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Diego

8,7

Pequeña obra de arte

01 may 2007

Llevaba tiempo queriendo ver Transamerica, un filme calificado como cine independiente norteamericano que ha saltado a la fama gracias a la brillante interpretación de su protagonista, Felicity Huffman, más conocida como Lynette en Mujeres desesperadas. Huffman consiguió ganar el Globo de Oro a la Mejor Actriz y está nominada por esta categoría a los Oscar, que se entregan la semana que viene. Dicen que para que las actrices sean reconocidas en Hollywood, hace falta que las rubias guapas hagan de feas desgraciadas. La máxima se repite en este caso con una vuelta de tuerca más.

Sería difícil catalogar a Transamerica en un género preciso. Narra, en cierto modo, un drama que a veces te hace reír. Sería algo así como una tragicomedia costumbrista del Siglo XXI. La trama es, a primera vista, demoledora. Bree Osbourne (Felicity Huffman) es un transexual que, tras varios años de espera, será operada dentro de unos días. Sin embargo, descubre por sorpresa que es padre de un adolescente, Toby (Kevin Zegers), que acaba salir de la cárcel en Nueva York. Asaltada por las dudas, finalmente acude hasta Nueva York a recoger a su hijo, aunque sin presentarse como su padre. La película narra todo el viaje de camino de Nueva York a California, que Bree y Toby comparten, hasta que éste descubre que Bree es su padre.

Lo que más llama la atención es que en esta película no hay buenos y malos. Todos los personajes son despreciables (y, desde mi punto de vista, mucho), aunque a su vez tienen ese lado bueno y punto de ternura que acaba por enganchar. Todos son humanos, vamos. No es una excelencia del séptimo arte ni pasará a la historia de las mejores películas de la historia (sobretodo por una parte central un tanto alargada artificialmente con un guión que flojea en este punto), pero sí es una historia diferente a la que merece la pena acercarse, al menos una vez.

Mención especial merece, por supuesto, Felicity Huffman. He leído algunos comentarios de los (pocos) que no la conocen, afirmando creer que era un hombre. Y es que lo más lógico hubiera sido que el papel lo hubiera interpretado un hombre. Sin embargo, la actuación de Huffman es lo más logrado del filme, con un personaje que lleva por sí sólo todo el peso de la película. La peculiar forma de hablar de Bree, su forma de caminar, sus gestos, en definitiva la humanización de un transexual como pocas veces se ha visto en cine. Para lo bueno y para lo malo de su personaje, Felicity borda su papel. Sólo por ella me animo a recomendaros que le echéis un vistazo a la película. Lástima que, pese a que está nominada al Oscar, es cine independiente que se proyecta en muy pocas salas en EE.UU. Afortunadamente existe Internet, ya sabéis... ;)

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