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Aitz

9

Película de aventuras como pocas otras

11 mar 2013

>>Léase esta crítica mientras se escucha esta música: http://youtu.be/XYmsKcFv7HA?t=4s

El género de aventuras es un campo en el que pocas películas consiguen alcanzar un trono meritorio para el recuerdo y la referencia desde que ciertos films dorados, del tinte de Indiana Jones, cautivaran a los espectadores en la segunda mitad del siglo pasado.
Todos sabemos que la imaginativa de Hollywood está ya preocupantemente sobada y cada vez es más dificil encontrase con un clásico que marcará a los cinéfilos como lo hicieron aquellas míticas de hace 30 años. En mi opinión, aunque teniendo ya 14 años y por ello sin poder desmentir la falta de originalidad de la pasada década, La Momia es uno de esos últimos clásicos.

Una de las razones por las que The Mummy hace un gran favor al género que representa es que sabe lo que la palabra "aventuras" significa. Aventuras es adrenalina, diversión, tensión, momentos para el drama, para el romanticismo si cabe, terror y autohomenaje. Es una amalgaba rica en situaciones y sentimientos que trata de traspasarte a otro mundo para que rías, saltes en tu butaca o aprietes los dientes de emoción. La creación de Stephen Sommers es un ejemplo brillante de ese cine que tanto nos gusta. Utiliza el terror y el humor a partes iguales y perfectamente equilibrados para contar una historia tan antigua en el mundo como es el amor, el romanticismo que sólo es posible en el cine, llevando a sus personajes a una odisea digna de las leyendas del antiguo Egipto y los mitos de los desiertos del Nilo.

Los efectos digitales son una parte muy importante en La Momia. Y lejos de eclipsar su argumento o a sus personajes, facilitan la recreación de un Egipto magestuoso y una momia terrorífica con innumerables poderes sobrenaturales. Eran necesarios para contar esta historia, y -siendo de finales de los 90, cuando los efectos aún estaban bastante verdes- asombra su enorme calidad y su realismo. Hoy en día, con Avatar o El Hobbit o La Vida de Pi en el palmarés, podemos decir que aquellos efectos han envejecido con mucha mucha dignidad.

La historia, apoyada en ese terror clásico, en el humor y en los efectos visuales, es pura y está llena de sentimientos. Los personajes se esfuerzan por salvar el mundo o por sobrevivir, otros por recuperar a los seres amados. Y ese hilo argumental aparentemente simplón es el que cautiva y encandila. Tenemos sustos y acción adornados y envueltos por una historia de amor (tanto por parte del villano como por parte de los protagonistas), y quizás es eso lo que la convierte en la aventura cinematográfica por antonomasia que antaño caracterizó a Hollywood. No hay grandes moralejas, o sátiras... ¿pero quién las quiere aquí?

Stephen Sommers se mueve como por su casa para rodar con mucha soltura y talento esta travesía a lo ancho y largo del Egipto de hace un siglo, y que supone su lanzamiento al estrellato como director. La Momia es su bebé, y se le nota cariño por ella. Tiene como sustento a una increíble producción, desde vestuario, localizaciones o escenarios. Todo para cumplimentar una ambientación brillante que nos lleva desde el más alto Egipto de los faraones hasta el Egipto colonial.
Y su film no sería nada sin el carismático reparto con el que pudo trabajar. Tuvo al héroe de acción Brendan Fraser para interpretar con acierto a un rudo y despreocupado soldado americano. Tuvo a un desconocido Arnold Vosloo para crear a un magistral villano, con un lado muy humano de su parte para poder justificar su propia maldad, que se convirtió instantáneamente en figura icónica del cine. Y tuvo a la impagable, perfecta Rachel Weisz. La actriz encontró en La Momia un trampolín a una de las carreras cinematográficas más prometedoras y hacia el Oscar que la confirmaría como una de las mejores actrices vivas. Su Evelyn es una bibliotecaria dulce e inteligente que encontrará el amor y su lado más valiente. Comprobaríamos años más tarde que una posterior secuela no sería NADA sin Weisz.

Para rematar la genial conjunción de profesionales estaría el fallecido Jerry Goldsmith. Uno de los mejores compositores de la historia y que para La Momia creó una obra única e irrepetible. Una de esas bandas sonoras que sobresalen entre las demás y que son verdaderamente recordadas. Sus acordes son una representación perfecta de Egipto, y un broche de oro para los diferentes momentos de este film. Sin duda, The Mummy no habría sido tan buena sin él.

Nacida en el auge de la era digital, y en el comienzo del amor de Hollywood por la computerización sin alma, La Momia es un clásico sorprendentemente actual, con mucho espíritu, que rezuma amor por el buen cine de aventuras y talento en todos los aspectos de su realización. Es una buena experiencia de la infancia que envejece con cariño gracias a ese recuerdo y que, como "momificada" en el tiempo, sigue asombrando, asustando, divirtiendo y enamorando con el paso de los años.

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