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Una adorable sorpresa

29 nov 2016

Sumándose al ejercicio nostálgico generalizado que está llevando a cabo el audiovisual reciente, DreamWorks Animation lleva al cine la historia de los Trolls, populares muñecos de pelo puntiagudo de colores chillones que causaron sensación en todo el mundo a finales de los 80. Y lo hace con una (lógicamente) colorista y divertida comedia musical que es mucho mejor de lo que cabía esperar.

Con las fantásticas voces originales de Anna Kendrick y Justin Timberlake, 'Trolls' se desarrolla como un musical animado de los de siempre, pero con el toque contemporáneo que aportan las versiones de temazos pop actuales y de toda la vida, covers que reproducen el sonido de radiofórmula que domina el panorama musical hoy en día, dando como resultado un auténtico festival EDM para niños repleto de optimismo, energía y buen rollo.

Y aunque esto pueda echar atrás a muchos, las canciones no solo suenan de maravilla, sino que están perfectamente encajadas en la historia, desempeñando muy bien su función narrativa, a la vez que hacen que sea imposible que no movamos los pies viendo la película. Pero no solo eso, sino que el humor que recorre el film está mucho más cuidado de lo que imaginábamos, con diálogos, chistes y gags visuales (y/o musicales) por encima de la media, y un mensaje sobre la búsqueda de la felicidad muy positivo.

Por supuesto, 'Trolls' no llega al nivel de Disney o Pixar (tampoco lo intenta, ya sabemos que, con excepciones, DreamWorks es mucho más pop y de consumo ligero), pero es una película familiar muy eficaz y visualmente impecable, un contagioso estallido de música y color orientado a los más pequeños, pero con el poder de poner de buen humor a cualquiera, hasta al adulto más reacio.

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'Trolls': En busca de la sonrisa permanente
Crítica Ecartelera
7,0