robert Zemeckis con la 2 y 3 parte de "Regreso al futuro".

B) Todas las películas que ha hecho Peter Jackson de esta temática son TREMENDAMENTE ABURRIDAS y se basan más en la situación que en la acción. Me explico: para un fanboy de "El Señor de los Anillos" ver en imagen "real" (y pongo entrecomillado lo de real porque todos los planos están retocados digitalmente) la Comarca, la Tierra Media, y todos los seres de fantasía que aparecen en los libros, es suficiente aliciente como para ir a ver las películas. Y ahora un concepto básico en las adaptaciones literarias (y si no que le pregunten a Umberto Eco y Jean Jacques Annaud con "El Nombre de la Rosa"): no se puede intentar replicar la narrativa de los libros en el cine. En la literatura, se puede describir algo durante varios capítulos, con todo lujo de detalle y regodearse en el mismo lenguaje. En cine, eso mismo dura 20 segundos, no más. El regodeo innecesario de esos paisajes, parece más un reportaje publicitario de Nueva Zelanda que otra cosa -y que además ¡¡es así!! porque el turismo de ese país ya vende viajes, rutas y todo tipo de parafernalia con esas películas... Pero pasar, lo que se dice pasar cosas -que es la génesis del cine- en estas películas prácticamente no pasa nada. Como bien dijera Kevin Smith en "Clerks 2" en boca de su personaje más irreverente, Randall "son unas películas de gente andando, se pasan todas las películas andando y no pasa nada más". Pues eso. Para colmo, de magia hay poquita, porque el gran mago, el inconmensurable personaje que haría palidecer al mismísimo Harry Potter, es decir el gran Gandalf, en la mayoría de los casos es un bestia que soluciona los problemas con la espada, y no con conjuros ni nada.

C) No me seduce en absoluto el rollo del 3d, ni que haya sido rodada con 48 fps. Más que nada, porque toda la película no ha sido rodada en formato digital (o sea, en video) con la RED Epic, una variante de la famosa cámara RED One, que ha trasladado el tema del celuoide convencional al video digital. De esta manera, lo que vemos ya de por si irreal al ser retocado digitalmente, resulta todavía más irreal, llegando a ser un verdadero videojuego, en el que el movimiento resulta verdaderamente ridículo -sobre todo con escenas rápidas, que parecen sacadas de filmaciones de principios de siglo XX, estilo Buster Keaton, donde la gente corre a trompmicones-. Un fiasco igual de poco importante que el resto de la historia.

y D) La jubilación de Peter Jackson. Yo, que he sido seguidor acérrimo del talento de este director desde que me deslumbró en "Mal gusto", con la espectacular "Criaturas celestiales" -donde descubrí a una Kate Winslet insuperable- o con la inteligente "Agárrame esos fantasmas" (uno de los peores títulos en español de la historia del cine, cuando el original es "The Frighteners", o sea "Los que asustan"), llegó un momento de su vida en el que decidió que vamos a dejarnos de tonterías creativas, y vamos a llevárnoslo calentito con lo que da pasta, que es el rollito de "El Señor de los Anillos". Tanto le influyó su renovada ansia por la pasta, que su adaptación de "King Kong" es un juguete carísimo, pero vacío y sin interés. Ni siquiera una rápida incursión en el cine serio con "The Lovely Bones" consigue que me haga olvidar de su interés comercial, que ha vuelto más feroz que nunca con la que probablemente será su jubilación: con más de cincuenta años, aún le quedan otros diez añitos para hartarse de vender enanos, orcos, magos -que no son magos- y todo tipo de parafernalia Tolkien. ¿Para qué quiere más?

Con todo ello, y avisado por lo que ya había visto en la primera trilogía, reposiciones, reestrenos, DVDs, montajes del director y cuentos varios, me he negado a sufrir los 169 minutos que dura esta producción, y a la que seguirán "El Hobbit: La desolación de Smaug" (en el 2013) y "El Hobbit: Partida y regreso" (en 2014). Por supuesto, que luego vendrán nuevos montajes, reestrenos, en 2D, en 3D, en DVD, en Blu-Ray y la madre que los parió. Conmigo ya han perdido un espectador, ya me han vendido demasiados enanos -nunca mejor dicho- y para mí ni anillos, ni diademas, ni zarcillos ni colgantes. Se acabó. Por eso no he ido a verla, ni iré a ninguna otra más de este rollazo.

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7
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Crítica Ecartelera
7,0