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La Orgía del Rol

18 mar 2009

Y en Europa, luego nos quejamos de los productos americanos de factoria. Bueno está que quieran hacer una película, o mejor dicho, una saga comercial desde Europa, que sea capaz de alcanzar las cotas de éxito en el público que sus homónimas yanquis. Vale. También está bien que se utilicen todos los actores británicos, dándoles una oportunidad de jubilación (cuando no, de consagración) dentro de este producto, puramente comercial. También vale. Pero por favor...¿porqué tienen que darle las riendas de este proyecto a un técnico de efectos especiales y de maquillaje, sin experiencia alguna en la dirección? Claro que así les ha salido el engendro de esta tercera (y creo que última) parte de Underworld, un invento bizarro que a la zaga de todos los juegos de rol que campan por las ciudades y pueblos, con la estética Matrix y con todo tipo de licencias -¿vampiros con ametralladoras? ¿hombres lobos esclavizados a una estirpe de vampiros? ¡¡¡qué desmadre, por favor!!! ¿Donde están los vampiros -y los hombres lobo- de toda la vida???-. Bueno, pues como la preciosa Beckinsale imagino que habrá pedido un pastón (que no me extraña...) por participar en este engendro, hala, cambiazo de actriz por una clónica, Rhona Mitra (a quien vimos en Doomsday con su enorme parecido a Beckinsale, al parecer también recogido por los productores de "Underworld"....), e incomprensiblemente encajar a Michael Sheen, un excelente actor a quien vimos deslumbrante en "Nixon contra Frost" dentro de un personaje de mierda, mitad mesias licántropo, mitad romeo interracial. El delirio vamos. Y lo que es más penoso, ver a un veterano -y magnífico- actor como Billy Nighy hacer el idiota dentro del agotado personaje de Viktor, el rey vampiro. ¿La historia? Un simple pretexto para mostrar hombres lobo digitales, y una cansina fotografía azulona que siempre está en penumbra: Lucian, el primer hombre lobo que es capaz de transformarse en humano a voluntad, allá por los tiempos inmemoriales (cuidado, que los vampiros ahora no llevan metralleta, como en la primera parte, sino que llevan espadas....¡¡¡¿¿¿pero para qué????!!! ¿no son inmortales y tienen superfuerza?) va a conseguir una completa rebelión contra sus amos, los vampiros; y todo ello se va a acentuar cuando la historia de amor entre el licántropo y Sonja, la hija del rey vampiro, se consume... Esto no tiene ni pies, ni cabeza. Se han cachondeado de toda la mitología literaria -y cinematográfica- de los hombres lobos y los vampiros, respetando únicamente las últimas tendencias roleras que sitúan a los chupasangre en rollitos medievales de espada y castillos antiguos. Qué locura. Qué aburrimiento. Y qué despropósito... ¿Y así quieren ofrecer una alternativa a las sagas comerciales norteamericanas? Ni puta idea, vamos. Como unos dibujos animados, pero todavía en plan cutre (vamos, el personaje del negro enorme que ayuda al protagonista... sin comentarios). Que aprendan de Harry Potter, que aunque tenga capital norteamericano, sigue manteniendo su alma inglesa...

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