Bienvenido Conéctate para puntuar películas, escribir críticas y mucho más

¡Puedes utilizar tu nombre de usuario y contraseña existente de FormulaTV!

8,2

Quiero, puedo... y ¿por qué no sale?

02 may 2012

Es una de las películas de la nueva hornada del cine español que más ganas tenía de ver, por varios motivos: el primero es porque conozco la biografía del personaje real, el realizador televisivo y cinematográfico Gonzalo García Pelayo, una persona de la que el mejor adjetivo que le puedo poner es la de fascinante. Alguien que ha vivido con V mayúscula. La segunda es porque Eduard Cortés, el director del film, me regaló hace unos años una cinta demoledora -basada en un caso real, igual que ésta que nos ocupa- pero realmente brillante, "La vida de nadie", ejemplarmente interpretada por un José Coronado en auténtico estado de gracia. Y aún podíamos añadir un elemento más que despertaba poderosamente mi atención: su éxito en la última edición del Festival de Málaga (si, ese en el que se supone que se congrega todo el -cada vez más maltrecho...- cine español). Bueno, pues finalmente fui al cine... y mi primera decepción fue comprobar que no había nadie en la sala, exceptuándome a mí, claro.

No es justo en absoluto: es una película contemporánea, que ha tenido una gran promoción -incluso apareciendo en informativos de radio y televisión, asomándose a los magazines televisivos de moda, extralimitando lo puramente cinematográfico...-, que tiene un reparto tan cuidado (¡¡y bien dirigido!!), que tiene una factura que en nada tiene que envidiar a ninguna producción internacional. Bueno, pues ni por esas. ¿Qué es lo que pasa? ¿Está realmente condenado el cine español a su desaparición? ¿Cuáles son las claves para triunfar, si con todos esos elementos tampoco funciona? Quedé aún más descorazonado cuando al terminar de ver la película pude comprobar que en efecto, se trataba de un producto modesto, pero honesto; bien contado y muy cuidado.

Con todos los elementos justos del género de atracos/timos, y bebiendo -aunque sea con la boca pequeña y sin tanto glamour- de la saga "Ocean's Eleven" creada por Steven Soderbergh. Hombre, aquí no tenemos a Brad Pitt... pero está Miguel Ángel Silvestre, que tampoco es moco de pavo. Vale, no está George Clooney, pero por contra tenemos a Daniel Brühl -internacional donde los haya, uno de los protagonistas de "Malditos Bastardos", la última de Tarantino...- y a Lluis Homar -curtido en mil y una películas y series-. El caso es que todavía sigo devanándome los sesos de lo que ha podido suceder. Quizás sea el hastío, quizás la falta (o peor aún, la pérdida) de confianza del público hacia las películas españolas... el caso es que esta cinta se merece una oportunidad. O mejor dicho, la atención de los espectadores, porque ofrece diversión, ternura, espectáculo y un mensaje. Vamos, completita.

Un hombre maduro, que ha vivido lo suyo en la vida, descubre un buen día un método legal para ganar a la ruleta. Así como suena: todo lo que los jugadores han buscado durante años de juego y perder millones, este hombre lo ha logrado con una sorprendente simpleza. Pero claro, no puede afrontar solo esta apuesta, y para ello contará con toda su familia para realizar la empresa más importante que se ha planteado en su vida: hacer saltar la banca de un casino. Este clan familiar, unido como una piña a pesar de sus diferencias, sus deseos e ilusiones, llevará a cabo una serie de acciones que demostrarán que el patriarca, Gonzalo, no estaba en absoluto equivocado... lo que no sentará nada bien a los propietarios del casino, que empezarán a tomar las medidas oportunas para evitar que ganen el dinero.

Lo más destacable de esta cinta es el excelente reparto y la magnífica dirección de actores. Quizás el único punto negro sea Miguel Ángel Silvestre, pero no por su interpretación, sino por el registro que le hacen tener y su papel, absolutamente desdibujado frente a otros. No deja de ser la cara bonita y reclamo publicitario del film, cuando Silvestre ha demostrado en otros trabajos muchísima más capacidad, que aquí se desaprovecha en aras de sus abdominales y sex appeal. El resto resulta absolutamente brillante, de lo mejor del cine español. También hay que destacar el gran trabajo de Cortés en la dirección, que con una narración muy ágil logra articular el mensaje con gran fluidez, ayudado por un soberbio montaje -que le ha valido el premio en el Festival de Málaga-.

Vale, no es "Ocean's Eleven", pero ni falta que le hace, porque quizás nos toque mucho más profundamente. Aquí los jugadores no van a Las Vegas, sino al Casino de su ciudad. No van en descapotables ni llevan trajes de Armani, sino que viven en barrios y trapichean como pueden para salir adelante, cosa que los hace mucho más cercanos, más tangibles... más de verdad. Insisto, es una cinta muy bien realizada, una gran apuesta del cine español, que se merece que salga el número apropiado y ganen.

4
11
Valorar esta crítica